Fernando Valera Sánchez, obispo de Zamora: "El Defensor del Pueblo nos niega el acceso a la información sobre dos casos de abuso"

"La nueva edición de Edades del Hombre tiene que implicar una transformación de la ciudad y de la oferta turística del patrimonio"

El obispo de Zamora pasea por la calle de Ramos Carrión. | Ana Burrieza

El obispo de Zamora pasea por la calle de Ramos Carrión. | Ana Burrieza / Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

El obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez, cumple el próximo 12 de diciembre tres años al frente de la Diócesis zamorana.

–El Defensor del Pueblo en su informe ha dado a conocer un total de diez casos de abusos sexuales cometidos en Zamora. ¿Les constan los diez?

– Dos de los casos que señala el Defensor del Pueblo no son de los que hemos aportado nosotros ni los que ha aportado El País, medio con el que siempre hemos estado en diálogo. De esos dos casos, de los que no nos consta documentación, le hemos pedido información al Defensor del Pueblo y nos la ha negado porque es información reservada, cosa que es caer de nuevo en el oscurantismo. Las cosas son para dialogarlas, para trabajarlas. Quizá no nos la facilite porque quien ha contactado con el Defensor así lo haya pedido. Es muy fácil acusar sin que la otra parte pueda defenderse.

–¿La petición hecha desde Zamora también la han hecho otras diócesis y han recibido la misma respuesta?

–No lo sé. Pedimos la información al Defensor del Pueblo y le ofrecimos nuestra oficina de prevención y de acompañamiento a las víctimas y nos pusimos a su disposición. Todos los datos que se nos pidieron se los hemos dado. Hemos analizado nuestro archivo y no tenemos más información que la que hemos facilitado.

–¿Les consta alguna denuncia más?

–En este período de tiempo, denuncia como tal no tenemos. Siempre estamos con la atención puesta en la formación, en el seguimiento y que haya conductas que no puedan llevar a ningún tipo de abuso. Tolerancia cero.

–¿Qué va a pasar con la reparación a las víctimas?

–La Conferencia Episcopal ha decidido el tema de la reparación en toda su amplitud. Los criterios se desarrollarán más adelante, aunque lo más probable es que se haga un fondo en la Conferencia Episcopal para esta cuestión.

–¿Se ha puesto ya en macha el buzón para presentar denuncias anónimas sobre la actuación sospechosa de algún miembro de la Diócesis de Zamora?

–En la web ya está disponible y físicamente es un compromiso que estará en días.

–Uno de los objetivos de su episcopado pasar por lograr el déficit cero, pero la realidad es que tienen unos números rojos de 1,3 millones de euros.

–Hemos hecho un plan de sostenibilidad para que todo aquello que hagamos, en la medida de lo posible, se autofinancie, y que haya una cierta corresponsabilidad en todo lo que es el pueblo de Dios. Tenemos que ser conscientes de que hay servicios que nos cuestan dinero y tenemos que ser corresponsables con ello.

El obispo de Zamora durante la entrevista

El obispo de Zamora durante la entrevista / Ana Burrieza

–Han puesto en el mercado parte del delegado de Villachica en Toro. ¿La venta de patrimonio será una de las líneas a seguir?

–Dependiendo de las circunstancias. El ecónomo habla de inmuebles vagos, que no producen nada y cuestan dinero y de ir soltando lastres. Se han puesto en venta dos o tres casas en las cercanías del seminario menor de Toro y están en el trámite final de venta.

–¿Qué va a pasar con el antiguo convento de las Marinas?

–La venta no la contemplamos porque hay un compromiso de no entrar en ningún tipo de especulación con el edificio. Hemos barajado la posibilidad de que sea casa sacerdotal, Casa de la Iglesia, pero el horizonte está abierto para que las necesidades y los recursos estén a la par y no hagamos obras que no podamos sostener y mermen el patrimonio que tenemos para el sostenimiento del clero. Lleva más de 60 años sin ningún tipo de obra y evidentemente habría que adecuarlo. Estamos reflexionando sobre el mejor destino para ese conjunto.

