Aliste
El cura de Mahíde deja su pastoral viajera por los pueblos
Nacido en Vezdemarbán en 1941, llegó a Aliste el 22 de julio de 1967 y ha permanecido 59 años seguidos en el mismo lugar
A un mes de cumplir 85 años, se mantendrá como sacerdote pero sólo en la parroquia mahidense de Santa María Egipciaca
Su principal problema es la movilidad y hace ya varios días sufría un aparatoso accidente de tráfico

El cura de Mahíde, uno de los sacerdotes más emblemáticos y queridos de la comarca alistana y el más veterano del Arciprestazgo de Aliste y Alba, que integra 84 parroquias; ha decidido dejar definitivamente una intensa y muy bien valorada por sus feligreses labor pastoral viajera por pueblos del entorno de la Sierra de la Culebra y la ribera del río Aliste. Los motivos son estrictamente personales, de salud y de edad, tras sufrir días pasados un aparatoso accidente de tráfico.
Así se lo está transmitiendo el propio don Marcelino Gutiérrez Pascual a sus feligreses: únicamente se encargará de la parroquia de Santa María Egipcia de Mahíde, donde seguirá residiendo como un vecino más en la casa rectoral que él mismo, como constructor, restauraba hace ya varios años. Para los mahidenses es un orgullo que don Marcelino “siga como uno más del pueblo, porque siempre lo ha sido, lo es y lo seguirá siendo”.

Última misa el lunes en San Bartolo Mahíde / Chany Sebastián
Marcelino Gutiérrez Pascual nacía el 4 de octubre de 1941 en Vezdemarbán el seno de una humilde y ejemplar familia formada por su padre Livino Gutiérrez y su madre Sagrario Pascual, en un núcleo familiar numeroso de cinco hermanos donde él era el mayor, en los peores momentos y penurias tras finalizar la trágica Guerra Civil.
Allí pasó los primeros diez años de su vida, en plena posguerra, hasta que sus progenitores decidieron enviarle a estudiar al Seminario Menor de Toro, donde cursaba los dos primeros cursos en 1951 y 1952, pasando luego al Seminario Mayor de San Atilano de Zamora, donde se fraguó una de las devociones religiosas y de los curas más carismáticos de la Diócesis de Zamora.
Su ordenación sacerdotal llegaba siendo muy joven, pues apenas tenía 23 años, más concretamente el 10 de septiembre de 1964, de la mano del Obispo de Zamora, Eduardo Martínez González. Las parroquias de los barrios capitalinos de La Horta y Santa Lucía fueron su primer destino pastoral, pasando luego a la del barrio de San José Obrero.
El 22 de julio de 1967 fue la fecha en la que el joven sacerdote llegaba a tierras alistanas, destinado a la parroquia de Santa María Egipciaca de Mahíde. Un ya muy lejano día donde ni él ni sus nuevos feligreses podían imaginarse que allí se iniciaba una etapa y una historia que dura ya 59 años. Solo tres días después, el 25, oficiaba su primera misa, aunque su antecesor don Gregorio aún no se había despedido, desarrollando a partir de allí una intensa labor comunitaria, evangelizadora, social y humana que le han convertido en el cura que más tiempo ha estado en una misma parroquia alistana donde, con cariño y respeto, se le conoce como el cura de Mahíde.

De izquierda a derecha, Paco Farruco, Marcelino, Gonzalo, Carmelo Aguado y Antonio Campante / Cedida
Un sacerdote adelantado a su tiempo que, sin descuidar el evangelio y a los feligreses de su rebaño, fue mucho más allá en su cruzada por mejorar la calidad de vida de los alistanos. Muestra de ello fue la Asociación de Desarrollo Comunitario de Aliste creada en 1969 de la que fue cofundador, y del Colegio Rural de Mahíde para formar a los adolescentes que con 14 años culminaban la EGBU (Educación General Básica), funcionando nueve años, de 1970 a 1979, pasando por ella más de mil alumnos, llegando a impartir hasta tres cursos anuales. Para hacer las prácticas en el “Alto del Gestil” se utilizaron dos viejos tractores, un Ebro Súper 55 y un John Deere. Su cierre llegaba al crear el Ministerio de Cultura la Formación Profesional Agrícola.
Él fue uno de los fundadores de las primeras guarderías en Mahíde, Sejas, San Cristóbal, Figueruela de Arriba y Gallegos del Campo, donde las familias campesinas podían dejar sus criaturas de corta edad libres del sol de la facera mientras sus padres y abuelos se afanaban en las duras faenas de la siega, el acarreo y la trilla. Otra de sus iniciativas fue crear una “Cabriada” (rebaño en cooperativa de cabras) que ordeñaban para hacer quesos y otra de terneros.
En la época de mayor esplendor de las fiestas patronales de San Bartolo de Mahíde, bajo la organización de Roberto Cisneros Sanabria, durante las verbenas allí estaba don Marcelino como un mozo más poniendo cuba libres, lavando vasos o lo que se terciara, en la barra de la verbena para sacar los cuartos necesarios para pagar las orquestas.

El cura de Mahíde / Chany Sebastián
En la actualidad don Marcelino tenía a su cargo la Unidad de Acción Pastoral de Mahíde (Riomanzanas, Flechas, Pobladura, Gallegos del Campo, Figueruela de Arriba, Villarino de Manzanas y Figueruela de Abajo, además de Boya, perteneciente a la Diócesis de Astorga). Para sus feligreses la “jubilación” de don Marcelino es un duro golpe por los sentimientos de cariño y respeto compartidos, pero son conscientes que la edad no perdona y se merece descansar.
A lo largo de este verano, durante la celebración de la misa de acción de gracias de las fiestas patronales en muchos pueblos, los feligreses han escuchado el himno “Es Aliste mi Tierra”, lo que muchos desconocen es que este fue creado allá por 1969 en Gallegos del Campo por el entonces curas Carmelo Justino Aguado y el seminarista Fabriciano Miguel, junto a don Marcelino; y que en los años sesenta llego incluso al programa “Raíces” de TVE. El pasado lunes la coral de Manteos y Monteras se lo dedicó durante la misa de San Bartolo en las fiestas de Mahíde.
Entre bautizo y comunión, boda y novena, don Marcelino sacaba tiempo también para crear una empresa de construcción dedicada muy en particular a la restauración de templos alistanos.
El día 12 de noviembre de 2017 recibía la Capa de Honor Alistana de Honras y Respeto por su trayectoria religiosa, social y humana en la Jornada de Exaltación de la Capa Parda Alistana en la iglesia de Santa Irene de Figueruela de Arriba.

El cura de Mahíde con Capa Alistaba de Honor 2017 / Chany Sebastián
El Arciprestazgo cuenta con 84 parroquias de las antiguas Vicarías de Aliste y Alba, con 8.224 feligreses y nueve sacerdotes en activo (913 por cura). La inminente retirada de Pablo Cisneros Cisneros y de Marcelino Gutiérrez Pascual, los dos más veteranos, hará aún más complicada si cabe la misión pastoral por la escasez de curas en tierras alistanas, muy en particular en Semana Santa.
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