30 de marzo de 2015
30.03.2015

Semana Santa de Zamora: Alegría antes de la Pasión

La Borriquita congrega a miles de personas en las calles de la capital en un desfile marcado por la elevada presencia de niños

30.03.2015 | 00:37
Semana Santa de Zamora: Alegría antes de la Pasión

La Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén no faltó ayer a su cita con los zamoranos. Un año más la plaza de Santa María la Nueva volvió a convertirse en un verdadero hervidero de niños que, acompañados de padres, hermanos y abuelos, se congregaron para acompañar a La Borriquita por las calles de una Zamora abarrotada. Como ocurrió el año pasado, la tarde acompañó y Zamora se tiñó de color en un día que marca el preludio de la Pasión.

El capellán Jesús Campos fue el encargado de dar comienzo al desfile con la bendición de las cientos de palmas que esperaban a la salida del Museo de Última. Poco antes, la imagen había salido del museo, con los hermanos ya cubiertos, acompañada por las notas de la banda del Santísimo Cristo del Perdón, situada en un lateral de la iglesia que da nombre a la plaza.

Campos llamó a los zamoranos a vivir el Domingo de Ramos con alegría y reafirmó que "acompañar a Jesús en su entrada en Jerusalén es acompañarlo durante toda la Pasión". El capellán puso el acento en que la tarde de ayer "representa el gozo y alegría antes de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo". Campos tuvo también un recuerdo para Alberto Gato Gómez, fallecido ayer y hermano de la cofradía. Como señal de duelo, las banderas de la hermandad portaron crespones negros durante el desfile de ayer.

Segundos antes de comenzar el desfile el obispo de Zamora, Gregorio Martínez, bendijo la nueva bandera de la cofradía. Bordada en oro por ambos lados, la nueva bandera ha venido a sustituir al estandarte que ha procesionado durante los últimos años. El obispo llamó a los hermanos a tomar la nueva bandera como "guía" en la fe cristiana.

Cumplido el "protocolo" la imagen comenzó su tradicional recorrido por la zona más céntrica de la capital zamorana. El trayecto, colorido y animado como siempre, permite "concesiones" que quedan lejos de otras procesiones, como la incorporación o abandono del desfile en función de las necesidades de los más pequeños, los protagonistas de la tarde de ayer. Con la entrada de la imagen de nuevo en el Museo de Última los cofrades y asistentes levantaron, un año más, sus palmas en señal de despedida a La Borriquita.

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