–Con el Ayuntamiento de Zamora trabajan para convertir la iglesia de San Esteban en un espacio cultural. ¿En qué fase se encuentra el proyecto?

–En el proceso de buscar financiación europea por parte del Ayuntamiento. El objetivo sigue siendo el mismo, crear un espacio para el diálogo intercultural.

–El Ayuntamiento, mediante fondos europeos, junto con el Cabildo, habrá posible la instalación de un ascensor que haga visitable las cubiertas y la torre de la Catedral.

–Está prácticamente para empezar. El 2024 estará realizada para que en 2025 con Las Edades de Hombre esa parte sea totalmente visitable.

–En esa fecha, ¿habrá una nueva sala para exponer dignamente la colección de tapices?

–En un principio no. Está en nuestros objetivos, pero va a llevar un proceso más lento por la financiación. Queremos que forme parte de ese horizonte del entorno de la Catedral.

–La muestra de arte sacro Edades del Hombre volverá a Zamora en la primavera de 2025.

–La nueva cita de Edades del Hombre tiene que suponer lo mismo que la de 2001, una transformación de la ciudad y de todo lo que es la oferta turística del patrimonio que nos corresponde a nosotros como Iglesia. Vamos a apostar fuerte con todo lo que tenemos entre manos, desde el entorno de la Catedral, porque queremos que sea el empuje para una realidad conjunta. Haremos una apuesta por la modernidad para que la muestra cuente con algún tipo de metodología inmersiva. Yo tengo mucha ilusión y esa ilusión se palpa en todas las entidades. El apoyo institucional, empresarial y cultural ha sido unánime.

–¿Cuántas sedes habrá en Zamora?

–La Catedral y luego alguna de las iglesias cercanas orientadas a las nuevas tecnologías. No obstante, todavía está por definir porque Edades está trabajando en el proyecto del próximo año.

–¿Cuando habla de iglesias cercanas sería el Carmen de San Isidoro?

–Puede ser esa, puede ser la Magdalena o San Cipriano, en este entorno. Está todo en estudio. Tenemos claro que tampoco hay que diversificar mucho, pero sí hacer una muestra bonita y novedosa.

Estamos esperando a que en enero se decida por parte de Europa la financiación para que sea Zamora y Oporto. Todos jugamos a que se va a aprobar pero, si no, hay una segunda opción. No obstante, si una fallara, se realizaría igualmente

–Novedoso es su carácter transfronterizo, ya que habrá una sede en Oporto. ¿Cómo van las conversaciones con la parte lusa?

–Sobre el proyecto, según la reunión de esta semana del patronato de Edades, estamos esperando a que en enero se decida por parte de Europa la financiación para que sea Zamora y Oporto. Todos jugamos a que se va a aprobar pero, si no, hay una segunda opción que está en diálogo. Esa realidad transfronteriza es una realidad que está dando muchos frutos. Nos une el río Duero, la misma cultura y potenciarlo en un diálogo constructivo va a ser muy importante. Será una muestra con dos sedes. Si una fallara, se realizaría igualmente.

–Una apuesta por el patrimonio también la representa la puesta en marcha de la Fundación ZamorArte.

–Representa entrar en lo que supone gestionar el patrimonio actualmente, que tiene que entrar en diálogo con todas las estructuras civiles. Esa fundación será la que gestionará todo lo referente al patrimonio de la Diócesis de Zamora. La presidirá el obispo y en su patronato estarán el ecónomo, el vicario general, el delegado de Patrimonio así como un representante de la Diputación, un representante de la Fundación Caja Rural, por su vinculación tan fuerte con la provincia, y un técnico de Arte. El día 12 de diciembre tenemos la primera reunión del patronato y será su puesta en marcha.

