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Los zamoranos adelantan las compras navideñas: Neveras llenas, comercios vacíos

El miedo a una subida generalizada de los precios hace peligrar la recta final de las ventas ante las festividades

Carniceros preparando el producto en el mercado. | Jose Luis Fernández

Se acerca la Navidad y, con ello, el despliegue de compras habitual para las festividades. Sin embargo, la inflación ha provocado que los consumidores las adelanten más que durante otros años. Gran parte de la población aprovechó el fin de semana del Black Friday para adquirir regalos y ahorrarse un dinero, por lo que se acentúa la preocupación por la posible caída de las ventas en la recta final.

La razón principal por la que se ha apresurado la compra de los alimentos es la subida de los precios. Pese a que la inflación ha bajado durante cuatro meses consecutivos, los consumidores siguen sin apreciarlo a la hora de llenar la cesta de la compra. De esta forma, muchos decidieron llenar sus cestas durante el mes de noviembre, por temor a que diciembre encareciera el precio de los alimentos por el aumento de la demanda.

No obstante, no solo ha cambiado la fecha en la que se compra, sino también el lugar o los productos que se adquieren y, por ende, las recetas que estarán presentes en las mesas. Los supermercados no solo han llenado los estantes de los turrones y dulces navideños habituales, sino que han incrementado los productos preparados que pueden incorporarse a las mesas de los comensales durante las festividades.

Platos preparados

Algunas cadenas han introducido en su oferta una serie de productos congelados, enlatados, o de larga conservación de cara a la Navidad, que han tenido una gran aceptación por parte de los clientes. Según detallan los trabajadores de los establecimientos, los comentarios entre los consumidores se repetían, “lo compramos ya y lo guardamos para Navidad”, “nos lo llevamos, seguramente el mes que viene esté más caro”.

En cuanto a los alimentos adquiridos, los trabajadores también aprecian un cambio en la tendencia, si habitualmente se seleccionaban productos con los que hacer recetas más elaboradas, “ahora los clientes se están inclinando por algunos platos preparados, sobre todo congelados, que se han comercializado teniendo en mente las cenas y comidas de Navidad”, este cambio no atiende solo a la comodidad en la preparación, sino que “tiene mucho que ver con el precio, si compran un producto ya preparado saben que el coste es ese. Sin embargo, teniendo que comprar varios elementos, empiezan a ver que todos están más caros y al hacer la suma les sale más a cuenta el preparado, en algunas ocasiones, que comprar todas las materias primas y hacer un asado”. Así, se acumulan los casos en los que se pasa del tradicional lechazo o cochinillo y marisco, a una cena más informal con empanadillas de asado, canapés de diferentes tipos de patés.

Algunos supermercados de la ciudad ya habían puesto de moda la adquisición de platos elaborados en sus “restaurantes”, pudiendo reservar un pollo de corral relleno, un cochinillo preparado, una paletilla de cordero, una carrillada o una fuente de canapés listo para calentar y servir, que tuvo una gran aceptación, sobre todo entre las personas con poco tiempo o en las grandes reuniones familiares donde se precisan de muchas recetas.

No obstante, estas raciones, han subido entre tres y cinco euros cada una, por lo que el precio de la compra puede incrementarse notablemente.

Las sobremesas

Las fiestas son época de largas sobremesas, con las bandejas de dulces como los polvorones endulzando las comidas. Sin embargo, uno de los iconos de estas fechas, el turrón, se ha convertido en otro de los quebraderos de cabeza para los consumidores, experimentando una subida del diez por ciento a causa de la subida de las materias de las primas, que ronda entre un 30 y un 50 por ciento más.

Por este motivo, son muchos los que recurren a las marcas blancas, cada vez más logradas y creativas por parte de los establecimientos, frente a otras de las históricas y reconocidas, que en las últimas semanas han lanzado diversas campañas defendiendo su calidad frente a otras de menor precio.

Calidad o no, los clientes lo tienen claro, los compradores que apuestan por las marcas tradicionales sostienen que este año comprarán menos, y los defensores de las blancas afirman que prefieren poder comer el dulce durante todas las fiestas “sin tener que medirlo cada día”.

En la misma situación se encuentran los mantecados y polvorones, que también deben hacer frente al incremento de precio del azúcar, la harina, la almendra.

Marisco fresco en el mercado. | Jose Luis Fernández

Los consumidores ponen a punto sus congeladores para ahorrar en marisco

Pese al miedo de los consumidores ante la posible subida de los precios con la llegada de diciembre, el precio del lechazo se mantiene en la lonja de Zamora, ante la atenta mirada de los ganaderos, que esperan que el precio empiece a subir o verán mermados sus márgenes de beneficio. No obstante, las previsiones indican que esto sucederá, en gran medida por la escasez de este producto, puesto que en los meses anteriores fueron muchos los que pusieron en venta la carne ante el buen precio de cotización.

Los lechones y tostones, por el contrario, ya han comenzado a experimentar una subida de dos euros los primeros y tres los segundos, que ya habían incrementado su coste la semana anterior, por lo que hoy, el precio de estos productos es unos cinco euros más caro que hace una semana.

El pescado y el marisco son otros de los productos que mayor subida presentan cada año, llegando a cifras desorbitadas los días previos a las fiestas. Sobre ello, los comerciantes han apreciado que, posiblemente, estas navidades no veamos los mercados abarrotados de gente que compra el producto para consumirlo fresco, puesto que son muchos los que ya han llenado el congelador, especialmente con merluza, uno de los pescados que mayor subida experimentan.

Lo mismo sucede con los centollos, bogavantes o nécoras, por cuya congelación han preguntado a sus pescaderos de confianza para poder mantener en óptimas condiciones el producto por uno o dos meses. Con este método, a falta de ver los precios finales de este año durante las vísperas de las comidas y cenas, calculan que el ahorro puede ser de alrededor de un cuarenta por ciento, como mínimo.

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