La bondad de las mentiras

¿De qué te sirve que el del despacho de al lado te diga que le caes mal? Solo para hacerte mala sangre y que vayas con menos ganas a trabajar

24.10.2016 | 00:38
La bondad de las mentiras

Recuperaban el otro día en la radio un estudio de hace unos años de una universidad del Reino Unido que afirmaba que, de media, por cada diez minutos que hablamos decimos tres mentiras sin contar omisiones y exageraciones. No sé cómo puede contabilizarse algo así, más que nada porque no son lo mismo diez minutos de mi madre que habla por los codos, que de mi hijo al que hay que sacarle las palabras con un cucharón. Pero el caso es que en la radio decenas de personas admitieron que mentían con frecuencia y por motivos que van, desde el deseo de darse importancia y ofrecer buena imagen, a evitar conflictos y eludir la realidad, algo de lo que está lleno el cielo de los mentirosos.

Pero, ¿tan malo es? ¿Qué gana uno con decirle a su pareja que está gorda, algo que, evidentemente, ya sabe? Si le da igual, solo va a servir para hacerla enfadar y, si no, le vas a dar un disgusto que va a intentar superar con una caja de bombones. ¿De qué te sirve a ti que el del despacho de al lado te diga que le caes mal? Solo para hacerte mala sangre y que aún vayas con menos ganas a trabajar. ¿De verdad es necesario confesar que te has fumado un cigarro a escondidas? ¿O que cuando dijiste en el trabajo que ibas al hospital a ver a tu prima en realidad estabas comprando una blusa?

Pues por lo visto sí. En la vida jamás he encontrado a nadie que admita ser un mentiroso y, sin embargo, sí a muchos que presumen de decir todo lo que piensan a la cara, lo que sería francamente terrorífico de ser cierto. La verdad se considera una virtud y la mentira un defecto. A los niños les exigimos que digan la verdad cuando acusan al perro de romper el jarrón para evitar una bronca, e incluso, con toda la flema, somos capaces de decir a nuestra pareja que no pasa nada si nos engaña siempre que confiese la verdad aunque luego lo pongamos de patitas en la calle.

En un capítulo de la serie "Black Mirror" (deberían verla si no lo han hecho ya) se plantea un mundo en el que todas las personas llevan una especie de grabadora en el cerebro que les permite, a ellos y a los demás, rebobinar y visionar todo lo que hacen, lo que convierte en un infierno la vida de la protagonista que no puede ocultar nada a su marido celoso. Extraerse el chip de la cabeza para volver a la cómoda y plácida existencia en la que existen las omisiones, las mentiras y las medias verdades, es la única forma que encuentran los protagonistas para poder vivir. Así que, admitámoslo, nadie es totalmente sincero. Y mejor así.

Quizá haya que agradecer a esas tres mentiras por cada diez minutos el que los humanos no nos hayamos matado ya a fuerza de franqueza.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Edición Local

Vecinos critican los daños en mobiliario urbano y señales y piden más vigilancia

Los últimos destrozos fueron ocasionados después de que el Real Madrid ganara la Liga

La Diputación promueve una jornada informativa sobre la viticultura ecológica

Será impartida hoy por el consultor de agroecología, Javier López Carriches

El concurso de pintura sobre barricas de la Feria del Vino reparte 500 euros en premios

La DO convoca también un certamen de fotografía en las redes sociales

La DO alcanza una cuota de mercado del 1,1% por el aumento de las ventas en alimentación

La DO alcanza una cuota de mercado del 1,1% por el aumento de las ventas en alimentación

La mayor demanda de vinos de Toro en el exterior contribuye al incremento, mientras que en el...

El Ayuntamiento limpia y adecenta la avenida de Tagarabuena, a petición de los vecinos del barrio

El Ayuntamiento limpia y adecenta la avenida de Tagarabuena, a petición de los vecinos del barrio

El Consistorio opta por acometer estos trabajos de mejora de la vía, a pesar de que un tramo no es...

La ocupación de camas en el Hospital osciló "entre el 70% y el 91%" el pasado año

El índice fue del 84% y el 68% durante enero y febrero, según la Junta

Enlaces recomendados: Premios Cine