La construcción de una planta potabilizadora es la solución por la que se decantan el Ayuntamiento y la Diputación para erradicar la presencia de arsénico en el agua de la red municipal y que ha obligado a declararla no apta para el consumo. Así lo confirmaron el alcalde y el vicepresidente tercero de la Diputación, Tomás del Bien y Javier Faúndez, respectivamente, tras una reunión de trabajo mantenida ayer, a la que también asistieron técnicos municipales y de la empresa Acciona, con el objetivo de abordar el origen del problema, adoptar medidas para garantizar el suministro y estudiar soluciones definitivas de cara al futuro.

Del Bien (derecha) y Faúndez explican el contenido de la reunión. | M. J. C. María Jesús Cachazo

La primera medida adoptada ha sido el reparto entre los vecinos de un millar de garrafas de agua de diez litros facilitadas por la Diputación. En la distribución colaboraron los Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y la Policía y, en los próximos días, la Diputación tratará de movilizar otro tráiler con más garrafas. Otra medida adoptada es la instalación de tres plantas potabilizadoras portátiles, cuyo funcionamiento es similar al de una fuente. La primera empezará a funcionar mañana en San Francisco. El martes, está previsto instalar la segunda en Tagarabuena y la tercera entrará en funcionamiento a finales de la próxima semana, en una ubicación aún por definir. Además, el Ayuntamiento tiene previsto “hacer acopio” de depósitos sanitarios que serán rellenados con agua. Para erradicar el problema detectado en el agua, ambas instituciones se decantan por construir una planta potabilizadora que, como apuntó Faúndez, se adapte a una población de 8.600 habitantes y que “debe tener un rango de tratamiento de entre dos y cinco millones de litros diarios”. Además, destacó la conveniencia de que Toro cuente con un tercer sondeo para poder actuar de inmediato ante posibles averías.

Por otra parte, el alcalde ofreció ayer una detallada explicación sobre el posible origen de la contaminación del agua y cómo ha actuado el Ayuntamiento en las últimas horas. En primer lugar, Del Bien aseguró que la actual situación hidrológica y la sequía han afectado a los acuíferos subterráneos. De hecho, desde junio, en el acuífero que abastece a Toro se han apreciado niveles elevados de arsénico, pero dentro de los parámetros legales. Por este motivo y aunque solo se exige un análisis anual, desde junio el Ayuntamiento y Acciona han llevado a cabo controles mensuales que, en todos los casos, arrojaron valores que permitían el consumo de agua. El pasado 23 de noviembre, como relató el alcalde, la Inspección de Sanidad de la Junta tomó una nueva muestra y el 7 de diciembre, una inspectora comunicó al Ayuntamiento su obligación de publicar un bando sobre la declaración del agua no apta para el consumo. Por su parte, Acciona remitió a un laboratorio de Murcia una contramuestra, que pocas horas después confirmó que el índice de arsénico está por debajo del parámetro máximo permitido. Ante estos hechos, Del Bien ha instado a la Junta a verificar la cadena de custodia de los resultados de la muestra tomada por Sanidad, a la vez que aseguró que, en este caso, no se ha actuado con la diligencia precisa. Por su parte, Faúndez remarcó que otra probable causa de la presencia de arsénico es que, por una avería, Toro se abastece en la actualidad con un único sondeo. En el día de hoy será analizada una segunda contramuestra y, si el índice de arsénico está por debajo de lo exigido, mediante decreto de Alcaldía “se levantará la incidencia”.