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La Opinión de Zamora

Carlos Gómez Corral Ingeniero de Montes de la Asociación de Propietarios de Terrenos Forestales de Zamora

“Tras el incendio de la Culebra hay que diversificar y no depender solo de la madera del pino”

“Se deberían haber tomado medidas, porque había unas circunstancias excepcionaldes de sequía extrema y acusada que ya venían desde mayo”

Carlos Gómez Corral en la sede de la Asociación Forestal de Zamora EMILIO FRAILE

Carlos Gómez Corral es ingeniero de Montes de la Asociación de Propietarios de Terrenos Forestales de Zamora, que reúne a unos 850 titulares.

En Zamora aproximadamente el 51% de la superficie de la provincia corresponde a uso forestal. Y en torno al 79% de esa superficie forestal es de propiedad privada o desconocida, lo que viene a representar unas 430.800 hectáreas. El gran incendio de la Sierra de la Culebra ha puesto en la picota el cuestionado mantenimiento y limpieza de los bosques y una política de gestión forestal sostenible que es una reivindicación permanente de la Asociación Forestal de Zamora.

–¿Quiénes son los propietarios privados de terrenos forestales?

–Cualquier persona física, jurídica o ayuntamiento que disponga de terrenos que estén con uso forestal en el Catastro o en el SIGPAC. Entendiendo por forestal el arbolado y también pasto arbustivo, pasto arbolado, pastizal o matorral en régimen privado. Es decir, todo lo que no es cultivo agrícola o característico del cultivo agrícola. Los terrenos privados no están gestionados por la Junta, no son Montes de Utilidad Pública.

–¿Cuál es el objetivo de esta asociación que fue casi pionera a nivel nacional?

–La asociación vela por los intereses de los propietarios para conseguir un reconocimiento social de la multifuncionalidad del monte. Se constituyó en el año 1987 y fuimos la primera asociación a nivel Castilla y León y prácticamente a nivel nacional. Amelia Ramos Monreal, ya fallecida, fue una persona que se adelantó a su tiempo en defensa del sector forestal y empezó a organizar a nivel nacional y autonómico a los propietarios, que a su vez crearon asociaciones en todas las provincias y una federación que aglutina a las asociaciones provinciales.

En Zamora aproximadamente el 51% de la superficie de la provincia corresponde a uso forestal

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–¿Están cuantificados e identificados los propietarios privados forestales en Zamora?

–El número de propietarios, privados y públicos, en general está indeterminado. Por ejemplo en una superficie de dos hectáreas en zonas como Sanabria puede haber 15 ó 20 propietarios con diferentes parcelas; si nos vamos a otras zonas como Sayago hay propiedades de más extensión. No hay un estudio fiable al cien por cien, son muchísimos, sobre todo pequeños propietarios. En la asociación manejamos unos 850, pero no es que sea uno solo, en muchos casos son entidades familiares. Por supuesto, no todo el mundo está en la asociación. Especialmente en zonas donde prolifera el minifundismo, con parcelas de 100 a 500 metros cuadrados muchos propietarios ni se lo plantean.

–¿Hay mucho monte no gestionado con todas las consecuencias que abandono genera?. Son auténticos polvorines.

–Desgraciadamente sí. El problema del abandono puede ser debido al minifundismo en algunas zonas, con vecinos que están lejos de la propiedad. Generalmente son parcelas de pequeña dimensión; en determinadas zonas sería conveniente promover la concentración parcelaria para que esos terrenos sean manejables y gestionables desde un punto de vista forestal e interesante económicamente. También hay un desconocimiento de la propiedad. Gente que no sabe ni donde está la parcela y si se ha llenado de matorral es más complicado. Otro problema es que no hay suficientes ayudas. Es verdad que hay ayudas forestales para limpieza de montes, desbroces, clareos, entresacas, podas, recogida de restos, pero desgraciadamente llegan a una mínima parte de los terrenos y de los propietarios que las solicitan. Hay una falta de presupuesto que debería de ampliarse.

