Pedro García | Capellán Sta. María del Castillo | Aliste

Rivera de las Heras apuesta por preservar la "esencia pura" de la Pasión de Bercianos

El pregonero alerta: "Tened cuidado con las promesas de administraciones e intelectuales" y "el afán de protagonismos personales o institucionales"

19.03.2016 | 06:10
José Ángel Rivera de las Heras durante el pregón de ayer en Bercianos de Aliste.

Bercianos debe "apostar por mantener la esencia pura de su Pasión" esta podría ser la conclusión del pregón de su Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León y Bien de Interés Cultural, ofrecido por José Ángel Rivera de las Heras, haciendo de maestro de ceremonias el párroco de la Unidad de Acción Pastoral, Fernando Lorenzo, junto a Pedro García (Capellán del Centro de Estudios "Santa María del Castillo" de Madrid).

Un pregón que sonó a sermón, centrado en los avatares de la vida y Pasión de Cristo: "El que no vino a juzgar fue juzgado, el que no vino a condenar fue condenado, el que vino a salvar fue rechazado, el inocente fue declarado culpable, el Redentor fue considerado reo de muerte. Su delito: confesar que Él era el Hijo de Dios y el Rey de los judíos. Su destino, una muerte ignominiosa, la crucifixión en un madero. De este modo, el juicio y la condena de Jesús revela la hondura del pecado de los hombres a la par que la grandeza del amor de Dios para con nosotros".

Camino ya del final contó su experiencia personal con la procesión del Santo Entierro de Bercianos: "Yo vine a ver la procesión por primera vez el Viernes Santo del año 2004. Lo hacía con expectación, con mi cámara de fotos al hombro. Y participé de ella como un mero espectador entre otros muchos. He de confesaros que el encontraros a todos vosotros implicados profundamente en la celebración me provocó un fuerte impacto interior. Y como consecuencia me llevé la impresión de haber vulnerado en cierto modo la intimidad de vuestro pueblo, de vuestra tradición, de vuestra forma de sentir y de manifestaros".

Rivera de las Heras se atrevió a aconsejar: "Por ello, os recomiendo con cariño que tengáis un cuidado exquisito en conservar el legado de fe de vuestros mayores y en transmitirlo a las generaciones futuras. Que nadie, con intereses legítimos o espurios, os venga con títulos, declaraciones, reconocimientos, galardones y distinciones que os hagan creer ilusoriamente que por ello adquirís un lugar en el mapa cultural, que pueden lloveros las ayudas materiales, que pueden venir más turistas a conocer vuestra singularidad, que podéis veros reflejados en los medios de comunicación y en las redes sociales, y un sinfín de cosas más. Nada de todo eso necesitáis".

Su sentencia fue dura: "Tened cuidado con las promesas de administraciones, entidades e intelectuales. El afán de protagonismo personal o institucional y el deseo de algunos -inconfesable o no, consciente o no- de reducir esta manifestación religiosa a un evento de tipo antropológico, cultural, turístico o de otra índole os pueden hipotecar e incluso pueden reducir vuestro valioso testimonio de fe eclesial a las cenizas de un esteticismo estéril". Y aseveró: "Sois lo que sois, no necesitáis que alguien venga a poner en valor lo que ya es un valor en sí mismo, y mucho menos a desproveeros de su raíz, la fe, que fue lo que dio origen y vigor a vuestra tradición secular de enterrar a Cristo como un vecino más y de acompañar a su Madre en ese doloroso trance, en la mayor intimidad posible, pues es una celebración, no un espectáculo". Bercianos camina hacia la Pasión y el Santo Entierro.

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