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Opinión | ZAMOREANDO

Liderazgo moral y social

OPINIÓN | Cuando el 63% de los agricultores de la provincia confían sus campañas a esta entidad, no están eligiendo una marca; están firmando un pacto de confianza ciega con quienes saben que jamás les van a soltar la mano

Gala Premios Fundación Caja Rural 2026

Gala Premios Fundación Caja Rural 2026 / José Luis Fernández / LZA

Mientras el resto del país asiste al funeral financiero del medio rural, donde los grandes bancos huyen de los pueblos, apagan los cajeros y tratan a nuestros mayores como estorbos burocráticos, en Zamora ocurre una maravillosa anomalía que desafía la lógica del capitalismo salvaje. Lo vivido en la gala de la Fundación Caja Rural no fue un simple reparto de galardones; fue la demostración palmaria de que esta provincia cuenta con un escudo humano e institucional indestructible. En el epicentro de esa resistencia hay dos nombres propios que han redefinido lo que significa liderar una tierra: Cipriano García y Narciso Prieto.

Ellos dos han conseguido algo que parecía imposible en la España vaciada: cambiar el relato de la resignación por el de la autoestima indomable. Ver a Cipriano García en el atril de Ifeza es entender lo que significa la autoridad moral real, esa que no se compra con votos ni se hereda por siglas, sino que se machaca día a día pegado al terreno. Su discurso no fue el balance frío de un banquero al uso; fue el manifiesto de un visionario que cree en las posibilidades de Zamora con una fe inquebrantable.

Con una mezcla perfecta de ternura por sus raíces y una firmeza demoledora, García no fue a Ifeza a pedir limosna institucional para su provincia, sino a exigir el respeto histórico que se merece el tejido empresarial, el campo y la ganadería zamorana. Su llamada a una "ambición colectiva" es el soplo de aire limpio que este territorio necesitaba para sacudirse el polvo del victimismo crónico. Si Cipriano es la brújula estratégica y la voz firme, Narciso es el alma, la energía inagotable y el estratega de la cercanía que ha convertido la Fundación y la entidad en el verdadero pegamento social de la provincia. Entrambos han construido una trinchera de dignidad

Cuando el 63% de los agricultores de la provincia confían sus campañas a esta entidad, no están eligiendo una marca; están firmando un pacto de confianza ciega con quienes saben que jamás les van a soltar la mano. Hacer un artículo laudatorio hacia ellos no es un ejercicio de cortesía; es un acto de estricta justicia social. En una Zamora tantas veces castigada por el olvido exterior, la figura de ambos trasciende las finanzas. Son los guardianes del arraigo, los arquitectos de una provincia que se niega a ser invisible y la prueba viviente de que se puede crecer exponencialmente sin perder jamás el norte, ni el origen, ni la decencia. Mientras ellos sigan al frente, Zamora no estará sola en la batalla por su futuro. n

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