16 de abril de 2019
16.04.2019

"Manos a la obra para construir una iglesia distinta y participativa"

16.04.2019 | 00:09

La Semana Santa en Aliste, dice Teo, tiene dos componentes que se entretejen y alimentan mutuamente conformando la llamada religiosidad popular: Por una parte, "está compuesta de un elemento social de unión con el pasado y vivencia propia de la cultura rural típica del oeste zamorano; por otra está el religioso, de fe, como lo que le da sentido y profundidad. En el momento en que el componente religioso (fundamento real) vaya desapareciendo, el cultural se irá manteniendo por inercia, inercia que, poco a poco, se irá frenando debido al roce de unos vientos culturales que, por más que esté de moda lo rural, no acaban de entender la idiosincrasia propia de los pueblos".

Asevera que: "La vivencia de este tiempo, para mi tiene tres componentes: preparación espiritual de las celebraciones, con especial acento en las homilías, intentando construir palabras que sean cercanas, sencillas, pero profundas para que puedan ayudar a vivir estos días tan importantes para la vida cristiana. Tratando de ir quitando del corazón de las personas la imagen de un Dios cruel que quiere la muerte de su hijo para hacer descubrir que la cruz no es fruto de la voluntad de Dios sino de la injusticia humana. Y, por supuesto, ayudando a descubrir que, en la resurrección, tenemos motivos para creer en un mundo mejor. Esto lo hago con la convicción de que no por mucho predicar vas a transmitir más: en ocasiones, lo bueno, si breve, dos veces bueno".

En segundo lugar, "está la preparación física, la rutas, es decir, horarios y lugares en los que voy a ir yo como cura, o la religiosa, o van a tener una celebración propia ante la imposibilidad de que pueda haber cura en todos los sitios. Es un momento en el que yo trato de hacer partícipes a todos los pueblos y para ello tenemos una reunión en la que ponemos las bases de estas rutas y así, entre todos, preparamos la Semana Santa. Me parece que, ante la escasez de curas, tenemos que dejar de lamentarnos y ponernos manos a la obra para construir una Iglesia distinta. Estamos acostumbrados a una Iglesia demasiado clerical en la que todo dependía del ordeno y mando del cura y este es el momento de pasar a una Iglesia más participativa".

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