Curas importados: tres sacerdotes de Nigeria y uno de Venezuela refuerzan la Diócesis de Zamora

La Diócesis de Zamora refuerza su clero con la incorporación de tres sacerdotes nigerianos y otro nacido en Venezuela

Los tres sacerdotes africanos durante sus clases del castellano en dependencias de Cáritas. | LOZ

Los tres sacerdotes africanos durante sus clases del castellano en dependencias de Cáritas. | LOZ / L. O. Z.

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Más de 5.500 kilómetros han recorrido los tres sacerdotes nigerianos que se han sumado a la Diócesis de Zamora. Su llegada tiene lugar tras la visita el pasado año del cardenal y arzobispo emérito de Abuya, en Nigeria, John Olorunfemi Onaiyekan, quien manifestó en aquel momento el deseo de tender puentes entre ambas diócesis y crear algún tipo de colaboración.

Gerald Mary Okpala, Kizito Ezeaniekuse y Charles Anene proceden de la Archidiócesis de Onitsha, una de las diócesis más grandes del país de África occidental que tiene más de 130 seminaristas y donde cada año se ordena entre 10 y 15 sacerdotes. Los tres jóvenes se han integrado en la actividad diocesana de la mano de un acuerdo entre las dos entidades eclesiales y a lo largo de cinco años colaborarán en labores pastorales al tiempo que se forman en la Universidad Pontificia.

Los tres presbíteros, de unos 30 años, ahora conviven con tres sacerdotes zamoranos, Florencio Gago, José Luis Miranda y Pedro Rosón, que han sido misioneros en América Latina. "El obispo nos eligió porque nuestras experiencias fuera les podían ayudar a enraizarse en Zamora", testimonia Florencio Gago, quien comenta que el primer problema que tuvieron que capear correspondió al idioma, dado que los nigerianos no sabían nada de castellano cuando llegaron.

Los tres sacerdotes nigerianos

Los tres sacerdotes nigerianos / LOZ

Entre el inglés y "mucho traductor de Google" afrontaron las primeras semanas de estancia donde también se adaptaron a una nueva cultura. "Son culturas distintas en horarios, en organización de la casa, en comidas… no conoces nada de su lugar de origen, ni cómo allí la vida de un cura", atestigua Gago que vive con Gerald Mary Okpala. "Aquí prácticamente todos los curas nos encargamos de las tareas de la casa, mientras que de donde viene Gerald en las parroquias hay una señora que le efectúa estos trabajos", ejemplifica Gago, quien tras el reparto de los quehaceres, hasta ha probado la cocina nigeriana que "es muy picante".

Los tres africanos reciben clases de castellano tres horas al día de lunes a viernes, de tal manera desde mayo han aprendido a leer y se expresan en la lengua de Cervantes con cierta soltura. Tanta que ya han presidido eucaristías en las parroquias donde colaboran. "Como ya es capaz de leer, se encarga de leer el Evangelio y el día de la Asunción, dado que es muy devoto de María, Gerald presidió varias misas", testimonia Florencio Gago.

Para Okpala esa primera homilía fue "importante". La preparó y escribió en casa y la leyó "varias veces con Agustín" (Montalvo) para hacerlo "correctamente", dice el nigeriano. Su acercamiento a la realidad eclesial del medio urbano, en San Lázaro donde colabora con el coro y el grupo Life Teen, y el medio rural, en Abelón, Moral de Sayago, Gamones y Torregamones, le mueven a señalar que "en los pueblos la gente es muy mayor y hay muy pocos jóvenes que vayan a misa, mientras que en la ciudad los jóvenes acuden más a la iglesia, pero solo el domingo" frente a Nigeria donde "todos los días la gente tiene tiempo para Dios" y enfatiza: "Se puede compatibilizar lo material y lo espiritual".

Kizito Ezeaniekuse subraya que su obispo, Valerian Maduka Okeke, les envió a Zamora "con la misión de evangelizar porque la Iglesia es universal, la iglesia de Zamora y todas las iglesias son una". Para este sacerdote, que vive con José Luis Miranda, el párroco de Villaralbo y encargado de cuatro pueblos más en el arciprestazgo de El Vino, la fe en España "un país tradicionalmente católico es igual que en mi país" sin embargo las eucaristías "son más solemnes aquí en Nigeria, donde hay más alegría".

Los presbíteros africanos en depencias de Cáritas Diocesana

Los presbíteros africanos en depencias de Cáritas Diocesana / L. O. Z.

También comenta que "en Nigeria todos asistentes participan en el ofertorio y las misas duran dos horas", explica en un casi perfecto castellano aprendido "porque es muy importante hablarlo para poder evangelizar, que es mi vida" .

Este hombre gusta de conversar con los feligreses una vez acaba la misa y también "conversar en los bares de las cosas de la vida, de la familia No me siento extranjero en Villaralbo" y subraya que "estoy en familia gracias a José Luis (Miranda) y a la gente del pueblo".

