Entre jeras y jofainas
El instituto Maestro Haedo acoge una exposición ambientada en la época de El Quijote y relacionada con las diferentes materias que estudian los alumnos

Los alumnos leen frases de la obra de Cervantes en la exposición ubicada en el salón de actos. / Foto Emilio Fraile
Judit Calvo
Hoy en día no es fácil descubrir El Quijote, una obra referencia de la historia de la literatura, que sin embargo se ha logrado reinventar con maestría en el instituto Maestro Haedo de la capital.
Cuatro grandes siluetas de Quijote, Sancho, Dulcinea y Rocinante reciben en el hall del centro a los visitantes que se adentran en la exposición «Entre jeras y jofainas» que acoge el salón de actos. Cruzar la puerta es retroceder varios siglos atrás.

Entre jeras y jofainas
La muestra es el resultado de tres meses de trabajo a cargo de los profesores Cándido Martín y Ángel Cerdera, aunque también el resto de docentes han aportado su granito de arena, así como tres donantes de Almeida de Sayago, que han aportado piezas de hasta 300 años de antigüedad. «Pero al final el trabajo y las horas es lo de menos, porque la recompensa es poder llevar la obra de El Quijote a los alumnos con una visión más plástica y más visual», se pronuncian Cerdera y Martín, que han creado para la exposición dos logradas reproducciones a escala de una venta y del corral de comedias de Almagro.
El salón de actos es ahora un viaje a la época en la que vivió Alonso Quijano y que tiene como principal objetivo «motivar al alumno hacia la lectura, porque el hábito lector está directamente relacionada con el éxito escolar. Un alumno lector va a ser siempre un buen estudiante», afirman los profesores, que aunque reconocen que ese hábito no se consigue en el instituto, sí son conscientes de que «no hay que abandonarlo nunca».

Entre jeras y jofainas
La muestra no está construida al azar, y abarca todas las áreas en las que trabajan los alumnos en las aulas. Así, las Matemáticas, la Plástica, la Música, la Lengua y Literatura o la Tecnología están relacionadas con alguna parta de la extensa obra de Cervantes. En la muestra, por ejemplo, se puede observar una cocina antigua con todos los utensilios de los que se hacía uso, y hasta recetas, ya que según explican los creadores de la exposición, «en El Quijote aparecen más de 150 recetas o formas de cocinar, por lo que no podíamos obviar esta parte».
Precisamente sintetizar ha sido uno de los mayores problemas con los que se han encontrado Cándido Martín y Ángel Cerdera a la hora de dar forma a lo que hoy es un concienzudo y fresco repaso a la vida dentro de la obra más importante de la literatura castellana.
Esa síntesis no ha impedido que la muestra recoja desde lo más tradicional, como un repaso del latín en la época cervantina, hasta lo último relacionado con la obra y el autor. En el espacio dedicado a la música, la profesora responsable ha realizado un repaso por los autores que han tratado el tema de El Quijote en la historia, y gracias a un código QR el visitante puede escuchar el fragmento en el acto. «Esto es algo que encaja perfectamente con la obra, porque está de rabiosa actualidad aunque hayan pasado más de 400 años», subrayan los autores. Así, la muestra incide también en que, aunque no se haya leído ni una línea, por todos es conocida la iconografía relacionada con El Quijote: los molinos, su aspecto... y se incluye también cómo distintos artistas han plasmado su visión del personaje, como Dalí o el más actual Mingote.
En la parte de Educación Física no podían faltar los juegos tradicionales que se practicaban entonces, como el aro, la chirumba o la pelota a mano, y en el área de Geografía e Historia el estudio de los estamentos sociales y las diferencias de sus hogares y sus atuendos.
El instituto ha recibido la ayuda desinteresada de la empresa Do Mixtura para poder organizar la muestra, ya que el centro no puede asumir el despliegue que supone crear una ambientación como la que se ha logrado en el salón de actos.
Aunque la exposición es eminentemente didáctica y dirigida a los alumnos, el centro no se quiere quedarse en la superficie y abre la muestra a todos los que estén interesados en hacer un viaje en el tiempo. Los martes y jueves de cinco a seis y media está abierta al público y los autores están dispuestos a acudir al centro por la tarde para realizar una visita guiada para los grupos interesados en disfrutar de la muestra, visitable hasta finales de mayo.
Más conocido, si cabe, es ahora el ingenioso hidalgo, que parece que se ha instalado, con su forma de vida y sus costumbres, en el piso bajo del instituto zamorano.
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