Entrevista | Carlos Garrote Piragüista zamorano

"Me veo en los Juegos Olímpicos de París 2024"

"Vamos a trabajar al 200% para ganar a quien se ponga en línea de salida en el selectivo y estar en los Juegos"

El palista zamorano Carlos Garrote. | Cedida

El palista zamorano Carlos Garrote. | Cedida / Cedida

Paz Fernández

Paz Fernández

Carlos Garrote sueña y se ve en París 2024. El deportista zamorano afronta meses clave para poder acudir a los próximos Juegos Olímpicos y cree en sus posibilidades, aunque deberá superar unos criterios marcados por la Federación Española de Piragüismo y en ello está centrado junto a un compañero, Íñigo Peña, en el que confía al 100%.

–¿Cómo se encuentra a estas alturas de año y con lo que está por venir?

–Bastante motivado. Tenemos un proyecto muy bueno. Nos hemos subido en el K-2 Íñigo Peña y yo. Estamos empezando los entrenamientos en barco de equipo y, poco a poco, acoplando todo y sintiéndonos cada vez mejor.

–Por ir en orden cronológico, ¿qué valoración hace de la temporada pasada?

–El objetivo principal era clasificar el K-2 para los Juegos de París y poder ir al Mundial en una distancia olímpica. Luego, es cierto que el K-1 200 es una de mis especialidades y con él salvamos la temporada. En el Mundial no pensaba más que en el oro, y en esa salida nula del juez árbitro yo había salido genial y me costó mucho "resetar" la cabeza porque la segunda salida no fue tan buena, pero conseguimos quedar en tercera posición. La valoración, del 1 al 10, un 7.

–Llega 2024, año clave. No pudieron clasificar el K-2 pero estar en París es el gran reto.

–Lo bueno es que España se vino con las 6 plazas posibles, que ahora, en 2024, se ponen en juego a mediados de abril (para saber qué deportistas defenderán cada barco en los Juegos).

–Cuénteme cómo va a ser la planificación y cómo serán los selectivos.

–Estoy totalmente centrado en el K-2 500 con Íñigo Peña. Empezamos en octubre y hasta Navidad estaremos en el pantano de San Juan, en la Blume, y después de Reyes iremos a Sevilla casi todo enero y febrero. Después regresaremos y completaremos hasta el selectivo, que es a mediados de abril, un mes antes de la Copa del Mundo de Szeged (Hungría).

El privilegio de los que clasificaron barco

–España irá a París. Tiene seis plazas de deportistas en masculino, pero falta por saber quién remará cada barco.

–Eso es. Se pondrá en juego el K-1 1.000 de Paco Cubelos, que hará un selectivo con quien se presente, y luego el K-2, igual, pero todavía no sabemos quién va a salir contra nosotros: si Germade con Adrián del Río, que son los que clasificaron, o si saldrá con su pareja de toda la vida, Marcus Cooper. Ahí hay un dilema y hasta que no se acerque más la prueba no se va a saber el K-2 con el que nos vamos a enfrentar en el control de Asturias o Pontevedra, pero sí, hay selectivos de K-1 1.000, K-2 500 y K-4 500. Los criterios son un poco los que se marcaron el año pasado. A priori, los que clasificaron el barco el año anterior tienen el privilegio de una segunda oportunidad. Por ejemplo, imagina que a Paco Cubelos, que es el que clasificó el K-1 1000, le gana otro en ese primer selectivo, entonces Paco tendría una segunda oportunidad en la Copa del Mundo de Szeged, que es un mes después que el selectivo de abril, a mitad de mayo, y ahí si vuelve a ganar el otro iría como clasificado, pero si gana Paco iría él.

–¿En el K-2 es igual?

–Sí, pero como no sabemos quién se va a presentar contra nosotros…, si Germade hará tándem con Adrián del Río o con Cooper. Si se presentan Germade y Adrián, que son los que clasificaron, y ganan el selectivo de Asturias, irían ellos a los Juegos, y si ganamos nosotros, habría que volver a remar en la Copa del Mundo, y nosotros tendríamos que volver a ganar. Pero, si va con Cooper o con otro, supuestamente y en teoría, ese privilegio desaparecería, y todos tendríamos la misma opción y quien ganara iría a París.

–La realidad es que está preparando ese K-2 500 pero no saben a quienes tendrán enfrente.

–Es un reto muy importante. Hay que ganar vaya quien vaya, y será un oponente muy fuerte. Si son Germade y Adrián, terceros del mundo, será durísimo, y si son Marcus y Germade… ¿qué te voy a contar? Lo único que, si al final van Germade y Cooper juntos, no tendrían ese privilegio de la segunda oportunidad y quien gane en Asturias estaría en París.

