Bercianos de Aliste vive estos días de Jueves y Viernes Santo desde el corazón y la memoria, la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, un patrimonio material e inmaterial protegido desde el 22 de enero del año 2014 como BIC (Bien de Interés Cultural) por la Junta de Castilla y León y con el que no pudo ni la gripe española de 1918, ni la Guerra Civil de 1936 a 1939.

Penitentes con sus mortajas blancas y sus capas pardas alistanas de honras y respeto son la estampa más viva e impactante, sin embargo la Semana Santa de Bercianos es mucho más que estética y belleza (que también): es un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia entre el patrimonio tangible e intangible, representativo de una comunidad –hombres y mujeres, niños, jóvenes y mayores– que infunde a esta expresión cultural y religiosa un sentimiento de identidad y continuidad, imbuido de una fuerte radicalidad antropológica.

Integran el Patrimonio Cultural de Castilla y León los bienes muebles e inmuebles de interés artístico, histórico, arquitectónico, paleontológico, arqueológico, científico y técnico, formando parte del mismo las actividades y el patrimonio inmaterial de la cultura popular y tradicional.

La Semana Santa de Bercianos de Aliste constituye una relevante y singular manifestación religiosa, social, humana y cultural cuyos orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XVI (como poco a 1536) manteniéndose inalterada durante ya cinco siglos, hasta nuestros días, trasmitiéndose de padres a hijos como un patrimonio vivo y la seña de identidad de todo un pueblo que la lleva en la sangre.

Hombres y mujeres de Bercianos han sido los fieles y eternos guardianes del legado de sus ancestros. La declaración de BIC de la Semana Santa de Bercianos se centra en el Jueves Santo, con “La Carrera” de las capas pardas, y Viernes Santo, con el Santo Entierro y las mortajas de blanco lino.

Sin embargo, hay que saber y tener en cuenta que al abrigo de la Carrera y del Santo Entierro hay un gran número de valores endógenos y patrimoniales, tanto materiales como inmateriales protegidos y a proteger como BIC manteniendo la esencia de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco y sus acuerdos del 2003.

Monumento en la iglesia de Bercianos. | Ch. S.

El ámbito espacial del BIC en Bercianos de Aliste viene determinado por el entorno urbano en el que tienen lugar las manifestaciones religiosas, tanto los espacios religiosos como los públicos vinculados a la iglesia y a su entorno, Calvario, Vía Crucis y camposanto (tanto el antiguo como el nuevo). Sin lugar a dudas destaca el Via Crucis que está formado por 14 estaciones y 16 cruces labradas en granito extraído de las canteras de Fornillos de Aliste.

El ámbito temporal se circunscribe a las manifestaciones devocionales de carácter público celebradas en Jueves Santo y Viernes Santo. Sin embargo, la declaración Bien de Interés Cultural va mucho más allá de las celebraciones e incluye como BIC a todos los bienes vinculados a ellas y a la hermandad del Santo Entierro.

De esta manera son Bien de Interés Cultural todas las imágenes participantes en la Pasión: Santísimo Cristo y Virgen Dolorosa; así como el “sepulcro” (urna del Santo Entierro), la Santa Cruz donde se escenifica la Crucifixión y el Descendimiento, el crucificado que abre la procesión (Cristo de la cofradía) y la cruz parroquial de plata, así como el “Monumento” que cada Miércoles Santo montan los mayordomos de la iglesia para custodiar en él al Santísimo. Sin olvidarnos de la ancestral “matracola” de madera de negrillo y los dos pendones, el negro y el morado.

Bien de Interés Cultural es así mismo el documento manuscrito más antiguo que se conserva: la bula otorgada en Roma a la cofradía de la Santa Vera Cruz de Bercianos por el Papa Paulo III un ya muy lejano 7 de enero de 1536; así como la bula de indulgencia otorgada por el Papa Pablo V en 1618 a la hermandad asentada en la iglesia de San Mamés.

La especificidad y plasticidad de las celebraciones de Bercianos, aparte de lo religioso y penitencial, se interrelacionan con un importante número de elementos de interés histórico y cultural como la indumentaria tradicional, integrada por las capas pardas y la mortaja que utilizan los penitentes como túnica y luto en las tardes de Jueves Santo y Viernes Santo. Pues también ambas son BIC.

La capa parda alistana de honras y respeto, sin lugar a dudas la prenda más histórica y emblema de Aliste, nace del corazón de los campos alistanos, valles y serranías, laderas y riberas donde florece la verde hierba que sirve de alimento a las ovejas de raza autóctona Castellana negra, hoy en peligro de extinción. Pura sangre alistana que da la negra lana de la que se obtienen los paños pardos que tras pasar por los batanes del río Aliste y Frío llegaban a las manos de ilustres artesanos como Juan Gallego Baz, de Bercianos, con cuyas manos elaboraban la preciada joya.

Virgen Dolorosa de la cofradía de Bercianos. | Ch. S.

El alistano tenía siempre su primer acto oficial con la capa parda siendo aún mozo en la pedida de mano, pues ese día acompañado de su padre y de su padrino había de acudir a la casa de sus futuros suegros a pedir la mano de su novia. Como aún no disponía de prenda propia, por costumbre se la prestaba su abuelo.

El día de la boda estrenaba la suya propia consciente que iba a ser su compañera en las alegrías y las tristezas hasta la muerte. Honras y respeto: definición perfecta pues la capa parda alistana era señal de luto y portada en cada entierro celebrado en el pueblo por la cofradía de la Vera Cruz. Si fallecía un familiar la había de llevar puesta cada vez que salía de casa como luto 90 días, aunque fuera pleno verano. Se la podía quitar al llegar al lugar de la tarea o trabajo, pero dejando a la luz una cinta negra en el antebrazo de la prenda que llevase: chaqueta de pana o camisa.

Erróneamente, fuera de Aliste, se cree que la caperuza de la capa parda es para tapar la cabeza en señal de luto y respeto. La realidad es toda la contraría: el alistano muestra luto y respeto llevándola quitada, a cara descubierta.

Bien de Interés Cultural son así mismo los tres cánticos más importantes: el Miserere, el Stabat Mater y el “Perdón, oh Dios mío” que nos penitentes cantan en Viernes Santo cuando salen de la iglesia al encuentro del Crucificado portando sus propias mortajas.

También la gastronomía relacionada con la Semana Santa goza del distintivo BIC desde el tradicional pulpo a las “postas de Bercianos” y el “guiso de bacalao”.

Bercianos es tierra de hermandad y penitencia y su Semana Santa “la Pasión de un pueblo”.