Fernando Palacios | Investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales

"La gestión forestal que se está haciendo supone una amenaza para el lobo"

"La destrucción de la vegetación arbustiva en las sierras crea hábitats artificiales en los que las presas naturales de la especie no tienen alimento"

13.02.2016 | 00:47
Fernando Palacios Arribas durante la entrevista.

Fernando Palacios Arribas es el investigador que promueve un nuevo censo del lobo ibérico con investigadores voluntarios en las comunidades donde hay presencia de la especie, y especialmente en las provincias de Castilla y León. El nuevo estudio supone analizar el estado de conservación de los ecosistemas que determinan la viabilidad de una especie como el lobo que en el territorio europeo es especie preferente, protección de la que no goza en España. En zonas de distribución como la Sierra de la Culebra su mayor amenaza es la destrucción de su hábitat con políticas forestales de repoblación de pino, que destruye el matorral.

-El panorama que describe en el cumplimiento de la directiva Hábitat en Castilla y León es catastrófico.

-Sí. Parece que no están atendiendo a sus obligaciones. No sé si están haciendo el seguimiento del Plan de Gestión del Lobo. Lo último que han hecho ha sido publicar en 2015 un censo pero que se hizo en 2013. Después de eso no sé si están haciendo algo más.

-¿El proyecto del nuevo censo con voluntariado es para saber el estado de la especie en todo el territorio?

-El proyecto es para formar a la gente en el inventario de la biodiversidad, en concreto con el lobo, y que esa formación les pueda servir en su vida profesional, para satisfacer el ocio en todas aquellas personas que les fascina el lobo. El objetivo es obtener datos que en principio no va a ser de toda el área de distribución, sino de aquellas zonas que podamos controlar con los recursos humanos que tenemos. En el sur del Duero sí vamos a intentar abarcar todo el territorio. En el norte del Duero las zonas que podamos controlar con los equipos humanos de que disponemos. Con los datos de todas las zonas vamos a obtener información de los grupos que hay, si son grupos reproductores, cuántos individuos hay, y vamos a tomar todos los datos que permitan hacer una evaluación del estado de conservación, que es lo principal.

-La Sierra de la Culebra es una referencia en la población de lobos ¿qué datos o indicios hay para evaluar la situación real?

-No estoy trabajando aquí porque trabajo en el Sistema Central, pero la información que tengo es contradictoria. Hay personas que dicen que hay 10 u 11 grupos, y hay otras personas que dicen que hay tres o cuatro grupos reproductores. No es posible entender por qué hay esa discrepancia tan grande, pero es lo que ocurre siempre. Unos aportan información supravalorando la población y otros dando cifras por lo bajo, pero probablemente hay alguna razón para esos datos más bajos, pero hay que verlo.

-Se ha mostrado muy crítico con los censos aportados por la Junta de Castilla y León.

-Sí. Soy crítico porque se multiplica por nueve lobos y grupos, luego eso da cifras astronómicas. La población no es tan grande como dicen, es bastante menor, por lo tanto no es lógico que haya tanta persecución del lobo en esas circunstancias. Sí quiero resaltar que las administraciones tienen obligaciones de conservar y restaurar pero no lo están haciendo. El lobo es una especie de Interés Comunitario y hay unas obligaciones por parte de las administraciones, no solo para establecer medidas preventivas, sino para establecer medidas directas de protección y de mejora del hábitat.

-De lo que ha comentado sobre la gestión forestal se puede deducir que tiene una incidencia más negativa que la agricultura y la ganadería en lugares como la Sierra de la Culebra que están en retroceso.

-Sí. La agricultura no está haciendo excesivo daño y no es cuestión de que sea tratada aquí. La gestión forestal es una de las razones de gestión que implican las amenazas principales porque se han hecho muchas repoblaciones fuera del área natural de las especies, además están consolidando esas repoblaciones a través de cuidados culturales que implican que se elimina toda la vegetación arbustiva y las especies de ungulados salvajes no tienen alimento en esos hábitats artificiales. No solo es menor el número de presas salvajes, porque en esos lugares no hay presas naturales, sino que se ha mermado el hábitat de las especies de Interés Comunitario. Pero ya lo dice la directiva que la gestión forestal se tiene que adaptar a los criterios de conservación de las especies de Interés Comunitario. Resulta curioso que en España la gestión forestal se hace al margen de análisis de evaluación ambiental, se haga por parte de unas personas que no se ajustan a criterios de supervisión, que son los forestales. Con el dinero de todos los ciudadanos se llevan a cabo esas repoblaciones y sus trabajos culturales sin tener en cuenta las especies de Interés Comunitario.