–¿Qué prefiere?

–Da igual, nosotros tenemos que ganar. Tanto si salen Germade-Adrián del Río, como Germade-Marcus, solo nos vale ganar. Si ganamos nosotros a Germade y Del Río, se decidiría en la Copa del Mundo y tendríamos que volver a ganar, y si fuera Germade con otra pareja, tendríamos que ganar igual el selectivo de España para ir a los Juegos.

–¿Cómo va el K-2?

–Bastante bien. Somos dos veteranos y estamos confiados. Yo confío mucho en Íñigo porque es trabajador y disciplinado, y es lo que más me gusta. Sé que el día que nos lo juguemos todo, va a estar preparado y va a dar el do de pecho. A mí, mentalmente, me resulta súper importante que mi compañero esté tan mentalizado como yo en que vamos a conseguir el objetivo.

–¿Qué tiempos están haciendo?

–Todavía no estamos en eso. Estamos acoplando el barco con ritmos más bajos a la competición para ir acoplando todo porque la forma de paleo de Íñigo y mía es un poco distinta y hay trabajo que hacer, pero estamos confiados en ir puliendo esos detalles.

–¿Se ve en París?

–Sí, la verdad es que sí. Mi cabeza cuenta con que quedan cinco meses y mi objetivo es llegar a ese selectivo en la mejor forma posible y estamos trabajando muchísimo. Vamos todos a una porque desde principio de temporada decidimos centrarnos solo en este proyecto, depositando todas nuestras fuerzas en ese barco. Vamos a trabajarlo al 200% para ganar a quien se ponga en línea de salida ese día del selectivo.

Me da mucha tranquilidad el compañero que tengo, de verdad, me da calma por el trabajo, y la constancia, sé que se va a sacrificar lo máximo

–¿Cómo se controla esa presión?

–Cuando más presión he notado en mi carrera es cuando me puse en línea de salida en 2019 en el K-1 200 cuando clasifiqué para los Juegos Olímpicos de Tokio. Fue mi mayor logro por la presión de poder clasificarte para unos Juegos, que es a lo que siempre he aspirado. En esos momentos, pienso que el trabajo está hecho, que nada puede salir mal y estoy convencido de que va a salir. Me da mucha tranquilidad el compañero que tengo, de verdad, me da calma por el trabajo, y la constancia, sé que se va a sacrificar lo máximo. Son sus terceros Juegos Olímpicos y no puedo tener mejor compañero en este viaje.

–¿Existe la figura de suplente?

–En Tokio al final no llevaron a nadie. Hay países que los llevan, pero fuera del Comité Olímpico del país, por la federación por si pasara algo. Hay federaciones que lo hacen, pero en este caso se llevan los justos. Nosotros vamos a pelear. Es una tarea complicada ir a París y puede pasar de todo hasta que no se cierra la puerta al 100%. Nosotros vamos a pelearlo. Vemos que hay una ventana abierta, que podemos conseguirlo, y vamos a lucharlo.

–También es una lástima que en París no sea olímpico el K-1 200 que era su gran especialidad y distancia con la que fue campeón del mundo.

–Pero ya lo sabíamos. Te mentalizas y pasas página. Luego hay Mundiales de K-1 200 que a mí me motiva mucho remarlos, pero el nivel de exigencia no es igual que una distancia olímpica.

–¿Cómo están las aguas en la Federación?

–Creo que se está trabajando bien. Javier Hernanz está llevando la Federación bien, con diálogo y más contacto con el deportista, algo que se agradece. De todos modos, en el equipo nacional no se habla mucho de la Federación, estamos enfocados en sacar el máximo rendimiento y tratar de que una de esas seis plazas que hay en juego caiga de tu lado.

–¿Siente el apoyo de Zamora?

–Recuerdo esa fiesta cuando fui campeón el mundo, y estaré siempre agradecido al Ayuntamiento y Diputación, y a la gente. Sí siento el apoyo. Ese día en el escenario dije que ojalá poder repetir ese momento y ojalá se repita viniendo de los Juegos Olímpicos.

–¿Es lo que le queda?

–Tengo ese reto entre ceja y ceja. Nos lo hemos propuesto, también con mi familia, porque no dejas de arrastrar a los que te rodean a hacer ese esfuerzo de más. La madre de mi hijo está siempre al pie del cañón, y eso es vital para rendir al 100%. Nos lo hemos propuesto todos: la familia y el patrocinador, Tecozam, que se ha volcado con el proyecto y eso es una tranquilidad en todos los aspectos, tanto económicamente como para tener la mejor embarcación y no nos preocupemos de nada más. Estamos súper tranquilos y es ayuda de Zamora 100%.

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