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La comunidad hinduista instalada en un pueblo de Zamora podría evitar el cierre de un colegio rural

Ya se han empadronado 14 personas, entre ellas niños y embarazadas que evitarán el cierre del colegio de Fonfría, que tiene solo 5 alumnos

El hinduista español Swami Satyananda Saraswuati que ha llegado a Brandilanes Ch. S.

La comunidad auto sostenible de contemplación, meditación, estudio y yoga en un entorno natural “Advaitavidya Kailas Ashram”, hasta ahora ubicada en Cataluña (Ametlla del Vallés), ha elegido para asentarse definitivamente la localidad alistana de Brandilanes, perteneciente al municipio de Fonfría y rayana con Portugal (en el concelho de Miranda do Douro).

Su emplazamiento se ubica en el entorno natural de los Arribes del Duero, junto a la carretera tranfronteriza hispanolusa hacia Ifanes, más concretamente en la casona de Brandilanes, que durante los últimos años acogió un centro de turismo rural. A un paso del Poblado de Castro.

La casona de Brandilanes fue un ambicioso proyecto de cuatro promotores zamoranos en los años noventa y una de las iniciativas estrella cofinanciadas por el primer programa de desarrollo rural del grupo de acción local Asociación para el Desarrollo de Aliste, Tábara y Alba (Adata), siendo presidente Tomas Carrion Carrión y gerente Germán Cerro Olmedo. Se pretendía crear una granja escuela con burras de la raza autóctona Zamorano-Leonesa declarada en peligro de extinción. La iniciativa no cuajó. Una inmobiliaria zamorana tuvo a la venta los últimos años la casona en alrededor de 275.000 euros, hasta que fue vendida el pasado mes de marzo.

Una comunidad en busca de un hogar

La historia comienza allá por 2009 cuando nace en Barcelona la comunidad “Advaitavidya” dedicada a la práctica y difusión del profundo sentido del yoga a través de las enseñanzas del hinduista español Swami Satyananda Saraswuati con la práctica del vedanta y la meditación para el autoconocimiento.

Swami Satyananda Saraswati, de 67 años, es un monje y maestro hindú que vivió durante treinta años en India dedicado al estudio y la contemplación. Fue él iniciado en sannyasa como monje renunciante en el año 1980 dentro de la orden de Sri Shankara: su maestro le impulsó a crear y coordinar varios ashrams (lugares de práctica espiritual) en Europa.

Regresó a España hace ya trece años alentado por sus propios devotos, deseosos ellos de recibir su guía directa en el camino espititual, y así, desde 2009, comparte regularmente de forma vivenciada y directa su profundo conocimiento de la tradición hindú la filosofía del yoga, el advaita-vedanta y el shivaismo de Cachemira, tal y como se ha trasmitido tradicionalmente desde milenios: de maestro a discípulo. Primero creo la de Barcelona y luego otra en Francia (París).

La comunidad Kailas Ashram es una entidad sin ánimo de lucro cuyo propósito es “ofrecer espacio y sus actividades a todos los interesados” destinando todos los ingresos generados para el sustento de la la misma.

La casona sede de la comunidad en Brandilanes. Ch. S.

En 2022 Advaitavidya dada “un nuevo paso trasladando su ashram a la naruraleza, un lugar de reconocimiento y contemplación donde se pueda vivir de forma auto-sostenible y en armonía con el espacio natural y la población cercana”: Brandilanes.

La casona, adquirida en el mes de marzo, cuenta con una casa (vivienda) con capacidad para poder acoger a 50 personas, con cocina industrial, gran salón comedor, baños comunitarios y adaptados, oficinas y sala de estar; más dos edificios contiguos, un segundo de 200 metros cuadrados destinado para la sala de meditación y enseñanza; y un tercero de 100 metros cuadrados para la gran biblioteca, con espacio de consulta y estudio incluida, para 15.000 ejemplares, lo que la convertirá en una de las mas grandes de España.

La cofinanciación llegó vía matchfunding (financiación colectiva de proyectos) alcanzándose una ayuda de 93.438 euros mediante aportaciones de 269 cofinaciadores de todo el mundo: un éxito pues la previsión apuntaban a un mínimo de 69.500 y óptimo de 87.800 euros.

Estos fondos se han utilizado para la rehabilitación y adaptación de los tres edificios, trabajos que en su mayor parte han realizado con sus propias manos los miembros de la comunidad. También con trabajadores locales

Las principales obras se han centrado en la reparación de la techumbre, cambio de ventanas y puertas por carpintera aislante, aislador de corcho en el techo e instalación de calefactor (caldera para leña) y radiadores. Otra de las iniciativas está en perforar un pozo de sondeo pues la casona está fuera del casco urbano. La nota negativa: la falta muy deficiente o nula señal de internet.

Personas jóvenes y niños

Entre sus miembros hay diversidad de profesionales y oficios: abogados, ingenieros, arquitectos, carpinteros, apicultores, jardineros, agentes forestales, historiadores, electricistas, periodistas, maestros y gestores, principalmente de tres nacionalidades: España, Argentina y Perú.

Brandilanes vivió su momento de mayor esplendor hace ya 112 años cuando en 1910 llegó a contar con 378 empadronados. A partir de ahí llegaba la emigración y ahora Brandilanes contaba con con 57 empadronados.

La llegada de Advaitavidya ha abierto una puerta a la esperanza pues, según fuentes municipales, se han empadronado alrededor de 14 personas. Los residentes en conjunto suma ya 80. Entre los llegados hay dos niños menores y dos mujeres embarazadas con lo cual podrían ser la salvación para el Colegio Rural Agrupado de Fonfría que con sólo 5 niños este curso estaba condenado a cerrar el próximo mes de junio. En Brandilanes ahora solo hay un adolescente que va a la Instituto “Aliste” de Alcañices.

Así mismo se han dado de alta en la Zona Básica de Salud con lo cual Brandilanes podría superar las 50 TIS (Tarjetas Individuales Sanitarias) que le permitirían disponer de consulta de médico y enfermera una vez a la semana en su consultorio local.

El propio Swami Satyananda Saraswati acompañado por otros tres hinduistas se entrevistaron con el alcalde del Ayuntamiento de Fonfria Sergio López Vaquero y el pedáneo de Brandilanes Baudilio Martínez Polo: “No son una secta. La verdad se les ve que son buena gente y preparada. Todos los pasos que dan lo hacen en la más estricta legalidad y siempre buscando la participación y colaboración del ayuntamiento y del pueblo”.

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