El obispo de Zamora en su despacho

El obispo de Zamora en su despacho / Ana Burrieza

–Precisamente el martes 12 se cumple tres años de su episcopado.

–Cuando cogí mi maleta, el coche y me vine a Zamora empecé una nueva etapa en mi vida a todos los niveles. Ha sido el encuentro con una realidad apasionante para mí. La adaptación ha sido muy fácil, la acogida tremenda y vivir en una ciudad como Zamora es un regalo. Puedes ir caminando a todos los sitios y hay una belleza tremenda. La tarea está siendo apasionante y hay equipos de sacerdotes y de laicos con muchas ganas de trabajar y nos hemos puesto en la tarea en los distintos campos con mucha ilusión.

–¿La división entre sacerdotes jóvenes y mayores que reflejó el informe DAFO ha comenzado a desaparecer? ¿Se han tendido puentes entre las distintas generaciones de presbíteros diocesanos?

–El informe DAFO refleja todas las opiniones, aunque solo sea la de una persona. Hay un cambio generacional, evidentemente. La cuestión es que hay un proyecto de comunión y de trabajo en las asambleas diocesanas sobre lo que nos pide el papa de conversión pastoral, de las personas y de las estructuras. Nos dimos un plazo de tres años desde aquel curso para darle cobertura. Este año, al final del curso, vamos a adecuar las estructuras y muchas cosas de la Diócesis a ese proceso.

El 90% de delegados que yo he nombrado han sido mujeres y hay más presencia de los laicos en las estructuras de gobierno

–¿A qué se refiere con adecuar estructuras?

–Por ejemplo, a la presencia de la mujer en la Iglesia. Hemos ido dando pasos a lo largo de este tiempo, el 90% de delegados que yo he nombrado han sido mujeres y hay más presencia de los laicos en las estructuras de gobierno. A todo eso le vamos a dar forma. Es todo un modo que es lo que ahora está suponiendo en la iglesia universal la sinodalidad, que el gobierno y la marcha de la Iglesia sea conjunta, sea en diálogo y corresponsable. Estamos diseñando el rostro de la Iglesia para los próximos 50 años en su estructura interna y su expresión hacia afuera. Y, o lo hacemos, o nos quedamos fuera.

–La Diócesis de Zamora cuenta ahora con varios sacerdotes venidos de otras latitudes.

–El objetivo de esa realidad es la colaboración entre iglesias. Nosotros a una iglesia joven como la africana la ayudamos para que sus sacerdotes tengan más estudios y ellos echan una mano en el trabajo en "contratos" de cinco años, tres de estudio, uno de idioma y de inserción en la Diócesis y otro de trabajo pastoral. Ya tenemos el equipo para los próximos años con sacerdotes del Congo, de Nigeria, de Haití y luego de Sudamérica uno que colabora. Todos ayudan en el medio rural, sobre todo, porque es donde el fin de semana más se necesita y tienen la semana para estudiar. El acompañamiento del sacerdote en pueblos casi vacíos es el mensaje de la predilección de Jesús por los pobres, los pequeños y los que no cuentan. Muchas veces los pueblos no cuentan y, por ejemplo, en Aliste hemos doblado la presencia de sacerdotes, aunque la responsabilidad la tiene una cabeza hay un equipo muy joven que trabaja y los ecos que estoy recibiendo son muy positivos.

–En el medio rural escasean los sacerdotes y tampoco hay gente que abra la iglesias. ¿Se plantean hacer alguna red para que se puedan visitar?

–Una de cuestiones abordadas en el patronato de Edades del Hombre es que tenemos que ir haciendo también experiencias distintas a solo la muestra, ir haciendo rutas museísticas y culturales. Nosotros hicimos "Salus" y es un modelo a tener en cuenta para el futuro, tener el patrimonio y mostrarlo. Queremos que haya alguna realidad que sea permanente en algún punto. Igual que en "Salus" las parroquias cedieron sus imágenes y cuando las necesitaron fueron a por ella, tener el patrimonio expuesto, al menos, los fines de semana y que vaya habiendo experiencias distintas de colaboración.

