Sueño con ella

La historia de la mujer rubia y alta con una sola oreja

14.08.2015 | 00:03
Sueño con ella

De la ventanilla del conductor del coche de delante salió algo que fue a estamparse contra el parabrisas del nuestro.

-Es una oreja -dijo mi mujer, que iba en el asiento del copiloto.

Reduje la velocidad, cambié de marcha, pisé el freno, puse el intermitente, e inicié la maniobra para detenerme en el arcén. En efecto, se trataba de un pabellón auricular, como ponía en mi libro de Ciencias Naturales, que se había pegado al cristal, aunque sin sufrir daños. El coche del que había brotado se detuvo unos metros delante del nuestro y enseguida vimos salir de él a una mujer alta y rubia, con el pelo muy corto, de unos cuarenta años, que vino hacia nosotros. Advertí enseguida que le faltaba la oreja izquierda, lo que provocaba, en aquel rostro de enorme atractivo, una asimetría inquietante.

-Disculpen -dijo-, pero creo que llevan mi oreja en su parabrisas.

Frente a nuestra expresión de sorpresa, nos explicó que se trataba de una oreja artificial, fabricada con una resina sintética idéntica en color y textura a la carne. La mujer había abierto un poco la ventanilla para respirar la humedad del exterior (acaba de caer una tormenta) y el aire le había arrebatado el apéndice. Tomé, maravillado, la oreja y se la entregué sintiéndome realmente extraño. Ella la cogió, nos dio las gracias y regresó a su coche. Mi mujer y yo nos metimos en el nuestro y arrancamos sin pronunciar palabra.

-A ver qué haces con esto -dijo ella al fin.

-¿Qué hago con qué? -pregunté.

-Con esta historia. La realidad te acaba de regalar un cuento.

Es verdad, la realidad nos regala a veces cuentos, lo malo es que no suelen ir a ningún sitio. Son cuentos inmaturos. Cuentos desorejados, podríamos decir. Lo real extraordinario resulta muy difícil de transformar en ficción. Además, había cosas que no cuadraban, como que la oreja estuviera tal mal unida al oído. La cirugía plástica, pienso yo, debe de estar más avanzada. En cualquier caso, no se me va de la cabeza la imagen de la mujer rubia y alta viniendo hacia nosotros con una sola oreja. Sueño con ella.

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