Carlos Gómez Corral mira un mapa de la provincia de Zamora EMILIO FRAILE

–El incendio de la Sierra de la Culebra y parte del valle del Tera ha sacado a la luz las consecuencias de esa falta de mantenimiento, entre otras circunstancias. ¿Cómo valora lo ocurrido?

–La Junta y los técnicos plantean que la situación era catastrófica, que se han dado todas las circunstancias para el desarrollo y extensión del incendio y que no era controlable. Ellos sabían las condiciones mejor que nadie. Pero todos estábamos viendo las altísimas temperaturas desde hace días. El día que empezó el incendio yo estuve en la zona de Tábara viendo actuaciones de limpieza y desbroce con algunos ganaderos y las condiciones esos días, esas semanas, eran peligrosas. No fue una cosa puntual. Veníamos de una sequía acumulada y de unas temperaturas altísimas, excepcionales.

–¿Entonces había muchas posibilidades de que se produjeran incendios?

–Temíamos que hubiera un incendio y desgraciadamente lo hubo, no por causa intencionada sino por una tormenta seca. Creo que se deberían de haber tomado medidas porque se daban unas circunstancias excepcionales de sequía extrema y acusada. La situación es compleja. Ahora mismo en Sanabria, estamos a finales de junio y los manantiales, los prados, todo está seco y nos queda julio y agosto y septiembre. El incendio ha sido a mediados de junio, pero es que en mayo ya hubo una ola de calor extrema.

Se deberían haber tomado medidas porque la sequía extrema y acusada ya venía desde mayo

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–¿Quiere decir que se deberían haber tomado medidas?

–Desde luego. No podemos esperar a que venga el incendio y ahora adelantar cuatro días el periodo de riesgo alto al día 27 de junio en vez del 1 de julio. Se declara el 1 de julio, el 1 de junio, el 15 de mayo o cuando sea necesario. Que haya más cuadrillas, más avionetas, más helicópteros operativos. A lo mejor otro año viene lluvioso y se puede retrasar el periodo de riesgo de incendios, pero hay que ser flexible y tener en cuenta las circunstancias excepcionales en las que estábamos. Que luego viene una tormenta con cien rayos, mala suerte. Pero por lo menos tomar las medidas y precauciones necesarias y luego sacar las conclusiones oportunas. No podemos cruzarnos de brazos y decir, esto es lo que hay y caer en los mismos errores.

Un incendio como el que hemos padecido no puede volver a ocurrir; 30.000 hectáreas es una burrada

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–La asociación defiende un plan de gestión sostenible.

– A los incendios se los combate en invierno, es cuando hay que meter gente en el monte y dar continuidad a las cuadrillas. De poco sirve contratar a un grupo de personas durante cuatro, cinco, seis meses en la época de alto riesgo teóricamente, hay que actuar todo el año, que a esas cuadrillas se las de una continuidad. Porque hay gente contratada de forma más o menos precaria, que no tiene continuidad. Si queremos calidad en la extinción hay que darle una seguridad a esa gente. Nos han dicho compañeros, socios que trabajan en las cuadrillas, que estaban esperando a que los llamaran el 1 de julio y nadie les llamó para que se incorporaran ante un incendio de esa magnitud. Si es una emergencia lo lógico es que trabajaran. Repito, flexibilidad y tomar nota de lo que ha pasado para evitar que vuelva a ocurrir y que en vez de 30.000 hectáreas se quemen en 2.000 o las menos posibles. El fuego se paró porque cambiaron las condiciones climatológicas sino era imparable. Es lamentable y penoso tener que oír esto. Insisto, hay que tomar medidas de prevención en invierno, fomento de las actuaciones de ayuntamientos y de propietarios privados, y ampliar y mejorar el operativo de incendios.