-Usted que conoce la trayectoria de la Sierra de la Culebra es una de las zonas de masificación de repoblaciones de pino ¿ha podido evaluar el impacto de esas repoblaciones?

-Lo que sí resulta evidente es que hay un estudio que dice que en la Sierra de la Culebra los animales domésticos son el 50% de la alimentación del lobo. Por lo tanto resulta evidente que debe haber insuficientes presas naturales. Probablemente eso es debido no solo a la intensa persecución de los cazadores sobre las presas naturales del lobo, como el ciervo, el corzo y el jabalí, sino al deterioro de estas especies debido a la regulación forestal.

-Si la ganadería también está en retroceso ¿qué futuro hay para que el lobo sobreviva?

-Respecto a la ganadería no hacemos ninguna reivindicación porque los ganaderos tiene derecho a tener sus negocios. El futuro lo desconozco porque no soy planificador ni del trabajo ni la dedicación de las personas en el área natural del lobo. Es posible que si se merma la población ganadera haya más alimento natural para los herbívoros que consume el lobo, eso habría que verlo de esa manera. Pero no se trata de que nadie se vaya de ningún sitio. De lo que se trata es de crear un sistema ordenado de funcionamiento en el medio natural y que ese sistema esté basado en la información y en el cumplimiento de la normativa vigente.

-¿Los investigadores más jóvenes tienen un concepto negativo sobre la presencia de la población rural para la conservación de las especies?

-Hay muchos puntos de vista. Hay personas consagradas del mundo de la ecología que piensan que el medio rural se debe repoblar otra vez, que la huida de las personas es negativa y que se debían integrar en la gestión del medio natural. Y hay otras que piensan que la única manera de que mejore el medio natural es que se vayan las personas. Pero aquí no estamos hablando de ninguna de las dos cosas. Creo que los investigadores jóvenes están muy preocupados de conseguir una plaza o una beca y todavía no se plantean eso. Dentro del mundo de los ecólogos maduros hay quien considera que las ganadería es importantísima para la conservación de los hábitats naturales y otros que piensan que son más importantes los ungulados silvestres los que regulan las asociaciones vegetales. Hay muchos puntos de vista pero no debemos olvidar en ningún caso que las especies de ganado son artificiales, no son autóctonas y por tanto no deberían tener prioridad sobre las especies animales de interés comunitario. Y deberían adaptar sus planes de gestión a los de las especies de interés comunitario.

-En el ámbito europeo ¿hay algún país del que seguir su ejemplo en la gestión del lobo?

-En casi todos los países europeos, el lobo es una de las tres o cuatro especies que requiere protección estricta. En España, por el contrario, al norte del Duero pertenece al anexo 5 que puede ser explotada en compatibilidad con su conservación en estado favorable. En los países europeos de nuestro entorno, el lobo tiene una mayor categoría de protección y por lo tanto a mí me parece importante. Lo que han hecho ha sido ser coherentes. En España creo que no se ha sido coherente y se ha sacado al lobo del norte del Duero de esa categoría por razones de intereses de las administraciones y de los sectores económicos. Debería estar en la misma categoría que en el resto de Europa. Y hay otra diferencia, ya que al sur del Duero en España es especie prioritaria, mientras que en el resto de la Unión Europea no. Por eso debemos tomar especiales medidas al sur del Duero porque es la garantía de que, al amparo de la política europea, pueda recolonizar las zonas del sur donde ha desaparecido. Ahora mismo la frontera es el Sistema Central y Salamanca, y ahí es especie prioritaria y el lobo debe ser protegido para recuperación en las otras zonas.

-¿Es preocupante que dos países, como España y Portugal, en los que interactúa el lobo no se pongan de acuerdo?

-Sí, es preocupante. Lo que dice la Unión Europea es que las normas europeas no afectan a los países concretos de manera delimitada sino que afectan a poblaciones animales que pueden estar en dos países a la vez. En ese sentido, es evidente que la gestión tendría que ser a nivel de la península ibérica, pero también es evidente que los intereses de las administraciones españolas son diferentes a las administraciones portuguesas. En Portugal no se está potenciando ni fomentando la caza del lobo y en España sí. Es probable que esa diferencia ética de mentalidad y de ética a nivel profesional sea la causa de falta de entendimiento entre los dos países.

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