Rehabilitación y cuidados de la mano de Caser Residencial Zamora
El centro ubicado en Villaralbo ofrece atención personalizada, estancias flexibles y un enfoque integral para la recuperación física, cognitiva y funcional
Una imagen del gimnasio del centro. | Cedida
A apenas diez minutos de Zamora, en la localidad de Villaralbo, Caser Residencial Zamora se presenta como un recurso asistencial que va más allá del concepto tradicional de residencia. Ubicado en un entorno tranquilo y bien comunicado, el centro pone el foco en un modelo que combina atención personalizada, acompañamiento profesional y un marcado carácter rehabilitador.
"Somos un centro de cuidados", explica su directora, María Rodríguez Poyo, al subrayar una de las ideas clave que define el proyecto. Con 125 plazas residenciales, tanto para estancias permanentes como temporales, y un centro de día con 15 plazas, el servicio se adapta a distintas situaciones: desde procesos de recuperación tras una intervención o ingreso hospitalario hasta periodos de descanso familiar o necesidades puntuales de apoyo.
El equipo multidisciplinar es uno de los pilares del centro. Cuenta con atención médica de lunes a viernes, servicio de Enfermería todos los días de la semana, auxiliares especializados, fisioterapeutas, terapeuta ocupacional, psicólogo, trabajador social y apoyo farmacéutico. "La figura del psicólogo es clave en rehabilitación cognitiva, intervención terapéutica y también en el acompañamiento a las familias", destaca la directora.
La rehabilitación, tanto física como cognitiva y funcional, es uno de los elementos diferenciales. El centro dispone de una unidad específica equipada con tecnología avanzada y programas validados como NeuronUP, lo que permite trabajar la recuperación de capacidades tras ictus, cirugías o situaciones de deterioro. Este enfoque se complementa con la posibilidad de continuar los cuidados en el propio domicilio, facilitando una transición progresiva hacia la vida cotidiana.
Espacio exterior del jardín donde los residentes pasan tempo de convivencia, en el jardín. / Cedida
La integración con el entorno también forma parte de su identidad, con actividades intergeneracionales y colaboración con centros educativos y universitarios. A ello se suma una oferta de ocio terapéutico adaptado y servicios que facilitan el día a día, como transporte para familiares entre semana, acompañamientos externos o cocina propia con productos de proximidad.
Todo ello en un espacio diseñado para favorecer el bienestar, donde las zonas ajardinadas y la atención individualizada refuerzan una idea clara que es la de ofrecer respuestas concretas a cada necesidad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas atendidas. "El centro cuenta con un entorno familiar y una atención plenamente individualizada, donde cada residente es atendido según sus necesidades, ritmos y preferencias". Lejos de modelos homogéneos, el equipo adapta cuidados, terapias y rutinas a cada situación concreta, favoreciendo una convivencia cercana y un trato continuo.