11 de agosto de 2019
11.08.2019

Zamora DesAparece | Manganeses de la Lampreana no quiere perder el tren del turismo

El municipio, que vio su población diezmada tras el cierre de la Ruta de la Plata, reclama la "Vía Verde" para potenciar sus atractivos

10.08.2019 | 19:35
Zamora DesAparece | Manganeses de la Lampreana no quiere perder el tren del turismo

A lo largo del siglo XX la vida en Manganeses de la Lampreana estuvo estrechamente ligada al ferrocarril Ruta de la Plata. Al calor de su estación surgieron industrias como un molino, hoy abandonado, o una fábrica de harinas de la que ya no quedan ni los escombros. "Era de las mejores harineras de la provincia porque todos los días salían dos o tres vagones cargados hacia Asturias y hacia Galicia", recuerda a sus 86 años uno de los jubilados del pueblo, Vicente Bueno Barrios.

Esta factoría se ubicaba junto al silo del Servicio Nacional de Cereales y contaba con su propia vía desde donde salían los vagones cargados de harina, pasta y fideos. En su momento de máximo apogeo la harinera empleaba a más de medio centenar de vecinos.

En 1984 el Gobierno decidió cancelar la línea férrea entre Palencia y Astorga, que pasaba por Manganeses, y poco después la harinera echó el cerrojo. Los vecinos recuerdan con amargura ambos hechos como uno de los capítulos más tristes de la historia de su pueblo: "Aquello fue un bombazo, un capricho político del ministro Enrique Barón, porque por aquí pasaban todos los días dos trenes de mercancías, uno mixto y el Talgo de pasajeros, todos prácticamente llenos", rememora Manuel Asensio. La decisión gubernamental fue contestada con rabia y coraje en Manganeses. Manuel, que en esos años era concejal, lo vivió en primera persona: "Fueron días difíciles. La gente se calentó, volcó un camión, quemó una caseta del guardagujas, hasta tuvieron que venir antidisturbios de Valladolid". Las protestas no consiguieron cambiar el destino de este pueblo.

En realidad, el declive demográfico de Manganeses había comenzado en los años 60, con el desarrollismo que comenzó a llevarse a los jóvenes a los núcleos urbanos, pero el cierre del tren y de la harinera aceleró el proceso. En los 40 el municipio rozó los 2.000 habitantes, en 1981 había unos 1.100 y en la actualidad no llegan a los 500, incluyendo a los del anejo de Riego del Camino.

Hoy, 35 años después de que los trenes dejaran de pasar por la Ruta de la Plata, y con las vías del AVE ya terminadas a muy pocos kilómetros de allí, el sueño de recuperar el tren se desvanece. Lo que ahora exigen los vecinos de este pueblo es aprovechar el espacio de las líneas férreas para habilitar una "Vía Verde", una senda para caminantes y ciclistas bien señalizada que conecte entre sí las localidades antes unidas por el servicio ferroviario.

Esta zona de Tierra de Campos es un destino visitado con frecuencia por aficionados al ciclismo que buscan disfrutar del paisaje rural y de la tranquilidad del campo, pero que huyen de la exigencia de las carreteras de montaña. Lo sabe bien Teresa Rodríguez, propietaria del hotel rural Altejo, que tiene entre su clientela a ciclistas madrileños, vascos y asturianos. Ella es una de las principales defensoras en el municipio de la "Vía Verde", un aliciente más para atraer visitantes a Manganeses y a Zamora, ya que "esta es una provincia muy poco promocionada", advierte.

El proyecto de la "Vía Verde de la Ruta de la Plata' está encima de la mesa de las distintas administraciones desde hace años, pero aún no hay fecha para que comiencen las obras, al menos en esta zona terracampina. "Llevamos varias legislaturas trabajando con la Diputación para dar el último empujón a este proyecto, que no es un tema solo de Manganeses sino que daría mucha vida a todos los pueblos por donde pasaba el tren, a la hostelerías, al comercio..." explica el alcalde, Juan Carlos Bueno.

Un tipo de turista que ya conoce Manganeses de la Lampreana es el amante de las aves. Teresa aloja cada año en su hotel a cientos de ornitólogos franceses, británicos y alemanes que se desplazan para visitar las Lagunas de Villafáfila –el término de Manganeses está incluido en la Reserva Natural– y para conocer las majestuosas avutardas de la estepa terracampina.

Pero en estos pueblos la base de la economía siempre ha sido el campo, concretamente el secano y el ovino. Por eso los vecinos coinciden en que la otra clave para estimular el crecimiento de la población está en apoyar este sector. Los jubilados de este oficio critican las trabas burocráticas que complican la labor de labradores y pastores, e incluso los vecinos que trabajan en otras profesiones consideran "primordial" que las instituciones se preocupen por los profesionales del campo. Ruper de la Iglesia es propietario de una carpintería en Manganeses y afirma tajante: "Para que nos fuera mejor tendrían que ayudar a la agricultura y a la ganadería y ya sería una cadena, nos ayudarían a todos, al fontanero, a mí, a los comercios... a todos, es la base".

Este vecino es un firme defensor de las bondades de vivir en un pueblo como Manganeses, donde "tienes una tranquilidad impagable, puedes tener tu huerto, no te faltan los servicios más básicos y si quieres ir al cine estás a solo 20 minutos de Zamora gracias a la autovía". Tres décadas después del cierre de la línea ferroviaria los vecinos de Manganeses mejoraron por fin, en 2015, su conexión con el resto de España gracias a la apertura de la Autovía A-66, también bautizada como la "Ruta de la Plata".

Y es verdad que Manganeses mantiene abiertos los servicios más necesarios. Dispone de médico todas las mañanas, hay farmacia, dos oficinas bancarias, droguería, una Unidad de Desarrollo Agrario, un almacén de la cooperativa Cobadú, empresas de construcción y hasta un comedor municipal que sirve cada día a cerca de 60 personas mayores, el más concurrido de toda la provincia.

Los vecinos son tan conscientes de la importancia de mantener estos servicios básicos que cuando la Guardia Civil barajó abandonar el acuartelamiento de este municipio por el precario estado del edificio, que data de 1952, el Ayuntamiento y la sociedad civil se movilizaron y la asociación cultural "Las Flores" finalmente cedió su local a la Benemérita a cambio de otro inmueble de titularidad municipal. Cualquier cosa con tal de que la institución no abandonase el pueblo.

Además de todos estos servicios, el municipio goza de una rica vida cultural gracias al empeño de varios vecinos muy activos. A lo largo del año, "Las Flores" organiza conferencias, excursiones, paseos en bici o un concurso de fotografía. La asociación cuenta con un coro y con su propio grupo de teatro aficionado, "Los Chariles", que ensaya de octubre a mayo antes de iniciar su "gira" veraniega por los pueblos integrados en la Federación Espigas.

Efectivamente, a Manganeses de la Lampreana no le falta de casi nada. Solo necesita un "empujón" que dé a conocer sus atractivos turísticos, y mimar a sus agricultores, para despegar de nuevo. Un tren que no quieren perder.

Puedes ver todos los reportajes del proyecto Zamora DesAparece en el siguiente enlace

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