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Concha Ventura

Crónicas de un paso de cebra

Concha Ventura

El sonido de las revelaciones

Antes de que existiera el Apocalipsis y los libros Beatos, ya existía el canto de esos tipos de historia que se trasmitían de forma oral

CONCIERTO DE ENSEMBLE DIDEROT, DENTRO DEL CICLO MÚSICAS CERCADAS EMILIO FRAILE

En el programa de los conciertos de las “Músicas Cercadas”, patrocinados por el Ayuntamiento de nuestra ciudad, y magistralmente diseñados por Alberto Martín, celebrados dentro de la Catedral, para conmemorar los 950 años del Cerco de Zamora, pudimos escuchar, en el primero de ellos, al grupo Sequentia, cuyos cuatro componentes desplegaron su arte musical de forma magistral, no sólo con la doble función de voces, como cantantes y solistas relatores, sino también con el soberbio manejo de sus arpas y diversos tipos de flautas, para trasladarnos a otra época, ofreciéndonos una visión del fin del mundo, a partir de fragmentos de poemas de la Europa medieval de los siglos IX y X tal como se habían cantado en los monasterios, destacando entre todos ellos, por su pureza en la ejecución y por la antigüedad de la letra, el poema de La Voluspá.

Del fin de los tiempos tenemos noticias a partir de diversos libros, por un lado, del Apocalipsis, que le fue revelado a san Juan por Dios en Patmos, por eso es también considerado el libro de las revelaciones.

Ya en el año mil, las gentes de Occidente estaban convencidas de que se acercaba el fin del mundo.

Pero mucho antes, en el siglo VIII, en España, un monje llamado Beato, que vivió del 730 al 798 aproximadamente, en el monasterio de San Martín de Turieno, en la comarca de Liébana, en Cantabria, escribió el comentario del Apocalipsis de san Juan, en doce libros, que influiría en la creación de todos los escritos de este estilo, con el nombre de “beatos”, los cuales fueron ilustrados e iluminados por los monjes mozárabes.

En el siglo VIII, en España, un monje llamado Beato, que vivió del 730 al 798 aproximadamente, en el monasterio de San Martín de Turieno, en la comarca de Liébana, en Cantabria, escribió el comentario del Apocalipsis de san Juan

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Uno de los más importantes se realizó en la iglesia de San Salvador de Tábara, en Zamora, en el siglo X, en él aparece, en una de las ilustraciones, un campanero que tañe las campanas y dos personajes, el maestro Magius que lo empezó, aunque fue terminado por su discípulo Emeterio, y Senior.

En ellos se describen los castigos y horrores que vivirán en esa época los seres humanos, antes de la total destrucción de la tierra.

Por otro lado, se observa un sistema común de creencias, de clara conexión, con algunos manuscritos conservados de los países escandinavos, donde aparecen temas muy parecidos, que son conocidos como Edda.

Hay dos formas diferentes de Edda. Las Mayores o poéticas recogen ese tema del fin de los tiempos en verso, mientras que las Menores están escritas en prosa.

Y uno de los poemas más hermosos entre todos los conservados de la Edda Mayor islandesa, fue el que interpretó el grupo Sequencia en su concierto, titulado el poema de La Voluspá o la Profecía de la Vidente, ya citado, que es además uno de los más valiosos para conocer la mitología nórdica.

En él, el dios Odín conjuró al espíritu de una enigmática vidente muerta y le pidió que revelase los secretos del pasado y del futuro, después volvió a caer en el olvido, para descansar en la eternidad.

Ella va contando como se creó el mundo hasta la historia de su destrucción al final de los tiempos.

Las luchas del fin del mundo se producen aquí entre los dioses y los gigantes, los cuales representan, no la idea del bien o del mal, como en el caso del Apocalipsis, sino entre el orden de los dioses y los héroes y, el caos de los incivilizados y rudos gigantes, con el último y gran enfrentamiento, donde estos se cobrarán la vida de los dioses; destacando la profecía de Ragnarök, nombre a su vez de la batalla final citada, entre los dioses nórdicos y los gigantes, que cambiaría el mundo por completo, utilizando la trompeta anunciadora de la catástrofe total que le espera a la tierra.

Por último, se habla de esperanza, porque en ambos casos, tanto en los Beatos como en La Voluspá, un nuevo mundo renacido surgirá de las cenizas de la muerte y de la destrucción.

En el caso de los Beatos, los justos accederán a la gloria, pero paradójicamente en el de la Voluspá se volverá a vivir en un mundo nuevo, donde la tierra florecerá en abundancia.

Pero ¿cómo ha podido llegar esta Edda a nuestros días para que pueda ser cantada?

Según la tradición, un viajero danés, recogió en el siglo XVIII en Islandia una antiquísima melodía de origen precristiano, con la que se cantaba el poema de la Voluspá.

Es decir, antes de que existiera el Apocalipsis y los libros Beatos, ya existía el canto de esos tipos de historia, que se trasmitían de forma oral

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