Semana Santa en Zamora: "Somos Gente de Viernes Santo"

El pregón de Magdalena de la Puente Morales abre la Pasión invitando a los villalpandinos a "ayudar a los que sufren a cargar con sus particulares cruces"

10.04.2017 | 01:32
Asistentes al acto del pregón de la Semana Santa de Villalpando que pronunció Magdalena de la Puente.

Las cinco hermandades de la Semana Santa de Villalpando cedían ayer el protagonismo a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Pasión y Hermanos del Trabajo con motivo del 75.º aniversario de su refundación, y era Magdalena de la Puente Morales quien recogía el testigo para pregonar la Pasión de Cristo en nombre de su querida cofradía, "el Silencio".

Decía el escritor Manuel Vázquez Montalbán que "la patria de cada uno es la infancia", pues la patria de la pregonera es la Semana Santa de Villalpando. Como contó en su discurso, algunos de sus primeros recuerdos están impregnados del olor a alcanfor que desprendían las faldillas del Cristo cuando su madre las sacaba del baúl, ya un mes antes del Miércoles Santo, para que se fueran oreando junto a las capas de San Juan y María. Magdalena veía a su madre plancharlas con el mayor de los cuidados, y ya en Pascuas "guardarlas bien dobladas para que no se arrugaran, y con muchas bolas porque qué disgusto si se apolillaban". Su casa era casi una segunda parroquia esos días, como recordaba ayer Magdalena "se acercaba la Semana Santa y era un abrir y cerrar puerta todos los días, que si son los del Nazareno, después eran los del Santo Entierro, al día siguiente las de la Soledad... venían a por la llave de la iglesia y después a devolverla, y decía mi madre "¡pero si no puedo salir de casa!".

Ella, "que trabajaba mucho en Semana Santa", no ha vivido para oír el pregón de su hija, pero Magdalena se encargó de que estuviera muy presente en el salón de actos del Ayuntamiento. También su padre Ángel, quien lleva 45 años como muñidor de la hermandad y ayer escuchaba emocionado a Magdalena.

La niña fue creciendo y siendo testigo y parte, como parroquiana, de los cambios experimentados por la Semana Santa de Villalpando. Nuevas bandas, nuevos pasos, nuevos itinerarios... Hasta que en 1987 se aprobó el mayor de los cambios, que las mujeres pudieran procesionar con caperuz, y Magdalena pudo entrar en su cofradía como miembro de pleno derecho. Ni un Miércoles Santo ha faltado desde entonces, y ahora acude acompañada por una tercera generación "de la Puente".

Pero el pregón fue sobre todo una invitación a la reflexión, a preguntarse "¿Qué significa para cada uno de nosotros la Semana Santa?" y no perder de vista la fe, ya que "solamente unas verdaderas motivaciones religiosas son las que pueden dar sentido a unas manifestaciones exteriores que, de otra forma, quedarían en simples festejos culturales". Una invitación a sentarse en la mesa de la Eucaristía el Jueves Santo, a rezar ante el Monumento y a acompañar el Viernes Santo a Jesús en su particular Calvario. Una invitación a preguntarse si "somos gente de Viernes Santo", alguien que "al mirar la violencia, el hambre, la injusticia, la marginación, la guerra, la soledad, el llanto, las burlas... se le conmueven las entrañas y está dispuesto a comprometer su vida para aligerar esas cruces". Y también una invitación a celebrar la Pascua, el día más importante de la Semana Santa, "la presencia viva del Señor Resucitado".

Las últimas palabras de la pregonera invitando a los vecinos salir a las calles de Villalpando para "vivir la Semana Santa en profundidad" dieron comienzo de forma oficial a la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la villa terracampina, que tendrá su primera celebración religiosa en la bendición de ramos, hoy a las 11:30 horas en San Nicolás. A continuación saldrá la procesión de todos los niños, con el paso de Jesús en la Borriquilla, para recorrer las principales calles de la localidad y dar la vuelta a la Plaza Mayor antes de recogerse de nuevo en el templo.

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