El domingo 11 de noviembre, mi marido, Tomás Rodríguez Esteban, sufrió un accidente doméstico bastante serio que afortunadamente quedó en un gran susto que tendremos que superar con el tiempo. Con estas letras quiero agradecer a la gente su buen hacer que es de gran importancia en un momento así.

En primer lugar, dar las gracias a Iván y Alberto, los técnicos en emergencias sanitarias que fueron los primeros en llegar, su trato tan profesional y cercano. En segundo lugar al equipo de Atención Primaria que nos dieron serenidad y también al equipo médico del helicóptero de Sacyl que lo estabilizaron para poder trasladarlo a urgencias del Virgen de la Concha. Y por último, pero no menos importante, a todo el personal que lo trató allí en el hospital. Soy consciente de que es su trabajo pero quiero resaltar su vocación, porque tiene que ser eso para prestar esa atención al paciente. Me gustaría nombrar a tantas buenas personas que trabajaban ese día pero no tengo constancia de sus nombres. Hacer especial hincapié en Sole, auxiliar de enfermería, que con su simpatía y amabilidad nos ha hecho las horas más fáciles.

Muchas gracias a todos.

Maite Alvarado Sánchez (Moraleja del Vino)