Entre cunetas

Es de agradecer que Luis Ramos levante su voz a favor de aquellos que fueron desheredados

28.09.2015 | 09:12
José Ignacio Primo

Estuve en la presentación del poemario "Entre Cunetas" del poeta Luis Ramos de la Torre, libro que he leído con detenimiento y que ahonda, de manera sutil y poética, en la necesidad de recuperar la memoria perdida de una España bajo el manto del silencio, es hora de recuperar la memoria de aquellos que creían en una idea y lucharon por ella y hasta dieron la vida en una contienda injusta. Y también hay que recuperar la memoria de aquellos que encontraron la muerte sin saber por qué y que se encuentran perdidos en las cunetas. Para pasar página, primero hay que leerla, porque de no ser así, nunca llegaremos a conocer la verdad histórica si no saldamos la deuda contraída con aquellos que sin ser culpables, padecieron, murieron y fueron olvidados "Entre cunetas:/ en ese cementerio/ sin lápidas, en ese rincón del silencio", como exclama nuestro poeta.

Es de agradecer que Luis Ramos levante su voz a favor de aquellos que fueron desheredados, muchos de ellos gente anónima, porque esta es la única manera de recuperar la paz y la concordia entre las dos Españas, ya no basta el corazón, es imprescindible escuchar el pulso de la memoria. Así gritan sus versos: "Pero hoy ya es tiempo de escuchar el pulso/ de los huesos en paz/ y la liturgia que alce/ de una vez para siempre su memoria". Y nos pone en alerta para que abramos el candado del olvido, que con frecuencia solemos cerrar los españoles para dar solución rápida a nuestros problemas. Y añade: "En este país escaso de remordimientos,/ aún quedan candados por abrir/ y muertes olvidadas/ por el sacrilegio culpable de la espera". Y hasta nos lo dice cantando, otra de las conocidas facetas del poeta: "¡ Ya piden las fosas/ aire y no venganza!".

Luis Ramos es sin duda un poeta comprometido, lo ha demostrado a lo largo de su vida en sus múltiples facetas, y lo mismo que a Miguel Hernández le dolía aquel niño yuntero, "Me duele este niño hambriento y su vivir ceniciento" exclamaba, así también a Luis Ramos le duele la insensibilidad de los que no escuchan las voces dolientes de familiares y el eco de la muerte: "¿Qué hacemos/ si seguimos confundiendo los mensajes/ del campo y su misterio?/ ¿Qué hacemos equivocando los hechos/ con las verdades imposibles?".

El historiador indaga y busca en lo que fue aquella represión veladamente invisible, pero el poeta remueve el alma, nos hace crujir las entrañas, nos exige reflexión, nos invita al pensamiento, a buscar la paz interior que tanto necesitamos, la serenidad del alma. "¿Dónde la justicia, la vida,/ alejada de su propia barbarie?". El poeta alienta en todo momento la reconciliación de gentes que sufrieron y tuvieron una triste historia que aún permanece dormida en sus cuerpos enterrados en cunetas, son gritos silenciados que impiden recuperar el sosiego de una vida normal, sencilla. Este libro de poemas apela a la generosidad de aquellos que aún tenemos la espina de la guerra clavada en el corazón, en estos tiempos de convulsión e insolidaridad, y al mismo tiempo nos aconseja acudir a la imaginación como forma de liberación. "Imaginemos/ que las fosas hoy en plena floración mágica/ se exhumaran de una vez, y pudiéramos/ observar el fermento de la tierra,/ levadura nunca frágil,/ adobada entre el liquen de los huesos". Espero que tus poemas ayuden a saldar la deuda que aún mantiene este país.

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