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Zamoranos por el mundo: Ciudad de puertas abiertas

La zamorana María Usbeck Llamas forma una familia en Edimburgo, capital que destaca “por la amabilidad de sus gentes, lo que ayuda a adaptarse”

María Usbeck Llamas, con un grupo de amigos de Edimburgo. Cedida

La experiencia de saber qué se sentía al vivir fuera fue lo que empujó a la zamorana María Usbeck Llamas y su pareja a emigrar a Edimburgo. “La verdad es que el tema laboral en España, y más en Zamora, no era muy abundante”, añade. Elegir Escocia como destino fue a raíz de que su chico había estado trabajando en Reino Unido y tenía conocidos que vivían allí. “Nos atrajo la idea y decidimos dar el paso”, resume.

Confiesa que esta aventura es “más llevadera” cuando uno viaja acompañado. “Da menos miedo”, reconoce. Fue él, además, quien visitó previamente la ciudad y, sin duda, Edimburgo “enamora. Así que cuando nos planteamos salir fuera a probar suerte, sabíamos que ese era el destino. Nos habíamos planteado Londres o algún sitio más de Inglaterra, pero eran lugares más grandes y caros. Edimburgo, sin embargo, es más pequeña, más barata y tiene conexiones en autobús, además de ser un sitio familiar y muy amable. Es muy bonita, ¡la ciudad de Harry Potter!”, remata como buena fan.

María Usbeck Llamas, con su suegra en Edimburgo. Cedida

De origen alemán por parte de padre —de hecho, ella nació en Stuttgart— siempre se había movido entre ese país y Zamora. “Los veranos me los pasaba allí desde que acababan las clases hasta la vuelta al curso”, recuerda, “pero se puede decir que esta es mi primera experiencia viviendo en el extranjero en mi etapa adulta”.

Desde su llegada, no ha dejado de encadenar trabajos. “Comencé como housekeeper (encargado de la limpieza y el mantenimiento) en el hotel Sheraton, haciendo las habitaciones, ya que, por mi idioma y experiencia, las oportunidades eran algo más reducidas”, reconoce. Cuando se “soltó” un poco más con el inglés, cogió confianza para regentar un puesto de bagels en la estación de tren. “Unos meses más tarde, tuve la oportunidad de comenzar como dependienta en la tienda en la que estoy actualmente, hasta que empezó la pandemia”, resume. Esa situación de inseguridad mundial hizo que la pareja zamorana decidiera regresar a España. “Aunque seguíamos cobrando y viviendo bien, con el miedo y la incertidumbre de la situación, optamos por volver a casa”, justifica.

Retomando la aventura

Pasados unos meses, retomaron la aventura, ya que en Zamora tampoco encontraban muchas oportunidades. “Nos habíamos acostumbrado a los sueldos y condiciones de trabajo de allí y no nos convencía lo que pudieran ofrecernos aquí”, reconoce. Amazon fue su nuevo destino laboral “hasta que mi anterior jefe se enteró de mi regreso y me ofreció volver a la tienda en la que estoy en la actualidad”, agradece. La zamorana trabaja ahora como supervisora de la compañía Subway.

La zamorana con su bebé en brazos. Cedida

Su rutina laboral se vio alterada hace unos meses con la llegada del primer bebé de la pareja. “Antes, básicamente, iba a trabajar por la mañana a las ocho y salía a las cuatro, con el resto del día libre para quedar con amigos o tirarme al sofá a descansar, mientras que los días libres los aprovechábamos para visitar otras ciudades cercanas o para ir al campo”, pone como ejemplos. “Ahora que soy madre, todavía de baja, estoy con el bebé todo el día, vamos a pasear, a hacer la compra y poco más, porque es muy pequeña”, explica.

Madre primeriza

Aunque es madre primeriza, considera que hay diferencias entre criar a un niño en España o en Escocia. “Algo que ha sido para mí la mejor experiencia que he podido tener en mi vida es haber podido cumplir mi sueño de parto en casa no medicalizado. Aquí es algo común y hacen todo lo posible por cumplir tus deseos en este aspecto”, subraya. Incluso las revisiones se hacen en casa. “Vienen las matronas todas las semanas durante un mes para ver el progreso y ayudarte con cualquier duda, sobre todo en el tema de lactancia”, detalla.

Está claro que Edimburgo les ha abierto las puertas de par en par en su nueva vida. “La verdad es que ha sido muy sencillo todo, con las excepciones lógicas de lo duro que puede ser estar fuera. La gente es muy maja en general, muy parecida a los españoles, por eso creo que hemos tenido más fácil el adaptarnos”. Y es que los escoceses son muy amables, nada que ver, según su experiencia, con los ingleses, a los que califica de “más fríos, les cuesta más abrirse. Sin embargo, los escoceses en seguida se te acercan y les cuesta poco hablarte”, valora.

La zamorana María Usbeck Llamas, con su novio en Edimburgo.

La zamorana María Usbeck Llamas, con su novio en Edimburgo. Cedida

“En seguida te ofrecen una mano si la necesitas y si tienes dudas sobre cualquier cosa, puedes preguntarles a ellos o a españoles de la ciudad y te ayudan encantados”, agradece. “Algo que me llama la atención es que tienen mucha paciencia con las personas que no entienden mucho el idioma. En vez de enfadarse o tomárselo a mal, repiten las veces que haga falta la frase. Incluso hay veces que me recuerdan que mi nivel de inglés es mayor que el suyo de español”, sonríe.

Contacto con otros emigrantes

También tiene mucho contacto con otros emigrantes como ellos. “Al movernos tanto, conoces a mucha gente, ya sea en el trabajo o de salir por ahí. Tener amigos aquí es muy sencillo y además los españoles solemos caer bien”, subraya. El hacer pandilla con otros españoles es lo que les ayuda “a llevar mejor lo de echar de menos tu casa”.

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