18 de agosto de 2017
18.08.2017
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La actividad carlista en Zamora durante el siglo XIX

La provincia se vio afectada por una guerra que sacudió a la economía de todo el país

18.08.2017 | 05:31
Soldado carlista.

El carlismo es un conflicto dinástico que surge entre los Borbones españoles en 1.833. Terminará convirtiéndose en una cruel guerra civil. Dos serán los bandos en lucha: los liberales que defienden la idea de libertad que nace con la Revolución Francesa y que se extiende por toda Europa. Apoyan a Isabel II hija del difunto Fernando VII. El otro bando fue el carlistas que deseaban continuar con las ideas tradicionales del Antiguo Régimen, quienes apoyándose en la Ley Sálica de origen francés no admitían a las mujeres en el trono, además Isabel era menor de edad. Este es el motivo por el que deseaban entronizar a Don Carlos, hermano de Fernando VII.

Las diferencias entre los contendientes se centran en tres guerras que no han tenido una resonancia grande en Zamora, los hechos que en ella tuvieron lugar, se ligan siempre a los sucedidos en Castilla. En la primera (1.833-40), el Teniente Coronel retirado, Lorenzo de Aguilar, procuró que los habitantes de la localidad de Corrales, próxima a Zamora, se unieran a su bando para agruparse junto a las fuerzas que el Pretendiente Carlos María Isidro estaba formando en Portugal. A finales del año 1.833, Lorenzo de Aguilar que dirigía un grupo carlista, fue capturado y toda su partida fusilada por el ejército liberal. En estos momentos, la actividad del célebre guerrillero de la Guerra de la Independencia, Jerónimo Merino, también estuvo presente en Zamora pues dirigió a los carlistas castellanos entre 1.833 y 1.837 realizando numerosas correrías por todas sus provincias intentando formar un ejército con don Carlos en la frontera portuguesa. Fracasó en su intento. Otro dato destacable es que al Capitán General de Extremadura (isabelino) que tenía confidentes entre los carlistas, el 17 de Noviembre de 1.833, le dijeron que don Carlos no tenía confianza en el Obispo de Zamora, ni en el cabildo eclesiástico, ni en muchos clérigos de su diócesis para que se pusieran de su parte. La segunda guerra (1.846-48) tuvo menos trascendencia, no obstante, el historiador Manuel Herrera dice: "También en Zamora, en 1.844, supieron aprovecharse los carlistas de los acontecimientos políticos del país, y abusaron los liberales de su fuerza apaleando a algunos de aquellos", hechos que prueban que en los años previos a esta segunda lucha el tradicionalismo carlista estuvo activo en la provincia. La tercera (1.870-75) es la que más afectó a nuestro suelo. A lo largo del Sexenio Revolucionario (1.868-74), las tensiones más conflictivas tuvieron lugar en Benavente y Toro, antagonismos que ya venían de hace tiempo, así en la primera de estas poblaciones, los partidarios del carlista Marqués de Salados se enfrentaron a los del liberal Felipe Bobillo en 1.871. En el verano de 1.872 hicieron aparición algunas partidas carlistas en la zona de Sanabria dirigidas por Bernardino Carreras, y al año siguiente, sucederá lo mismo en Tábara pero todas de escaso relieve. En abril de 1.874, el Juzgado de Zamora decretó la prisión de un sacerdote por recaudar fondos con destino a los carlistas. El principal órgano difusor de propaganda carlista en la región fue el periódico "La Esperanza". La confrontación finalizó con la firma de un tratado entre ambos en la ciudad francesa de Biarritz el 20 de Mayo de 1.875. Los carlistas dejaron las armas y Don Carlos, Pretendiente al trono, reconocía a Alfonso XII como Rey de España, marchando a Francia.

Conclusión que obtenemos después de lo dicho, es que Zamora, al contrario de lo sucedido en el País Vasco, Navarra, Cataluña y Valencia, no fue teatro de importantes batallas, sin embargo, la guerra, como sucedió en gran parte del resto de las provincias españolas, dejó su mella en forma de escaramuzas y afectó de modo trascendental al factor económico.

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