La dimensión espiritual en los cuidados paliativos, presente ya en otros países europeos y en Estados Unidos, abre una nueva necesidad de formación que los profesionales de este área sanitaria demandan para dar un mejor servicio a sus pacientes. Más allá de la propia vertiente religiosa, el oncólogo Enric Benito, coordinador del programa de cuidados paliativos de las Islas Baleares apuesta por ir más allá. "La gente asocia el acompañamiento espiritual con los sacerdotes, pero los sanitarios también lo pueden hacer desde una posición transconfesional, laica y humanista", enumeró.

"Las personas tenemos la necesidad de dar sentido a nuestra vida y dejar un legado. El acompañamiento en ese momento tiene que facilitar que el enfermo se encuentre con su profundidad y descubrir esa zona de paz y tranquilidad", explicó. Una nueva perspectiva del día a día de estos sanitarios que cuentan con una determinadas herramientas para trabajar en este entorno: "hospitalidad, presencia y compasión", apuntó Benito.

Sin embargo, la atención no debe descuidar la figura del cuidador, como advirtió el psicólogo José Fidel Delgado. "La calidad de la persona es tan importante como los recursos que tenga y si acumulas cansancio y no estás lúcido, hay que prestarse atención a uno mismo", aconsejó, definiendo que las cualidades del cuidador "tienen que ser humanas con mayúsculas: saber atender, empatizar y estar dispuesto a aportar algo, pero también a aprender". Desde su experiencia de casi cuarenta años, reconoció que "el contactar con otros también cuestiona a uno mismo. Ese es el aprendizaje más bonito que tenemos los que cuidamos a otros y a menudo son los enfermos los que nos enseñan a nosotros".

Estas fueron algunas de las principales conclusiones a las que se llegó en las terceras jornadas de Acompañamiento al final de la vida, organizadas por la Asociación para el Desarrollo de los Cuidados Paliativos en Zamora (Adecpal) en la Fundación Rei Afonso Henriques. Desde la organización, el geriatra Francisco Centeno reconoció que en Zamora los recursos "son escasos" en este campo. "El equipo se limita a un médico y una enfermera y aunque tienen conocimientos y experiencia, se necesitaría también un apoyo psicológico, porque los últimos días los pacientes tienen grandes desajustes psicoemocionales", explicó. Una necesidad que también reivindicó para todo Castilla y León Daniel Ramos, médico responsable del equipo de soporte de cuidados paliativos domiciliarios en Valladolid Oeste. "Se tendría que potenciar más la visita domiciliaria, los recursos de media y larga estancia, porque necesitamos un soporte psicoemocional a nuestro lado", solicitó.

Por último, otra de las necesidades que se acusan en la provincia es que este servicio solo atiende a pacientes de la capital y a aquellos que viven en poblaciones en un radio de treinta kilómetros. "El resto debería de beneficiarse también de este tipo de atención, pero hay una discriminación injusta para recibir un buen cuidado al final de sus días", lamentó Centeno.