–¿El planteamiento pasa por empezar por los arciprestazgos más cercanos a la capital o aquellos presentes en la senda a Portugal de cara al 2025?

–El 25 va a ser difícil porque está a la vuelta de la esquina. Nos gustaría alguna realidad, aunque no sea unas Edades, que contaría con el patrocinio por Edades, para hacer algún otro tipo de exposición.

–El mantenimiento de los templos es otra tarea de la iglesia diocesana. El templo de Molacillos, el único ejemplo de barroco levantino de la región y declarada BIC, presenta un serio deterioro interior y exterior. Junta, Diputación y Obispado se han comprometido a actuar meses atrás, pero todavía no ha comenzado las obras.

–Es la dificultad de llevar a cabo las propuestas. En la última reunión de la Conferencia Episcopal estuve hablando con el arzobispo de Valencia, Enrique Benavente, para ver si alguna institución valencia nos puede ayudar, como la Fundación Mercadona pero esta solo ayuda a realidades de la ciudad de Valencia, ni de la región y de la provincia. Él quedó pendiente de mirar si alguna institución podría ayudarnos. Para la Diócesis es un problema el patrimonio y especialmente Molacillos porque supone una inversión de mucho dinero y no nos podemos embarcar en otras actuaciones.

–¿Y el fondo de ayuda interparroquial que han habilitado?

–Es limitado. Este año hemos invertido 600.000 euros en una docena de actuaciones, pero una actuación sola se llevaría todo el presupuesto y no somos una empresa que genere dinero. Ahora queremos no tener déficit, por eso estamos barajando distintas fórmulas. El micromecenazgo es una fórmula para templos que necesitan menos dinero y la actuación de Molacillos requiere de una fuerte inversión. Es el problema que tiene el patrimonio, a veces podemos invertir muy pocos muchos, pero aquí hemos llegamos al límite. No es un templo olvidado y está en nuestros objetivos. Estamos buscando fórmulas de financiación.

Hay realidades que nos sobrepasan que nos marca la Iglesia Católica para que nadie se perpetúe en el cargo, por ejemplo, y hay que aplicar el derecho universal a un derecho local, pero es, sobre todo, ayudar a las cofradías

–Se presentó un borrador del Estatuto Marco a los presidentes de las cofradías, pero nada más se ha sabido del texto. ¿En qué fase se encuentra?

–Se sigue trabajando. El Estatuto Marco hay que hacerlo con cuidado para no tener que rehacerlo en cuestión de dos años. Tengo próximamente una reunión con el equipo implicado para analizar cómo han ido los trabajos para que tenga una vigencia de más de 20 años. No hay que olvidar que tiene como función ayudar a las cofradías. Hay realidades que nos sobrepasan que nos marca la Iglesia Católica para que nadie se perpetúe en el cargo, por ejemplo, y hay que aplicar el derecho universal a un derecho local, pero es, sobre todo, ayudar a las cofradías. Actualmente hay estatutos que están encorsetados porque tienen en su norma cuestiones de su funcionamiento del día a día que tendría que estar en el de régimen interior. También la ley nos defiende de actuaciones elitistas y de la tentación de posesión de una cofradía por un grupo. He querido que haya un diálogo y que se tenga una perspectiva, pero no son cuestiones que se impongan, sino que son asuntos que la ley universal aplica.

–Los Cubilarios han celebrado recientemente un capítulo tras su crisis interna. ¿Cuándo tendrán elecciones?

–Está previsto que haya elecciones y que recupere su vida normal. Lo que ha pasado es la adecuación de la cofradía al Código de Derecho Canónigo de 1983 que no se había aplicado y las distintas reformas de la Diócesis.