Una cuestión de tabiques

Hay matrimonios separados por culpa de una obra

12.08.2015 | 00:14
Una cuestión de tabiques

Ahora mismo estamos discutiendo sobre la reforma de la Constitución como los matrimonios discuten sobre la reforma del cuarto de baño y la cocina. El cuarto de baño y la cocina han aguantado 30 años y, aunque en apariencia están bien, a veces dan señales de cansancio. Eso sin contar con que los azulejos se han pasado de moda y que con la edad que vamos teniendo convendría cambiar la bañera por un plato de ducha, como ya ha hecho Concha Velasco. A veces, los hijos vienen a comer el domingo, con los nietos, y participan de la discusión.

-Yo creo -dice el mayor- que treinta años son muchos años, papá. Las tuberías de entonces eran de hierro. Deben de estar medio picadas y cualquier día os dan un disgusto.

-Es lo que le digo a tu padre -interviene la madre.

El padre calla, piensa que si las infraestructuras han resistido treinta años, pueden aguantar otros diez. Y dentro de diez, quién sabe, igual se ha muerto ya y se libra de la obra.

Hay gente que prefiere morirse a tirar un tabique. Pero especula sobre ello como especulamos nosotros sobre la reforma de la Constitución. Para algunos es prematura. Además que, cuando se abre el melón (esta es la imagen más inteligente que nos han servido), es imposible volver a cerrarlo. En EE UU, dice el uno, no han abierto nunca el melón. En EE UU, asegura el otro, usan materiales muy sólidos para las casas (otra imagen profunda: la de la Constitución como casa de todos).

Significa que vamos directamente al matrimonio (o al divorcio, que es otra forma de estar casados). El adversario político ha devenido cónyuge y el cónyuge, por su propia naturaleza, está siempre en contra de la reforma de la cocina (o a favor, depende de dónde se coloque uno para observar la controversia). Hay matrimonios que se han separado por culpa de una obra. La discusión política en España es fundamentalmente de tabiques. Muchos piensan que ahora que los hijos se han ido de casa, se podría agrandar el salón. Enfrente están los que creen que cuantas más habitaciones tenga la vivienda, aunque sean pequeñas, mayor será su valor en el mercado. Así que reformaremos la cocina pero dejaremos el baño como está. Y en diez años hablamos de nuevo.

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