El bien de España

Ante la inutilidad de nuestros políticos, bien podría Felipe VI "borbonear" un poco más

03.08.2016 | 00:07
El bien de España

Esta expresión tan manida y tan indefinidamente aludida por los políticos y otras especies patrioteras del país, vuelve a recordarnos qué entendemos por el bien de España. Y de qué España se trata. Ya en épocas remotas, los romanos decían que el bien de Hispana era machacar a las tribus lusitanas de Viriato. Carlos V, al llegar desde los Países Bajos al Imperio de las Españas, masacró a las tropas de los nobles comuneros castellano leoneses. Estos murieron decapitados por el bien de España, según la decisión del novato emperador. La Inquisición torturaba y asesinaba por el bien del Imperio y de Dios. También los mahometanos van a su guerra santa, matan o se suicidan por Alá.

El chantaje del servicio a España lo utilizan también miles de fanáticos de la patriotería, por ejemplo, vociferando que Podemos, Unidos Podemos, no puede gobernar ni entrar en un gobierno de coalición con el PSOE, ni por el bien de España, ni con esas. Así la formación de Pablo Iglesias sigue en el limbo opositor para ver hacia dónde deriva su futuro.

O sea, por el bien de España hay que tener gobierno, ya... Por cierto, el PP lleva más de ocho meses en funciones y se comporta como si tuviera aún mayoría absoluta. C´s dará abstención, o un sí, a Rajoy para ser investido presidente, por ese mal entendido bien del país. El líder de C´s, Rivera, sigue en su búsqueda de sillones, mesas, cargos y sinecuras, a ver lo que "pilla" en este revolútum del mercadeo poselectoral. Eso sí lo hace por el bien de España, claro.

Y el PSOE va camino de apuntalar un gobierno conservador, de Rajoy, por el bien de España también. Eso es lo que aconsejan a Sánchez varios exministros, barones y viejos sociatas de las puertas giratorias y de las prebendas. En el PSOE van de tumbo en tumbo perdiendo a borbotones electores, escaños y credibilidad.

Los patrioteros para olvidar las elecciones y los castigos a partidos corruptos e ineficaces, ningunean la opinión de millones de españoles, mercadeando con sus votos. El marketing electoral y los dineros negros para manipular elecciones y voluntades, ganan a las urnas democráticas.

Por supuesto que hay que tener gobierno, cuanto antes, pero no cualquier gobierno -el que el PP quiera-, ni a cualquier precio. Los de la gaviota azul han ganado en escaños pero no tienen la mayoría para gobernar.

Sin gobierno, el país no se ha hundido ni parece que vaya a hacerlo en unos meses, al menos. Pero unas terceras elecciones, o un gobierno de coalición, de regeneracionistas, del cambio, con más de once millones de votantes, por qué va a ser peor que un nuevo gobierno de los populares rajonianos, con su retahíla de corrupciones, mentiras continuadas y falsas promesas.

Los dirigentes del PP, con Rajoy a la cabeza, han utilizado una nueva arma de presión, de meter canguelo a la parroquia de los funcionarios, los pensionistas, los dependientes y los parados. La estrategia está perfectamente calculada: estarían en riesgo la revalorización de las pensiones, la subida de sueldo de los empleados públicos y las ayudas a los dependientes y desempleados. Un argumento que enseguida utilizó el entorno del presidente para insistir en que todo (el apoyo a su investidura) debería de quedar resuelto en los próximos días. ¡Estas declaraciones de los mandos del PP son inaceptables, son una extorsión vil, por no emplear tacos en un medio de comunicación para público en general. Pero el Ejecutivo en funciones de la formación pepera está jugando con el pan de los españoles propagando mentiras y atemorizando, sin motivo, a la ciudadanía. Y encima exige a los demás partidos que tengan sentido de Estado y garanticen la gobernabilidad, haciendo los sacrificios oportunos. Sin embargo Rajoy solo muestra su falta de liderazgo, su pasividad y una preocupante ausencia de responsabilidad institucional.

El ministro de Exteriores en funciones, García-Margallo, advierte que el rey no debe "borbonear", según le solicitaba que lo hiciera Albert Rivera para convencer al PSOE de que apoye la gobernabilidad de Rajoy con su abstención. Margallo recuerda que la Constitución no le permite hacer eso al rey. Pero ante la inutilidad e ineficacia de nuestros políticos para conseguir la investidura, bien sería que Felipe VI "borboneara" un poco más y de paso le aconsejara también a Rajoy que se vaya a casa (a hacer "running" y bolos de registrador de la propiedad ajena). Y deje paso a otros dirigentes del PP, o a un independiente políticamente, para formar Gobierno. O bien que deje gobernar a una coalición del cambio, regeneracionista. Y todo ello que se lo diga muy claro el rey a Rajoy, que esto se hace por el interés y por el bien del Reino de "Epaña".

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