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Una ganadería de ovino en Villamor de la Ladre sufre 23 bajas en un nuevo ataque del lobo

El cánido ya mató 52 ovejas de la misma explotación hace cuatro meses, y el dueño no ha percibido aún las indemnizaciones

Oveja devorada por el lobo en Villamor de la Ladre. | Cedida

Cuando Valentín García se levantó en la mañana de para ir a trabajar descubrió que su ganadería tenía 23 ovejas menos.

Es la tercera vez en lo que va de año que el lobo ataca a esta explotación en Villamor de la Ladre, en el centro de Sayago. Dos incursiones consecutivas del lobo en el mes de marzo se saldaron con la muerte de 53 ovejas, a las que se suman las 23 que el cánido mató en la noche del pasado martes.

Ahora saldremos al campo, porque quizás encontremos alguna más”, asevera indignado el ganadero sayagués mientras hace recuento de las pérdidas que el predador le ha causado esta vez.

Además, cuatro meses después de los ataques de marzo el ganadero no ha percibido la indemnización que le corresponde por las bajas. Desde que se aprobó la protección total al lobo los ganaderos de Castilla y León no están cobrando esos pagos, que antes la Junta de Castilla y León abonaba en cuestión de semanas, una vez que los agentes forestales certificaban que la muerte de los animales era obra del lobo. “No quiero el dinero, quiero mis ovejas”, aclara García.

Varias ovejas muertas en el ataque del lobo en Villamor de la Ladre. | Cedida

“Esto es obra de más de un lobo, aquí bajan tres o cuatro”, especula el ganadero que asegura sentirse “atosigado y machado” por el cánido y “por los políticos y los ecologistas, que les importa más proteger al lobo que a los ganaderos. Al final tendré que quitar las ovejas, irme a vivir a la ciudad, pero entonces, ¿de qué vais a comer? ¿Quién va a llenar las estanterías de los supermercados?”, reflexiona el afectado por este ataque del lobo.

Las ovejas atacadas se encontraban al aire libre, práctica habitual en Sayago, donde se practica la ganadería extensiva y donde el lobo no estaba presente hasta hace pocos años. “Si las pusiera al lado del pueblo bajarían hasta aquí”, asegura.

Algunas de las ovejas atacadas por el lobo en Villamor de la Ladre. Cedida

El escenario dejado por los lobos tras el ataque es macabro. Una de las ovejas, de raza castellana negra, fue devorada por los predadores, que solo dejaron el esqueleto y la cabeza. A su alrededor un reguero de animales muertos, muchos de ellos con las tripas fuera.

Esta ganadería, que tenía unas 900 ovejas al empezar el año, ha perdido cerca del 10% en los ataques del lobo sufridos este año.

En febrero otra explotación diferente de la misma localidad también sufrió otro ataque del lobo cánido.

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