13 de abril de 2017
13.04.2017
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Semana Santa en Zamora (Silencio): Enrique Crespo insta a la recuperación de los sentimientos religiosos en la plegaria

El hermano pide por los cristianos perseguidos, cuya cruz son "las bombas y proyectiles", y su amarga pasión "la indiferencia del resto del mundo"

14.04.2017 | 03:32

"Te rogamos nos ayudes a conservar aquel compromiso que recibimos con el bautismo, que confesamos cuando tomamos la primera comunión y que asumimos cuando te acompañamos por vez primera", subrayó ayer el hermano emérito del Silencio, Enrique Crespo Rubio, quien ayer efectuó la plegaria al Cristo de las Injurias en una plaza de la Catedral, donde estaban situados los cofrades, los pebeteros y los demás elementos de la procesión ante la mirada de autoridades políticas locales y nacionales, como Jaime Mayor Oreja; religiosas, militares, semanasanteras y público.

"Nos presentamos, un año más, rodeando tu Santa Cruz. Aquí nos ofrecemos, gente común, gente que no tiene miedo a proclamar nuestra fe en ti y en tu crucifixión", mencionó el segundo cofrade que realiza la oración ante la talla la impresionante, cuya estampa "nos estremece".


El médico cirujano, en representación de las gentes de Zamora, de "nuestras familias, de los hermanos vivos del Silencio y los hermanos difuntos", pidió perdón por "nuestras omisiones, por nuestras amarguras" pero también porque "tu amor nos conforte ante las dificultades y nos llene de esperanza en la vida y te ofrecemos silencio por nosotros y nuestras faltas; por aquellos que ya no podrán caminar más en la fila de tu procesión; por nuestras madres, hermanas y mujeres que un día nos acompañaron y ayudaron a ponernos la túnica; y por nuestros hijos, para que un día ellos también se hinquen de rodillas y juren ese silencio que en Zamora se convierte en plegaria de perdón".

El hermano, que procesionó por primera vez cuando contaba con cuatro años, suplicó "por tanta maldad y pecado como hay en la tierra" e invocó al Crucificado para que "nos ayudes a perdonar a nuestro prójimo, a dispensar a todos los que nos han ofendido". "Te imploro para que expíes, finalmente, nuestras faltas el día del juicio supremo", aseveró. Como facultativo hizo referencia a los enfermos. "Te pido confiadamente por aquellos que sufren en la cama de un hospital o en la soledad de su habitación. Ofréceles Señor el bálsamo, el aliento, que no te ofrecieron en Galilea".

Enrique Crespo Rubio aludió a la persecución que sufren los cristianos actualmente. "Hoy su cruz y sus clavos son las bombas, los proyectiles y su amarga pasión, su corona de espinas, es la indiferencia con que lo contempla el resto del mundo" y añadió: "Zamora necesita volver a presenciar tu bendita sangre para pedirte por los cristianos que sufren persecución y martirio, por las víctimas del odio, de la mezquindad, de la infamia. Hoy los canallas, los flageladores, los maltratadores, los sayones, son otros y tú, el Hijo de Dios, debes seguir eximiendo tanta crueldad y nosotros implorándote misericordia".

"Quiero ofrecerte nuestro silencio, nuestro humilde sacrificio de esta noche, principalmente, por ellos, por cuantos no han creído, no creen, que en tu Crucifixión está la salvación de todos. Que esta ofrenda sirva para recuperar la fe en quienes han dejado de creer".

A continuación el presidente de la Real Hermandad del Cristo de las Injurias, Rufo Martínez, instó a los hermanos a arrodillarse y el obispo de Zamora, Gregorio Martínez, pidió el juramento de silencio a los cofrades durante todo el recorrido procesional, una petición refrendada con un rotundo y contundente "sí juramos".

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