Ezeaniekuse comenta que no ha tenido problemas con las comidas, aunque confiesa que "no" le gusta la sopa, aunque "el arroz a la zamorana y las gambas son muy ricas y aquí se toma mucha cerveza", dice entre risas este cura que en su país atiende a unos 4.000 fieles en una parroquia donde los domingos hay hasta cinco sacerdotes y se celebran diez misas.

Charles Anene vive con Pedro Rosón en Benegiles y a diario se desplaza en autobús hasta Zamora para asistir a las clases de castellano que le permitirán comprender las explicaciones de la Universidad Pontificia una vez que arranque el año académico. "Mi experiencia es muy positiva, Pedro es un hombre muy bueno que me ayuda a mejorar mi español", también se siente "muy bienvenido" por los habitantes de Benegiles, dice agradeciendo, como también sus compañeros, el respaldo de los sacerdotes zamoranos y, especialmente, el del obispo de Zamora.

Expedición zamorana que acudió a la JMJ de Lisboa

Expedición zamorana que acudió a la JMJ de Lisboa / Cedida

JMJ de Lisboa

Los tres africanos formaron parte de la expedición zamorana que participó en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada recientemente en Lisboa. "Fue una experiencia increíble porque coincidimos muchas culturales y muchos países unidos por la fe que es la misma", dice con una amplia sonrisa Gerald Mary Okpala quien comenta el ver "en vivo a Francisco fue emocionante" y también el visitar Fátima.

Varios sacerdotes de la Diócesis en la JMJ

Varios sacerdotes de la Diócesis en la JMJ / Cedida

Obispo

Por su parte el obispo de Zamora, Fernando Valera, señala que la presencia de sacerdotes africanos y de América Latina que están viviendo a la diócesis supone "una alegría muy grande". Es "recibir a aquellos que forman parte de una Iglesia joven y que pasen con nosotros unos cuantos años de formación" en la Universidad Pontificia donde se prepararán "más para ayudar a su iglesia", y durante este periodo "colaboran en el trabajo pastoral de nuestra diócesis y, sobre todo, aportarán este aire de iglesia joven y nueva que está con una vitalidad muy grande", señala.

"Es un intercambio donde nosotros les vamos a transmitir esa larga y milenaria experiencia de fe y ellos nos van a transmitir un aire de juventud, donde la iglesia está en expansión, una iglesia llena de alegría y de esperanza", sentencia.

Héctor Galán y Adolfo Sosa en las fiestas de uno de los pueblos que atienden

Héctor Galán y Adolfo Sosa en las fiestas de uno de los pueblos que atienden / Cedida

Desde el Caribe

Del otro lado del Atlántico procede Adolfo Sosa Márquez. Natural de Mérida, Venezuela, aunque los últimos diez años ha residido en Santo Domingo, en República Dominicana.

Este hombre, que ha pertenecido a la congregación de los eudistas, ha cambiado el Caribe por la Diócesis Zamora, tras un proceso de más de un año donde ha estado guiado por su consejero espiritual, la Nunciatura Apostólica en Santo Domingo y el acompañamiento del obispo de Zamora.

En la decisión de trasladarse a España pesó la carencia de presencia en el país de la orden así como el compartir la misma lengua y la cultura y las ganas de conocer "su ser iglesia", ya "que tiene sus propios ritos" y optó por Zamora porque "me habían dicho que el obispo, nombrado hace poco por el papa, es muy cercano al pueblo y a su clero".

Adolfo Sosa Márquez con feligreses de Escuadro

Adolfo Sosa Márquez con feligreses de Escuadro / Cedida

En el mes que lleva en Sayago ha comprobado que "la diócesis está muy bien organizada" y le gusta "el trabajo de Cáritas". Estima que "las comunidades diocesanas son alegres" y califica de "muy interesante" el diálogo existe "entre cultura y fe que se manifiesta en las procesiones". Además en su tarea de acompañamiento y formación a los lacios se ha notado "muy acogido".

A la espera de la convalidación de todos las titulaciones que posee para quizá impartir algunas clases y ayudar en el trabajo cotidiano de las distintas parroquias, Sosa Márquez encuentra semejanzas en las tierras sayagueses con su origen. "Las construcciones de piedra que me recuerdan a mi Mérida, donde se trabaja mucho con la piedra y la madera porque tenemos mucha influencia de española".

Este sacerdote, que está en el proceso de ser incardinado en la diócesis zamorana, respalda a Héctor Galán en las unidades pastorales de Peñausende y Almeida, un total de 17 poblaciones. El zamorano asegura que el ser "de edades afines y caracteres similares" están haciendo que la convivencia "esté siendo muy enriquecedora y como él ha vivido en comunidad todo resulta muy fácil y es muy trabajador". En Sayago "lo están recibiendo muy bien" porque su presencia hace que también pueda haber más misas.

El presbítero zamorano remarca que "recibir a sacerdotes de otros países no es una cuestión de escasez de clero, sino que la iglesia es católica, es universal y tenemos que acoger. Es una riqueza para ellos y, especialmente, para nosotros".