A los incendios se los combate en invierno, es cuando hay que meter gente en el monte y dar continuidad a las cuadrillas

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–El mal ya está hecho, las consecuencias son funestas para muchos sectores. A partir de ahora cómo se afronta este tremendo desastre natural.

–A partir de ahora toca valorar todo lo que se ha quemado; en eso están la Junta y la Diputación. Y luego tomar medidas rápidas para evitar la contaminación de acuíferos. Hay que evitar problemas de erosión de las laderas y el suelo que ha quedado calcinado y desprotegido. En cuanto a la fauna, a los animales salvajes habrá que darles alimento y protección lo antes posible. Y como asociación de propietarios forestales hay que plantear un plan de restauración forestal de la zona que sea acorde con las condiciones. Poniendo especies correctas en cada zona y tomando las medidas oportunas de prevención con cortafuegos, fajas auxiliares, además del operativo correspondiente para reducir lo antes posible un incendio.

–Se está cuestionando el planteamiento de grandes masas de pinos que en este incendio han ardido como teas.

–Hay que replantearse todo y mejorar. No podemos quedarnos de brazos cruzados diciendo que todo estaba bien y que ha sido el tiempo, el calor y el cambio climático. Habrá que ver cómo luchamos contra ello y cómo debe hacerse la restauración teniendo en cuenta la diversidad, alternando especies. El pino está muy bien en algunas zonas; es la especie más sufrida y resistente para laderas orientadas al sur, más pedregosas. Pero en las zonas más de vega, más húmedas y de mejor terreno, a lo mejor hay que ir al roble, al castaño. Especies más productivas y más valoradas desde el punto de vista ecológico y de biodiversidad. Alternar, también zonas de pastizal, de praderas e, insisto, con una red de áreas cortafuegos y de fajas auxiliares que evite que aquello se extienda y se queme todo. No puede repetirse este desastre. Exige un estudio y un plan detallado.

Tardaremos en volver a ver árboles adultos, quedarán para nuestros hijos

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–Entre tantas partes interesadas, ¿se tendrá en cuenta a todos los sectores?

–Creo que debemos ir todos de la mano. Debe ser un plan de restauración en el que se tenga en cuenta a todas las partes, la administración, los ayuntamientos y entidades locales afectadas con sus montes públicos y montes comunales de libre disposición, y todos los propietarios privados a mayores que nos hemos visto afectados por el fuego.

–¿Cuántos propietarios de la asociación se han visto afectados por el incendio?

–Estamos en ese proceso de identificación y valoración de daños. Hay gente que todavía no sabe el alcance, otros nos están pasando datos, hay titulares que viven fuera y no saben aún la afectación. Desde nuestro punto de vista no ha sido un número importante porque la mayoría de los daños se han producido en la Sierra de la Culebra, que es una Reserva Regional de Caza, Montes de Utilidad Pública gestionados en su mayoría por el Servicio Territorial de Medio Ambiente. Nos afecta sobre todo en la zona de Calzadilla de Tera, Vega de Tera, Junquera, todos esos pueblos del valle del Tera donde hay masas de monte de encina natural y repoblación de pino. Dentro de la Reserva hay zonas puntuales que se han quemado, sobre todo terreno pastizal o agrícola que se nos escapa de las manos. Y puede haber terreno forestal privado que no sea de la asociación.

–El sector forestal pueden ser fuente de riqueza y empleo, pero debe implicarse a la población, contar con los habitantes de los pueblos donde se encuentran esos bosques, que los sientan como algo propio que aporta beneficios ¿Ese planteamiento es quizás una cuenta pendiente?

–Por supuesto. Escuchamos tantas veces el mensaje de los políticos sobre la necesidad de fijar población en el medio rural, de que los pueblos no se abandonen. Pues para eso hay que crear riqueza. Hay zonas agrícolas en las que habrá que potenciar los cultivos agrícolas de ese territorio y otras zonas forestales en las que hay que potenciar el aprovechamiento forestal, bien sea de madera, de leñas, setas, la caza, miel o aromáticas. Diversificar y no depender solo de la madera del pino.

