03 de mayo de 2019
03.05.2019

¿Nos asusta enamorarnos?

Los besos son sensualidad con apariencia de serpiente del génesis

02.05.2019 | 19:25

La vida es un enorme deseo con riesgo de muerte. Creo que es importante darse cuenta de las semejanzas, y pasear continuamente de la mano del deseo. De la espera se saca menos que de la paciencia...

Qué de personas cierran los caminos antes de haberlos andado. Hay cuestiones que son afirmación y nos empeñamos que sean pregunta. Entre los desvaríos, siempre, absolutamente siempre, flota la ingeniosa hipótesis para dar el paso. Hoy quiero hablar del enamoramiento: el mismo que recupera por derecho el cadáver de la apatía y lo hace andar. A veces, vienen a reposar junto a nosotros personas maravillosas, de las que aprovechan la oscuridad para hacer luz. Pero, invadidos por el miedo, la mayoría de las veces las dejamos marchar. ¿Saben? Los besos son sensualidad con apariencia de serpiente del génesis. Muchas noches, sobre todo los fines de semana, veo besos que no son un exquisito calentón, muchos son la sensualidad contenida de lo incomprensible con excusa de ausencia. Qué cálido lugar es la boca... Y qué reflejo de nácar produce la saliva... ¿Nos asusta enamorarnos? A día hoy todo es inspiración de poesía, pero por lo visto, a los "poetas" les falta sangre. Mucha frase empalagosa, mucha canción de amor, pero resulta que nos falta el don del valor, el más importante. El mismo que convierte los deseos en porción de romanticismo. La vida excelente está junto al hombre que piensa y ama. Las pasiones son un revelador termómetro de nuestro estado de ánimo, entonces, deduzco, que el hombre que tiene fuerza para besar: también la tiene para amar.

Es importante ser elocuente, y hablar claro; junto al entusiasmo de un beso pueden existir muchas cosas. Muchos son sospecha de calentón justificado, otros son la forma de escribir la palabra viernes, y también están, los que se enredan con la lengua y después salen corriendo. Será por besos (sonrío).

Las cosas humanas tienen infinitas posibilidades, en sí mismas, son revelación de secretos: propios y ajenos. Un día, mi querido maestro José Luis Alvite me dijo: "Eludir el enamoramiento es la forma más sublime de darle importancia". Vaya frase, ¿eh?

Qué de personas nos sobran y qué de personas nos faltan...

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