Un griego a la española

Rajoy no preguntó a los españoles sobre el cambio drástico del programa electoral con el que habían ganado

05.01.2016 | 00:17
Un griego a la española

Los resultados de las últimas elecciones en España han sido una especie de griego a la española, como a continuación explicamos:

Hace unos meses el señor Sipras (jefe de Syriza) decidió celebrar un referéndum en el país que gobernaba (Grecia) preguntándole a su pueblo si quería o no quería las duras medidas económicas que la Europa de los ricos (o mejor, "los ricos de la Europa de los ricos") quería imponerles,

El pueblo griego, con gran satisfacción por mi parte, dijo que NO, que ni hablar del peluquín.

Aunque yo no soy nadie, he manifestado mi alegría y opinión por ese NO de todo un pueblo a su sacrificio por "su" bien, porque tras ese referéndum y no habiéndoles hecho caso su gobierno, personas más inteligentes, preparadas y laureadas que este humilde servidor han dicho que eso no sirvió para nada, que fue una burla, etc.

Y sin embargo ese NO del pueblo griego tiene una importancia abismal, gigantesca, monumental, porque ha puesto en evidencia lo que era de esperar y el Poder nos ocultaba: las gentes no son borregos, los pueblos no son idiotas, las masas no quieren lo que les duele, ni lo que les hace sufrir y amarga la vida.

Otra cosa es que queden residuos de pasadas esclavitudes y te lo hagan a la fuerza.

Por cierto, defiendo la postura del señor Sipras, que es verdad que al final aplicó el sacrificio que le mandaron a su pueblo, pero ello tras ofrecerles a los suyos, con nuevas elecciones, que le echaran por no mantener sus promesas iniciales.

Algo completamente diferente a lo del PP del señor Rajoy, que tras enterrar su programa electoral del 2011, con la disculpa de que le obligaba a eso la "herencia recibida", no convocó nuevas elecciones para preguntar a los españoles, tras contarles la herencia recibida, si estaban conformes con el cambio drástico del programa electoral con el que habían ganado.

Y llegamos así a la situación actual en España.

Es verdad que aquí no hubo referéndum, pero los resultados de las elecciones generales del 20 D del 2015 dicen bien a las claras lo que dijo el pueblo griego. No queremos sacrificios. El tan cacareado pueblo soberano español no quiere ser sacrificado.

Basta de cuentos capitalistas. Sacrificar a los que no tienen para salvar a los que tienen, quitar a los de abajo para darle a los de arriba, explotar a la clase obrera para favorecer a la pudiente, porque esa es la única salida y la buena a la vez, es un camelo que ya no cuela.

Otra cosa es que nos sacrifiquen a la fuerza. Pero ya veremos, que aún hay alguna que otra revolución pendiente.

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