Baloncesto | LEB Plata

El CB Zamora Enamora comienza la Liga mandando

La Roda siempre fue por detrás pero nunca dio el partido por perdido.

Paukste, en una bandeja.

Paukste, en una bandeja.

Manuel López-Sueiras

Manuel López-Sueiras

 El Zamora Enamora comenzó una temporada más en LEB Plata con un buen partido en el que demostró que tiene mimbres para aspirar a todo esta temporada (71-62) pero también que no puede bajar la guardia porque podría percer con cualquiera. La Roda siempre fue a remolque en el marcador, pero nunca dio el partido por perdido e incluso en los últimos minutos luchó para salir victorioso de Zamora. Afortunadamente Saulo Hernández dispone esta temporada de variados recursos y los puso en práctica ayer con un Jonas Paukste que ya en el primer partido se ha mostrado imprescindible, algo que no deja de ser también preocupante.

 Salió a por todas el equipo zamorano desde el salto inicial, dispuesto a demostrar que esta va a ser una temporada muy intensa. Saulo quiere basar el equipo en los 224 centímetros de Jonas Paukste y en el poderío todoterreno de Buckingham que no le defraudaron en el primer tramo del partido y mientras el pívot lituano cogió todo lo que caía a su alrededor ante la impotencia del rival, Buckingham comenzaba a meter triples con su ya tradicional facilidad.

El 10-2 dejó patente el poderío zamorano pero La Roda es un buen equipo y poco a poco fue remontando en el marcador, lo que motivó que Saulo Hernández ordenase una defensa 1-3-1 que repetiría más adelante. Además las rotaciones funcionaban, algo que era muy complicado en temporadas anteriores en las que las primeras jornadas estaban condicionadas por la escasez de efectivos.

Prolongó la defensa zonal Hernández Bris, pero sin demadiado resultado y un triple de Samar supuso el 18-18 y él mismo firmaba un 2+1 para adelantar a los machegos por primera vez con 18-21.  Pero la reacción zamorana no se hizo esperar y sendas acciones de Buckingham y Round permitieron al Zamora Enamora volver a tomar la delantera con 22-21.

Y bastó que Paukste regresase a la pista para que las cosas volvieran a su cauce con un 27-21. Fue una recuperación vertiginosa basada además en una buena presión defensiva y en la enorme calidad en cualquier faceta de Buckingham.

Con 37-28 en el marcador se inició la segunda parte y Saulo sacó a cuatro "bajitos" para reanudar la contienda y el marcador se fue a 41-28. Zamora Enamora jugaba a un ritmo lento exigiendo un gran esfuerzo defensivo a su rival, y Peris además acertaba con un triple. Pero el partido no estaba decidido y Roda seguía luchando y recuperaba balones.

Los manchegos se acercaban en el marcador y Saulo Hernández pidió otro tiempo muerto para recomponer la situación. Llegó entonces Jacob Round para serenar los ánimos con el 47-36 y para poner en pie al Ángel Nieto tras una gran asistencia de Naspler para firmar otro triple (50-39).

La Roda no encontraba acierto en el tiro exterior pero se mantenía vivo a duras penas. Powel cometió entonces su cuarta personal y el marcador cerraba el tercer cuarto con 55-44 y un triple sobre la bocina anulado a Buckingham que levantó una gran polémica entre la afición.

Había que seguir sufriendo porque los manchegos acertaban con un triple y se cerraban en zona para ponerse 55-49. Pasaba por momentos de tensión el Zamora Enamora, de nuevo muy dependiente de Paukste y el lituano cumplía aportando además dos tiros libres. Quedaban seis minutos por delante y La Roda pidió un tiempo muerto para reponer fuerzas con 57-49.

Y le vino bien el descanso a La Roda que mantuvo mucha intensidad para volver a estar por debajo de los diez puntos de desventaja y defendiendo de nuevo en zona. El partido llegó a sus cinco minutos finales con 63-52 y mucha emoción por delante. Los zamoranos volvieron a defender a muerte pero Naspler no encontraba soluciones en ataque hasta que volvió a aparecer Jacob Round completando uno de los mejores partidos que le recordamos con el CB Zamora.

Con 67-55 se entró en los tres últimos minutos pero los zamoranos no fallaron en los tiros libres y el pequeño de los Samar no encontraba ya la forma de hacer funcionar a su equipo. El resto fue cuestión de prolongar las posesiones y esperar a que se agotase el tiempo.