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" La salud bucal es un reflejo directo del estado general del organismo"

Félix González, médico estomatólogo. | CEDIDA

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Viky Esteban

Hasta qué punto puede influir la salud bucodental en la salud general de una persona?

La relación es absoluta. La boca no es una parte aislada del cuerpo, sino una puerta de entrada y, en muchos casos, un reflejo muy preciso del estado general de salud de una persona. De hecho, históricamente siempre se ha considerado un indicador importante del estado físico. Antiguamente, por ejemplo, cuando se valoraba la fortaleza de una persona, una de las primeras cosas que se examinaba era precisamente la boca, porque permitía detectar enfermedades, infecciones o déficits nutricionales. Hoy sabemos científicamente que existe una conexión directa entre la salud bucodental y numerosas patologías sistémicas. Problemas como infecciones dentales o enfermedades periodontales pueden tener repercusiones importantes a nivel cardiovascular, metabólico o inmunológico. Además, muchas enfermedades del organismo muestran sus primeras manifestaciones en la cavidad oral, por lo que el dentista puede llegar a detectar señales de alerta antes incluso de que el paciente sea consciente de que existe un problema general de salud.

¿Cuáles son las patologías o situaciones más preocupantes que detecta habitualmente en consulta relacionadas con esa conexión entre boca y salud general?

Una de las situaciones más delicadas es la presencia de focos infecciosos en pacientes con patologías cardíacas, especialmente en aquellos que tienen válvulas cardíacas dañadas u operadas. Una infección bucal aparentemente localizada puede derivar en una endocarditis, que es una infección grave del tejido cardíaco y de las válvulas del corazón. Por otra parte, en la boca también se observan manifestaciones relacionadas con trastornos metabólicos, déficits nutricionales, problemas hematológicos o incluso trastornos de la conducta alimentaria. Hay pacientes con anorexia o bulimia que inicialmente niegan el problema, pero el desgaste provocado por el ácido del vómito deja señales muy evidentes en el esmalte dental. Asimismo, determinadas medicaciones o alteraciones sanguíneas pueden reflejarse en las encías, en la mucosa oral o en la lengua. En muchas ocasiones, el dentista no solo trata dientes, sino que puede convertirse en el primer profesional sanitario en detectar indicios de una enfermedad general.

La relación entre diabetes y salud bucodental es otro de los temas que suele mencionarse con frecuencia. ¿Qué consecuencias tiene esta enfermedad sobre la boca?

La diabetes tiene una influencia muy importante sobre la salud oral. Afecta especialmente a la microcirculación, es decir, a los pequeños vasos sanguíneos que irrigan tejidos tan sensibles como las encías. Esto provoca una peor capacidad de cicatrización, mayor susceptibilidad a infecciones y un deterioro progresivo de los tejidos periodontales. Además, se genera un círculo vicioso: la diabetes mal controlada empeora la salud de las encías y, al mismo tiempo, una enfermedad periodontal importante dificulta el control de la glucosa en sangre. Por eso es tan importante que los pacientes diabéticos mantengan revisiones periódicas y una higiene bucal muy estricta.

Si tuviera que resumir en tres grandes consejos las claves para mantener una buena salud bucal y general, ¿cuáles serían?

El primero sería mantener una alimentación equilibrada y moderar el consumo de azúcares y productos ácidos. El segundo, realizar una higiene bucal rigurosa y constante, con cepillados adecuados y revisiones periódicas. Y el tercero, evitar hábitos perjudiciales como el tabaco, el bruxismo o el estrés mantenido. Muchas personas aprietan o rechinan los dientes inconscientemente, especialmente durante la noche, y eso provoca un enorme desgaste tanto dental como articular.

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