Buena jera

Tiempos de hipocresía y sonrojo

Los balances de los "Cien días" suelen convertirse en un vergonzoso ejercicio de fariseísmo

27.09.2015 | 00:55
Tiempos de hipocresía y sonrojo

Quien inventara lo de los balances de los "Cien días" la cagó, por emplear una palabra puesta otra vez de moda por el ya expresidente de la tramposa Volkswagen. ¿Por qué cien y no ciento cincuenta o doscientos o tres meses, que vienen a ser noventa o noventa y dos días? Vaya usted a saber; aquí con tal de redondear vale todo. El caso es que cualquier político, politiquillo o politicastro que se precie tiene que hacer un balance de los primeros cien días en entes, organismos, instituciones y demás. Y como muchos entienden poco y trabajan menos, pues tiran del argumentario que les dictan los de arriba y largan una sarta de tópicos, lugares comunes y frases hechas que avergonzaría a cualquiera que tuviera un poco de vergüenza torera (y que me perdonen los antitaurinos).

La cosa adquiere proporciones bíblicas (por lo del fariseísmo) cuando quienes hacen balance son los mismos que han estado años y años gobernando y ahora se encuentran en la oposición. Algunas de sus valoraciones merecerían figurar en el libro de honor del Club de la Comedia. No es para reírse, claro, pero sí para abrir unos ojos como lunas llenas y susurrar entre sonrisas: "Tienen más morro que una tribu de zulúes silbando". Pareciera que estemos en Jetilandia.

Ejemplos hay bastantes, incluso en esta tierra, que no se caracteriza precisamente por su imaginación política. O tal vez por eso, por la ausencia de imaginación, y la necesidad-obediencia de hacer de papagayo, o sea aprender de memoria lo que te dictan y soltarlo como quien recita el Catecismo. Solo esto explicaría algunas de las frases del balance hecho por la líder municipal del PP, Clara San Damián, sobre los cien días de Guarido. Las acusaciones de ineficacia, partidismo, populismo, derroche y cosas parecidas encajan mal con el período analizado (tan solo cien días) y parecen excesivas, sobre todo viniendo como vienen de la portavoz de un partido que ha gobernado 16 años sin haber aceptado casi ninguna de las peticiones de la oposición. ¿Las corporaciones presididas por Antonio Vázquez y Rosa Valdeón no tienen ninguna culpa de la situación actual y de las deficiencias que denuncia San Damián?, ¿qué se fizo, doña Clara, de aquello tan famoso de la "herencia recibida"? o ¿es que las responsabilidades de la "herencia recibida" solo valen a nivel nacional? Si todos los males que afectan a España derivan del malvado ZP, digo yo que alguno de los que atañen a Zamora procederá de quienes gobernaron aquí antes y durante tanto tiempo. Asuntos así no hacen sino desprestigiar a la teórica noble acción de la política. ¿Cómo no caer en el escepticismo y el pasotismo viendo semejantes posturas, jaleadas por los correligionarios y alentadas u ordenadas, por la Superioridad, que, encima, gobierna en España, en Castilla y León y en la Diputación zamorana, donde, faltaría más, todo se ha hecho perfectamente. Un poco de paciencia, sensatez, objetividad y sinceridad no nos vendrían mal a todos.

Otra cosa sorprendente y alucinante de algunos balances es la urgencia de ciertas exigencias y las críticas que conllevan. Quienes están ahora en la oposición piden que se haga de hoy para mañana (cien días ya les parecen muchos) lo que ellos no pusieron en marcha (o, incluso, rechazaron) cuando mandaban en las instituciones. Y esos rechazos fueron frecuentemente acompañados de prepotencia propia y humillación para el contrario: "Qué sabrán estos, qué cosas se les ocurren". Bueno, pues, ahora reclaman, exigen, que se cabe con esos problemas en menos de cien días. Genial.

En Toro sucede tres cuartos de lo mismo. El balance hecho por José Luis Prieto, multiportavoz y diputado provincial, merecería estar en la Antología del Disparate. Con esos argumentos y cantinfleos a nadie puede extrañar que el PP perdiera por 7 a 4 las pasadas elecciones. Cuando se ha gobernado años y años como gobernaron Sedano y su equipo (veremos en qué queda lo de no reclamar en tiempo y forma deudas millonarias) lo mínimo que se le puede pedir a un político sensato es reconocer errores, entonar el "mea culpa" y comprometerse a cambiar el rumbo. Salir del rincón descalificando e insultando (algo demasiado habitual en los escritos de don José Luis) no parece el mejor camino ni para la convivencia ni para que el PP recupere Toro.

En lo que sí tiene razón Clara San Damián es en pedir responsabilidades por el absurdo tuit escrito por el auxiliar de Izquierda Unida Javier Novo. Ya ha rectificado, pero con eso no basta. Tonterías, aunque las vistan de progres, las justas. Y más si se cobra del erario público. El tiempo nuevo abierto con la llegada de Guarido a la Alcaldía no puede emponzoñarse con patochadas de semejante jaez. Ellos sabrán.

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