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MartÍn Guillermo ramírez | Secretario General Asociación de Regiones Fronterizas Europeas
Martín Guillermo Ramírez Secretario General Asociación de Regiones Fronterizas Europeas

“Con una eurorregión seríamos capaces de gestionar un hospital transfronterizo en la Raya zamorana”

“Interreg se diseñó como un programa para compensar la pérdida de empleos fruto de la puesta en marcha del espacio Schengen”

Martín Guillermo Ramírez es secretario general de la Asociación de Regiones Fronterizas Europeas (ARFE). | Cedida

Licenciado en Medicina, Martín Guillermo Ramírez es secretario general de la Asociación de Regiones Fronterizas Europeas (ARFE), desde donde representa los intereses de las zonas fronterizas ante las instituciones de la UE para promover el desarrollo estratégico y ayudar a que las regiones como Zamora superen los obstáculos transfronterizos, donde este experto en cooperación con más de tres décadas de experiencia ve más oportunidades que desventajas y donde analiza los puntos débiles y las oportunidades de los programas transfronterizos.

–La cooperación transfronteriza en Europa tiene el programa Interreg como buque insignia, ¿cómo nace?

–Interreg se creó en los años ochenta tras una década en la que se pasó buscando cómo tener un programa estructural que permitiera trabajar en las fronteras. Pero realmente Interreg se diseñó como un programa para compensar la pérdida de empleos fruto de la puesta en marcha del espacio Schengen. La pérdida de la actividad laboral como los guardias fronterizos. Interreg era eso.

–¿Cómo evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy?

–En las fronteras había una dinámica que no era conocida por el gran publico, las euroregiones. Desde ahí se aprovechó Interreg para hacer algo mucho más sistemático que simplemente una compensación de puestos de trabajo perdidos, estas regiones querían cambiar el paradigma y toda esa energía que se usaba para controlar las fronteras y proteger la soberanía nacional se cambió para intentar construir Europa desde abajo y generar integración, gracias a lo que ahora es muy difícil que haya un conflicto.

–¿Se tiene en cuenta a los ciudadanos de la frontera?

–Poco. En la pandemia han descubierto que las fronteras son un activo. En algunos sitios tuvieron que abrir la frontera en 24 horas porque descubrieron que la gente vive en un lado y trabaja en otro. Los Estados entendieron durante la pandemia su importancia, pero en cuanto ha acabado se les ha vuelto a olvidar. Y es porque no hay masa crítica, en las fronteras no suele vivir la suficiente gente .

–¿Algún ejemplo de cómo la falta de esta masa crítica fronteriza lastra las oportunidades de Zamora?

–La AECT Duero-Douro de Zamora tiene mas de 200 socios entre España y Portugal pero en población no llega a los 200.000 habitantes. Aún así, tienen proyectos chulísimos, establecieron comunidades energéticas antes de que se llamaran así. Incluso para Castilla y León la cooperación transfronteriza queda muy lejos de Valladolid, solo las diputaciones de Salamanca y Zamora han estado más presentes. Sin apoyo es difícil avanzar.

–¿Vivir en una frontera supone un obstáculo para la gente?

–Hay ciudadanos que no reciben atención sanitaria correctamente porque la frontera supone una barrera importante. Hay un estudio que dice que si fuéramos capaces de resolver un 20% de los obstáculos que hay para la cooperación transfronteriza aumentaría un 2% del PIB del territorio. Hay trabas que superar, sí.

–Zamora lleva décadas recibiendo ayudas europeas, pero sin embargo, hay una sensación de estancamiento en la cooperación, ¿es así?

–En cierta manera. Son siempre los mismos haciendo proyectos todos los años, que además, son pequeños en comparación con los grandes fondos estructurales. Con Interreg no se pueden construir infraestructuras, pero sí puede hacerse el estudio previo. Interreg abre la posibilidad para muchas más cosas en las fronteras. El estancamiento viene de que los grandes operadores no se fijan en Interreg porque es poco dinero, van directamente a captar fondos más grandes como Feder.

Hay que pensar en los retos del territorio sin que la frontera juegue un papel crucial

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–En Europa siempre se habla de que los agentes locales son quienes pueden cambiar el territorio, ¿quiénes son exactamente?

–Los agentes más activos en las zonas transfronterizas son siempre de zonas rurales, pero tienen poca influencia. Esos agentes son los alcaldes. Las administraciones publicas pegadas al ciudadano, que no siempre son los competentes, pero sí los que dan la cara por la economía, la salud, la educación y las pensiones. Los alcaldes rurales a veces son muy pequeños para mover cosas pero juntos son una montaña.

–Para usted, ¿cual sería la solución perfecta para una zona tan devastada en oportunidades como La Raya de Zamora?

–Soñamos con que haya una especie de mancomunidades transfronterizas. A nivel de competencias y la regulación habría dos países. Esto habría que hacerlo muy suavemente porque podría no salir por la asimetría entre legislaciones de ambas fronteras. Para ello, podría fundarse una AECT o una eurorregión, que pueden ser estructuras tan sofisticadas como para gestionar un hospital transfronterizo, como en el caso del hospital de Cerdanya o Cerdagne, que comparte Cataluña y Francia y está habilitado para los ciudadanos y médicos de ambos lados de la frontera.

–Un hospital transfronterizo entre Zamora y Portugal, ¿sería posible?

–Sí. Si Zamora fuera una eurorregión tendría todo lo bueno de una mancomunidad pero a través de una frontera internacional. Seríamos capaces de desarrollar de forma más fácil iniciativas a nivel local donde la frontera supone un obstáculo, como la prestación de servicios públicos en zonas poco pobladas donde necesitas juntar mucho territorio para obtener la masa de personas necesaria. A veces todos los municipios de la frontera para acá no son suficientes, simplemente incorporando a los municipios del otro lado que puedan tener un problema parecido ya hay población. Solo por eso merecería la pena.

–¿Qué consecuencias tendría convertirnos en eurorregión?

–Cuando hablamos de zonas rurales con población muy dispersa necesitamos un marco euroregional para pensar en los retos de ese territorio sin que la frontera juegue un papel demasiado crucial, cuando sobretodo la frontera es un accidente. La euroregión es un concepto, un marco de trabajo en el que estamos saltándonos la soberanía nacional por un bien mayor.

Los alcaldes rurales son muy pequeños para mover cosas, pero juntos son una montaña

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–¿Los Estados tienen reticencias a disolver las fronteras para crear proyectos transfronterizos?

–Claro. Intenta a explicar a un Estado que hay algo más importante que su soberanía nacional. Pero para los ciudadanos de los pueblos de la frontera ¿qué es mas importante, la soberanía del Estado español o poder tener un hospital a quince minutos aunque sea al otro lado? Al menos que haya una carretera.

–¿Por qué existen estas grandes fronteras administrativas entre las fronteras si en realidad todos formamos parte de la Unión Europea?

–Porque el mercado único no existe. Existe un mercado interior muy afianzado. El reto es avanzar hacia ese mercado único. A día de hoy, un ciudadano en España tiene derecho a una serie de prestaciones que en cuanto cambia de país son otras. Entre regiones a veces es peor. Se ha avanzado más en la cooperación transfronteriza que en la autonómica en España, ¿por que? Algo tendrá que ver nuestra propia idiosincracia.

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