Crónicas de un paso de cebra

Un diente y un ojo para tres

Las Perseidas, la cita astronómica por excelencia del mes de agosto por San Lorenzo

12.08.2016 | 00:18
Un diente y un ojo para tres

Agosto es un mes muy interesante no solo a nivel climatológico, sino también astrológico, pues se produce una gran lluvia de estrellas.

En el refranero popular se recoge que "Agosto tiene el secreto de los doce meses completos", lo que nos desvela la manera que tenían los antiguos de predecir el tiempo a través de uno de los métodos más infalibles que conocían, llamado Las Cabañuelas, antes del nacimiento de la moderna meteorología. Dicha predicción se hacía basándose en los primeros doce días consecutivos de agosto, ya que observando el tiempo en los citados y relacionándolo con cada día de los meses correlativos, con el 1 de enero, el 2 de febrero, el 3 de abril, así hasta el 12 de diciembre, conseguían los hombres de campo saber el tiempo que iba a hacer a lo largo del año, para prepararse, entre otras cosas, para las labores agrícolas.

Astrológicamente es un mes de avistamiento de cuerpos celestes, lo cual se produce cuando la tierra cruza la estela dejada por algún cometa que al aproximarse al sol y chocar con la atmósfera brilla de forma muy intensa y visible.

Otros refranes relacionados con dicho mes son: En agosto llueve miel y mosto; Agua por la Virgen de agosto, quita aceite y agua al mosto; San Lorenzo en la parrilla (10 de agosto) y el labrador en la trilla; San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.

El día 10 de agosto del año 258 coincide con el martirio del oscense san Lorenzo o Laurencio, nacido en la Hispania Tarraconensis, quien había sido uno de los 7 diáconos de Roma. Llegó a ocupar, entre otros cargos, el de archivero, tesorero y bibliotecario de la Catedral de Valencia, donde se custodiaba el santo Grial o el cáliz que Cristo utilizó en la última cena. La fecha de su muerte coincide con el paso por el cielo de la constelación de Las Perseidas, cuando estas estrellas están en su punto de luminosidad más potente.

Cuando el emperador Valeriano proclamó el edicto de persecución donde se prohibía a los cristianos reuniones para celebraciones religiosas cristianas fue hecho preso y martirizado.

Fue asado en una parrilla sobre una hoguera cerca del Campo de Verano de Roma, y enterrado en un primer momento en la catacumba de Ciriaca.

San Ambrosio de Milán recogió la leyenda del encuentro entre san Lorenzo y el papa Sixto II cuando este iba hacia su martirio, y aquel le preguntó al pontífice que dónde iba y él profetizó: "En tres días tú me seguirás".

Ya en el año 36 antes de Cristo se cita la lluvia de meteoros con su radiante Perseo, cuyo nombre daría lugar a la constelación de Las Perseidas.

Perseo fue un semidiós, hijo de Zeus, el dios de dioses de los griegos, y de una mujer bellísima, la mortal Dánae. Zeus, no contento con su mujer, se dedicaba a enamorar a otras mujeres, metamorfoseándose en las formas más diversas.

Según cuentan el Pseudo Apolodoro y Pausanias, el oráculo predijo al rey Acrisio que moriría a manos de su nieto, por lo que enclaustró a su hija Dánae, según unos en una torre, según otros en una cueva, lo que obligó a Zeus a convertirse en lluvia de oro para poder gozar de ella y de esa relación nació Perseo. Acrisio los metió en un cofre de madera y los arrojó al mar. Poseidón, el rey de las aguas, se apiadó de ellos y los salvó, el hermano de Polidectes, rey la isla de Sérifos a la que arribaron, llamado Dictis, recogió y crio al niño como si fuera suyo. Perseo acabaría matando a Medusa, bestia con cabellos de serpiente que convertía en piedra a los hombres simplemente con mirarlos.

Para conseguirlo se valió de las Grayas, tres ancianas con un solo ojo y un diente que compartían, que les robó Perseo, y se lo devolvió con la condición de que le revelaran cómo encontrar a sus hermanas, las Gorgonas, las cuales poseían los únicos objetos mágicos con los que podía salir victorioso de la lucha contra Medusa. Estos consistían en un zurrón para guardar la cabeza del monstruo, sin correr peligro, unas sandalias aladas, un casco de Hades, el dios de los muertos, que le daría la invisibilidad, también su hoz de acero, y de la diosa Atenea, un escudo brillante como un espejo.

Cuando se enfrentó al monstruo, puso delante de sí el espejo mágico, para evitar mirarla, con lo que pudo cortarle la cabeza de la cual nacieron el caballo Pegaso y el gigante Cresaor.

Esteno y Euriale, las hermanas de Medusa lo buscaron para matarlo, pero gracias al casco mágico se volvió invisible y no pudieron encontrarlo.

El mito de Dánae recibiendo a Zeus en forma de lluvia de oro ha sido pintado por innumerables artistas, pero quiero destacar la obra que Tiziano que se conserva en el Museo del Prado y le fue encargada al pintor por el rey Felipe II para decorar una de sus estancias privadas, "las poesías" de tema erótico, basadas en las Metamorfosis de Ovidio. Recreó dicho asunto en diversas ocasiones, y en él presenta a Dánae recostada desnuda sobre un lecho en donde tiene a un perrito, y a su derecha aparece una sirvienta que intenta recoger el oro que desciende del cielo.

En este mes podremos apreciar en el cielo nueva lluvia de las estrellas, las Perseidas, que tienen que ver con Perseo, san Lorenzo y con los descubridores de dicho cometa, Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle por lo que ha sido llamado, 109P/ Swift-Tuttle.

Del 10 al 12 de agosto aparecerán ante nuestros ojos las Delta Acuáridas del Sur, ya han pasado dejando su cola amarillenta las Piscis Austrinidas, y tiñendo el cielo de tonos azules y verdosos las Alfa Capricornidas.

Se dice que quien logra ver una estrella fugaz o el paso de un cometa puede pedir cualquier deseo. Casi siempre se acaba realizando y no se pierde nada por intentarlo.

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