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Zamora y la descentralización del Estado: Un vacile demográfico

La España Vaciada se enfada con el Gobierno por justificar que el traslado a Sevilla de la futura Agencia Espacial Española se realiza para “luchar contra la despoblación”

La ministra Diana Morant y el alcalde de Sevilla celebran la elección de la sede espacial. Europa Press

Dice el Gobierno en la orden publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 5 de diciembre que acuerda establecer la sede física de la futura Agencia Espacial Española en Sevilla porque “se aprecia que, aunque el área metropolitana está creciendo, la ciudad está perdiendo población”. Lo expresa en un apartado que se titula “lucha contra la despoblación”. Y añade que “Sevilla es la única de las cuatro mayores ciudades españolas cuya población ha decrecido en los últimos años”. España tiene un total de 8.131 municipios y Sevilla es el cuarto más poblado. Pero, dice el Gobierno que la Agencia Espacial Española tiene que ir allí porque, entre otras cosas, está perdiendo población.

La broma es de mal gusto para los colectivos que luchan contra los desequilibrios territoriales. Tanto, que el único con representación en el Congreso de los Diputados, como es Teruel Existe, ha denunciado la situación ante la Audiencia Nacional al considerar que la convocatoria incumplía la libre concurrencia de los municipios por establecer criterios, especialmente los relativos a las infraestructuras necesarias, que hacían imposible que pudieran optar poblaciones de la denominada España Vaciada.

La cuestión no es baladí. Y es que, la revisión de la Ley de la Ciencia que entró en vigor el pasado mes de septiembre establecía, literalmente, que el Gobierno promovería “que la localización de la Agencia Espacial Española se base, entre otros, en los principios de cohesión social y territorial, la mejora en el funcionamiento de los servicios públicos, los niveles de desempleo o la lucha contra la despoblación”. Desde luego, el principio de cohesión territorial explota por los aires en el momento en que la cuarta población del país se erige por encima del resto de candidatas, la mayoría de ellas localidades que sí representan fielmente lo que significa sufrir problemas demográficos sangrantes.

El diputado de Teruel Existe, Tomás Guitarte, es el coordinador general de la Federación de Partidos de la España Vaciada, ese ente donde ninguna organización zamorana se ha atrevido a entrar hasta la fecha para luchar políticamente lo que ya se trabaja en el apartado social. A su juicio, la elección de Sevilla como sede de la futura Agencia Espacial Española no solo vulnera la recién aprobada Ley de la Ciencia, sino que también confronta con el artículo 138 de la Constitución Española. Ese precepto dicta que “el Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español”. Una declaración de intenciones difícil de sostener en la realidad cuando se producen este tipo de episodios.

Sevilla, esa localidad que según el Gobierno de España “está perdiendo población en los últimos años” y por eso se merece un impulso en forma de Agencia Espacial Española, cuenta con 684.234 habitantes según el último registro del Instituto Nacional de Estadística. Solo Madrid, Barcelona y Valencia tienen más gente en el censo. A nivel europeo, es la ciudad número 32. Y su área metropolitana cuenta con un millón y medio de personas. Solo Dos Hermanas, con 136.000 habitantes, y Alcalá de Guadaira, con 75.000, tienen más población que Zamora. Pese a todo, la orden de concesión de este organismo dedica todo un apartado bajo el epígrafe “lucha contra la despoblación” a justificar este criterio.

Siempre se dice en cuestión de reto demográfico que esto no se trata de una guerra entre territorios y tampoco debe serlo entre Sevilla y la verdadera España Vaciada. La crítica, según los colectivos, viene dada por esa intentona de hacer comulgar con ruedas de molino sobre lo que no es sino una decisión sustentada en otro tipo de criterios alejados de los demográficos. A principios de este año 2022, el presidente Pedro Sánchez visitaba la ciudad de Zamora para mostrar su firme “convicción” acerca de la necesidad de acometer un proceso de descentralización en el país. El líder socialista estimó que resulta “necesario” repartir el crecimiento y las oportunidades, a través de medidas como instalar nuevas instituciones “fuera de Madrid”.

Ese ha sido exactamente el caso de trasladar la futura Agencia Espacial Española en Sevilla y es un buen ejemplo de descentralización de los aparatos del Estado, pero nunca se puede intentar hacer ver que la decisión tiene algo que ver con el reto demográfico. En este sentido, Teruel Existe considera un “auténtico insulto a la inteligencia” que en el Boletín Oficial del Estado se valore positivamente la candidatura de Sevilla por el impacto que tendrá sobre la despoblación en la cuarta ciudad de España. Para el coordinador de la Federación de Partidos de la España Vaciada, este argumento “es desconocer o despreciar el problema de la despoblación y la importancia de impulsar una política de cohesión territorial”.

Una grave afrenta a territorios que, como Zamora, sí sufren una sangría de habitantes difícil de contener con estas políticas.

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