Los veterinarios vinculan la emergencia de la EHE al aumento de cérvidos y la sequía

La Organización Colegial Veterinaria afirma que la bajada de las temperaturas interrumpirá la transmisión de enfermedades vectoriales, pero "el cambio climático favorecerá su propagación en los próximos años". 

La ganadera María Mulas atiende a una vaca en su explotación de Villanueva de Campeán

La ganadera María Mulas atiende a una vaca en su explotación de Villanueva de Campeán

La Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), «es un ejemplo claro» de la emergencia y expansión de las enfermedades transmitidas por un vector, en concreto mosquitos culicoides, «como consecuencia de cambio climático, y está directamente relacionada con el aumento poblacional de los cérvidos en el medio natural, que son las especies más afectadas, y la situación de sequía».

Así lo sostiene la Organización Colegial Veterinaria (OCV) en un comunicado que confirma el «estrecho vínculo relación entre fauna silvestre y ganadería extensiva». Aunque no se trata de una zoonosis que pueda contagiar al ser humano, para la OCV la expansión en provincias como Zamora con cabaña de vacuno en régimen extensivo tiene su origen en el elevado número de animales silvestres, como ciervos, que en época de verano, por la escasez de alimento, presentan un sistema inmunitario debilitado y propenso, por ende, a contraer enfermedades.

Recuerda el colectivo veterinario que la sequía de los últimos meses obliga a los animales silvestres a efectuar desplazamientos más largos para abrevar en fuentes y charcas frecuentadas por la ganadería extensiva, de manera que comparten estos puntos de aprovisionamiento de agua más que en otras estaciones del año, lo que favorece los contagios de patologías. «Este hecho representa uno de los grandes riesgos sanitarios para la ganadería extensiva y una preocupación constante para la profesión veterinaria». En Zamora hasta el momento no se tiene constancia oficial de afectación de ciervos por la EHE.

Labor de los veterinarios

La OCV insiste en la necesidad de potenciar la labor de los veterinarios de explotación "como garantes de la prevención, detección temprana y control de estas enfermedades" ya que, ante la menor sospecha, “alertan a los servicios oficiales para que acudan a tomar las muestras y se remitan a los laboratorios de referencia”. Actuaciones que son claves para evitar la presentación, extensión y controlar cualquier problema sanitario.

El colevtivo de veterinarios apunta a la "labor clave las administraciones", a las que demanda "mayor agilidad en su diagnóstico y diligencia en la implantación de las medidas de prevención y control, para contribuir a la tranquilidad de los ganaderos, en un año sumamente duro para ellos por el aumento de los costes de producción y las dificultades derivadas de la sequía".

Todo ello, subraya la OCV, para reforzar las políticas que aborden coordinadamente las intervenciones en materia de sanidad animal, de salud pública y de sanidad ambiental bajo el modelo One Health, “porque esta patología, al igual que anteriormente ocurrió con otras enfermedades emergentes y reemergentes como el virus del Nilo Occidental, la lengua azul, la leishmaniosis o el virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, no se había registrado en España hasta noviembre de 2022 y su expansión confirma el vínculo e interdependencia entre la salud del medio, la sanidad animal y la salud pública”.

A pesar de que la bajada de las temperaturas propia del otoño e invierno interrumpirá la transmisión de enfermedades vectoriales, la Organización Colegial Veterinaria advierte de que "el cambio climático favorecerá sin duda su propagación en los próximos años".