Si fallan los bosques estamos perdidos, sería la puntilla para la despoblación de nuestra provincia

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–En muchos pueblos cercados por el fuego ya se estaban realizando esos aprovechamientos, pero todo se ha perdido y reducido a cenizas.

–Desgraciadamente había zonas sin limpiar. Es verdad que se dieron las circunstancias excepcionales, pero también por otras muchas razones que se nos escapan esto no se puede volver a repetir. Hay que diversificar. El pino en algunas zonas será la especie idónea pero en otras conviene alternar con especies más adecuadas al terreno y a las características de la zona.

–¿Cuándo se va a revertir ese desastre, cuándo veremos la Sierra de la Culebra de nuevo con todas sus potencialidades?

–Si el tiempo viene favorable, con un otoño fresco y lluvioso, un invierno como tiene que ser y una primavera más o menos lluviosa (no como esta pasada), aquello va a ir regenerando. Claro, no vamos a ver pinos ni en general árboles ni castaños ni robles del tamaño que tenían, en muchos años. Lo verán a lo mejor nuestros hijos. Pero sí vamos a ver que aquello tiene un potencial muy fuerte y, si la climatología acompaña, en pocos años se va a mejorar siempre que se hagan las actuaciones con cabeza, contando con todas las partes interesadas. Con una restauración correcta y limpieza del monte, volveremos a reconocer la Sierra de la Culebra a corto o medio plazo.

–Pero los aprovechamientos llevarán su tiempo, tanto de madera, setas, la colmenas, la caza, la ganadería, la fauna.

–En el caso de los bosques adultos, con aprovechamiento de madera o de setas, eso en 20-25 años; hay que olvidarse. Tendrán que hacer los trabajos de restauración de la zona. Será necesaria la retirada de restos para evitar plagas forestales, que es un problema con que el hay que luchar rápidamente para que esas plagas no aparezcan. Y si vienen, que no se extiendan a los pinares y a las masas forestales vecinas, que es un problema. Y repoblarlo con las especies adecuadas a cada zona. Un pino, un roble, una encina, un castaño tarda unos cuantos años.

Es penoso tener que oír que el fuego se paró porque cambiaron las condiciones climáticas

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–El cambio climático está dando claras señales de sus demoledores efectos.

–Tenemos que darnos por enterados ya. Por eso el operativo contra incendios no puede esperar al 1 de julio porque sea la fecha que nos interesa. Es que a lo mejor tiene que estar el 1 o el 15 de mayo o de junio ya activo, o por lo menos al 80 por ciento. Y el resto del año seguir apoyando actuaciones de limpieza y que las cuadrillas se mantengan con gente especializada que sepa lo que hace. Si queremos potenciar estas zonas y que los vecinos no abandonen los pueblos hay que crear empleo y empleo de calidad, no de dos o tres meses. O ahora viene esta empresa y al próximo año otra y si le parece no me contrata porque viene gente de fuera. No, empleo de calidad si queremos que el trabajo se haga correctamente.

No puede ser que en las ayudas públicas para los bosques se planteen presupuestos de hace un año, las empresas no lo admiten

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–Ahora se anuncian lluvias de millones para ayudas.

–Pero lo que no puede ser es que en las ayudas convocadas para los bosques de cara a los próximos cinco años se manejen presupuestos de hace un año. Todo ha subido muchísimo, materia prima y mano de obra y las empresas privadas no están dispuestas a trabajar con presupuestos anteriores a la crisis de precios que estamos sufriendo. Es otro problema,

–Si falla el bosque y la naturaleza estamos perdidos...

–Sería la puntilla para el abandono y la despoblación total de nuestra provincia. Algo calamitoso, no puede ser, tenemos que luchar todos contra eso y estar alerta. Hay que evitar que vuelva a ocurrir porque nos queda mucho verano y está todo sequísimo. 30.000 hectáreas es una burrada.

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