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La Pasión de los “Paños Pardos” en Bercianos de Aliste

Bercianos rememoró la carrera de Jueves Santo con la capa alistana de honras y respeto y el Cristo pequeño hasta el Calvario

Procesión del Jueves Santo de las capas. | Ch. S.

Las capas pardas alistanas de honras y respeto resurgían ayer de la profunda soledad de los antiguos baúles para cumplir su misión de en cada tarde de Jueves Santo, como fieles y eternas compañeras de viaje y angustias de los cofrades del Santo Entierro de Bercianos de Aliste en estos días de luto y de dolor por la Pasión de Cristo.

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Jueves Santo en Bercianos de Aliste

Una Semana Santa vivida con humildad, porque en la sencillez se cultiva la bondad y la pureza, donde los rezos y las tristezas se viven, no se representan. Un patrimonio tangible e intangible, material e inmaterial, declarado Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León, que celebró la Misa de la Cena del Señor, oficiada por Pedro Faúndez Mayo: Muerte de Jesús: la Pasión de un Pueblo.

El canto del Gloria rompió el silencio allá a la vera del río Aliste. Mientras, las campanas repicaron antes de enmudecer en señal de luto hasta la Vigilia Pascual. Cristo volvió a morir en Bercianos. Campanas con alma y corazón, de toque celestial y nombre propio: la Romana, la más grande y las más antigua, la Paula, con 300 kilos de bronce y orígenes entre 1530 y 1570 y la joven Patricia con 196 kilo fundida en 1974 por el afamado campanero Quintana.

Bajo el son del sobrecogedor canto del miserere alistano, severo y desgarrador, los cofrades procesionaron en la carrera bajo las capas pardas, ayer con el Cristo de la cofradía, ese que nunca falta y también acompaña a los hijos del pueblo en su último viaje hacia la vida eterna.

Atrás quedan las ropas litúrgicas rojas para dar paso a las moradas tras la Misa “in Cena Domini”, que morada lleva también su manga la Santa Cruz. Nada es casual, que si causal. En Jueves Santo el pendón morado abría la comitiva, en Viernes Santo lo hará el pendón negro ya de muerte y riguroso luto.

Un momento durante la procesión de Bercianos de Aliste. | Ch. S.

Momento trágico y de dolor: el Cristo de la cofradía sobre la Cruz del Calvario y las mujeres cantando a las Cinco Llagas. Llegados allí, al Calvario, antiguamente, el capellán del Santo Entierro invitaba a los vecinos a darse la mano y perdonarse cualquier rencilla surgida a los largo del último año.

Hoy, Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor, tendrá lugar a las 12 de la mañana. Hacia las 16.30 horas, el silencio dará paso al “Perdón oh Dios Mío, / Perdón y Clemencia” entonado por lo penitentes hacia el Crucificado. José Alberto Sutil Lorenzo, originario de Fradellos, predicará el Sermón del Descendimiento y tras el Desenclavo de Cristo saldrá el emotivo cortejo fúnebre del Santo Entierro. La procesión de La Soledad saldrá pasadas las 22 horas.

La Vigilia Pascual de la Unidad de Acción Pastoral de Valer (Bercianos, Domez de Alba, Gallegos del Río, Flores, Fradellos, Puercas y Valer) se celebrará conjuntamente por las siete parroquias el Sábado Santo, a las 22 horas, en la iglesia de San Justo y Pastor de Domez. En Bercianos cerrará la Semana Santa el Domingo de Pascua, a las 12 de la mañana , la misa y la procesión del Encuentro.

“Hasta que la muerte nos congregue”: una creencia desde 1691

Viernes Santo es tiempo de últimas palabras, tan tenebrosas como sinceras, convertidas en presagios que por intuición humana vislumbran el incierto futuro: “Hasta que la muerte nos congregue”.

Esa es la sentencia de los penitentes de Bercianos frente al Calvario, en las Cinco Llagas, para pedirse perdón y perdonarse, cuando dan su adiós a Cristo o a un paisano. Un cortejo fúnebre capaz de ablandar hasta los más duros corazones y recuperar la paz.

La primera cita manuscrita del Santo Cristo, de las Andas y de la Santa Cruz, aparece en las cuentas de la cofradía de 1690 y 1691 cuando la Vera Cruz pagó al maestro 160,5 reales por la escultura de Cristo y Cruz. La Santa Cruz situada durante todo el año frente al Evangelio de la iglesia es parte vital de la Pasión en Bercianos: en 1773 costó 56 reales pintarla de verde. La actual se hizo en 1937 por el carpintero del pueblo de madera de roble del monte comunales.

Fue en plena Guerra Civil y 9 pesetas se gastaron en convidar a quienes fueron a cortar el roble y hechuras, más un tornillo para sujetar los brazos en el centro. La antigua se arregló en 1893, se pintó en 1896 y se compuso en 1899. Se habría traído en 1866 de Moveros.

El Cristo del Desenclavo originariamente se veneraba en la ermita de la Vera Cruz de la Vereda Real de Galicia, oculto tras un velo de blanco lino, colgado de una barra con sus argollas. Tras años en ruina y caerse la ermita, en 1819 pasó a a la iglesia de San Mamés. El púlpito del Predicador del Sermón del Descendimiento, fue restaurado en 1794 y en 1801.

El Arzobispado de Compostela Rafael Muñiz Aldunate (1801-1821) prohibió el día 31 de julio de 1803 el Descendimiento de Bercianos aludiendo a lo desordenes de él nacidos y que “causaba confusión y algazara más que devoción en los fieles” instituyendo en su lugar el Sermón de Dolores.

Monseñor impuso su voluntad, o eso creyó él, la realidad fue que los hombres y mujeres de Bercianos y su párroco Lorenzo Mezquita llegado el Viernes Santo de 1804 volvieron a celebrar el Sermón del Descendimiento y no sólo, no hubo desordenes, sino que a partir de ahí paso a ser uno alma y corazón de la Pasión de Bercianos: 218 años dan ya fe de ello.

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