13 de diciembre de 2019
13.12.2019
La Opinión de Zamora

El templo zamorano de Fisac

El IEZ Florián de Ocampo publica una investigación del arquitecto Fermín González Blanco que desgrana los detalles de la construcción de la iglesia de Pumajero de Tera en los ochenta

12.12.2019 | 20:18
Isaías Galende, quien fue alcalde de Pumarejo durante la obra, ante el templo.

"La iglesia de Pumajero es una obra comunitaria, es una obra global, arquitectura entera de arriba de abajo, no solo porque esté asentada en la comarca del Tera y al lado del río homónimo. Se trata de un ejemplo de la arquitectura que a todo profesional le gustaría realizar, es un ejemplo de arquitectura local en sus materiales y en su producción, que es participativa porque se contó con la comunidad hasta el extremo de que fueron sus propios usuarios quienes la llevaron a cabo y es una arquitectura de autor donde se siguieron unos criterios arquitectónicos de su época por una persona de referencia, el arquitecto Miguel Fisac". Así define el templo que hiciera el reputado arquitecto manchego en la primera mitad de los 80 el experto Fermín González Blanco, quien ha profundizado en la iglesia durante años y cuyo esfuerzo ve ahora la luz en la investigación "Arquitectura enTera. Pumajero de Tera. La última facendera" que edita el Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo y que será presentado mañana sábado en el salón de actos del Museo Etnográfico de Castilla y León por el presidente de la institución cultural, Marco Antonio Martín Bailón; el experto en arquitectura religiosa contemporánea, David García-Asenjo Llana y por su autor.

El volumen refleja el fruto del apasionamiento de González Blanco por el hacer de Fisac, un entusiasmo que surge en los tiempos universitarios del ahora arquitecto quien siendo alumno de la Universidad de Valladolid descubrió los huesos, las piezas huecas de hormigón pretensado con formas similares a estructuras óseas, que forman parte de una búsqueda obsesiva por encontrar "la pieza ideal por parte de Fisac" que centraron primero el trabajo fin de carrera y posteriormente la tesis doctoral del investigador . "Buceando en los huesos entrevisté a su viuda, la escritora Ana María Badell, ahora ya fallecida, que me dijo que la obra que más le gusto (a Fisac) y que les caló a nivel humano fue la iglesia de Pumajero", rememora el profesional que ejerce en Coruña. Esa confesión no cayó en el olvido. Así cuando concluyó su investigación doctoral centró sus esfuerzos en conocer el templo de Pumarejo y su construcción.

Con la mirada de un investigador el arquitecto y su equipo se toparon con otra realidad. "Nos olvidábamos de ingenieros, de visados y demás trámites pues caímos en un mundo social y de la comunidad, en un trabajo sin medios donde no había ni empresas, pero todo era muy emocional", sintetiza. El profesional prosigue. "La historia se mezcló con aspectos etnográficos y sociológicos hasta que la propia figura del prestigioso arquitecto desaparecía". El experto en la figura Miguel Fisac, arquitecto de referencia en los años 50 y 60 en la construcción de iglesias, resalta que el manchego "tras protagonizar la arquitectura española durante décadas en el momento de la obra de Pumajero estaba en el olvido".

"Arquitectura enTera. Pumajero de Tera. La última facendera" está estructurado a partir del diario de obra que realizó de una manera "muy minuciosa" Nazario Ballesteros "una especie de maestro de obra que anotó todo tipo de detalles". Estas libretas han sido fundamentales porque la obra "se hizo con pocos planos y mucha improvisación en función de las necesidades que surgían".

El volumen recoge unos planos finales, inexistentes hasta el momento, o bocetos inéditos de Fisac así como un estudio petrográfico que revela que la piedra utilizada "no es sílex como se había pensado sino que es una metacuarcita". El título se enriquece con unas cien fotografías del proceso de construcción procedentes de fondos familiares. A mayores, el libro sobre el templo declarado BIC en 2011 consagra el capítulo final a más de 60 retratos realizados por Álex del Río a modo de homenaje a las personas implicadas en la facendera y un listado de los fallecidos en el momento de tomarse las instantáneas.

A Álex del Río corresponde también la autoría del etnodocumental "¡Viva don Miguel! La última facendera", que reúne testimonios de los participantes quienes comparten sus vivencias y recuerdos, que se proyectará mañana en el transcurso del acto de presentación del volumen que va más allá de la historia e intrahistoria de una obra.

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