El CB Zamora Enamora le pagó con su misma moneda al Talavera que durante la primera parte se mantuvo vivo a base del tiro exterior, pero se vino abajo en cuanto los que comenzaron a acertar los triples fueron los zamoranos (92-55). La incorporación del norteamericano Evan Yates ha dado una enorme consistencia al juego interior del equipo de Saulo Hernández que superó en todas las facetas a un rival directo en la lucha por la permanencia.

Estaba previsto y el partido comenzó en una tónica de gran igualdad con dos equipos dispuestos a llevar el partido a su ritmo: un CB Zamora explotando la novedad de Evan Yates en el juego interior, y un Talavera dispuesto a conseguir un marcador muy largo a base de triples. Los toledanos son el equipo más anotador, todo lo contrario del Zamora Enamora que, por contra, es de los mejores defensores. Ahí radicaba la clave y el 38-36 del descanso parecía otorgar una teórica ventaja a los de Saulo Hernández que buscaban un resultado final que no llegase a los 80 puntos.

Evan Yates ha llegado al equipo bajo de forma, pero su físico y su oficio le bastan para suplir la carencia de oxígeno que puede acusar hasta que alcance el nivel óptimo de forma.

El Zamora Enamora se escapó a 6-0 de salida pero pronto Talavera demostró que iba a ser un rival muy duro pese a figurar como penúltimo en la clasificación del Grupo Oeste. Morgan Stilma puso el 8-3 pero los visitantes igualaron a 8 con cierta facilidad. El juego zamorano era más completo y los de Saulo Hernández consiguieron cerrar el primer cuarto con ligeras ventajas.

Pese a todo, los triples del Talavera siguieron entrando aunque, todo sea dicho, con muchos intentos y comenzaron a sucederse las alternativas en la ventaja del marcador que iba de un lado a otro. Saulo oxigenó a sus jugadores con un tiempo muerto pero el encuentro se igualó al máximo con sucesivos empates a 30, 32 y 35 aunque una jugada de 2+1 de Toni Naspler permitió ir al descanso con ventaja local de 38-36.

Y con el comienzo del segundo tiempo, todo cambió de forma imprevisible, y ahora era el Zamora Enamora el que se volcaba en el tiro exterior. Erikas Kalinicenko no se había estrenado en la primera parte, más centrado en buscar puntos sin éxito cerca del aro. Y el lituano se colocó en su sitio, armó el brazo, y decidió tomar el relevo de los triplistas toledanos, para engarzar una serie de cinco canastas de tres puntos que rompieron el partido. Cuanto más acertaba el Zamora Enamora, más fallaba ahora desde el perímetro el Talavera que no encontraba tampoco de qué forma frenar a un Yates imperial en la zona.

Buscó soluciones Ricardo Uriz ordenando defensas en zona alternativas pero el acierto zamorano se mantenía y los visitantes cerraban el tercer cuarto con tan sólo cinco puntos en su casillero y un marcador de 66-41 que dejó el partido sentenciado mucho antes de lo que cualquier entendido hubiera podido prever.

El último parcial comenzó además con un 8-0 que provocó un tiempo muerto visitante, pensando tal vez en reducir lo más posible el basket average que puede ser importantísimo para dos equipos que luchan por la permanencia, o lo que es lo mismo, por entrar en el grupo de ascenso en al segunda parte de la Liga. Pero Zamora estaba imparable y, quién lo iba a decir, fueron los zamoranos los que alcanzaron con facilidad los 80 puntos, algo en lo que no querían pensar ni en pintura antes del partido. Al final el 92-55 parece suficiente, pase lo que pase en Talavera.