Nueva iniciativa en Patrimonio: El ajuar de la Inmaculada, expuesto en San Vicente

La capilla de Nuestra Madre exhibe una veintena de piezas alrededor de la talla restaurada de la Concepción, del XVII

Un recorrido por la exposición "Sin Pecado", en Zamora

N. S.

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Un recorrido por la historia de la devoción a la Inmaculada en la capital, un itinerario por el patrimonio vinculado con esta veneración y al ajuar vinculado a ella en la parroquia de San Vicente brinda la exposición "Sin pecado" que puede contemplarse en la capilla de Nuestra Madre de las Angustias.

Dos grandes piezas de terciopelo azul, situadas en las inmediaciones del oratorio, e incluso en algún otro punto de la iglesia anuncian en el templo románico la presencia de la muestra.

El color azul reina en la capilla gracias a la exhibición de una parte del extenso ajuar vinculado a la Inmaculada Concepción que atesora la parroquia capitalina.

En el centro de la dependencia, presidida en su altar mayor por la imagen de Nuestra Madre, pueden contemplarse, en distintos maniquíes, varios ornamentos sacerdotales. Desde un terno, integrado por capa pluvial, casulla y dalmática realizado por las Adoratrices en 1948, así como distintas casullas del siglo XX y de la centuria anterior. Llama la atención una pintada a mano o un estandarte de las Hijas de María fechado en 1879 en perfecto estado sin olvidar frontales de altar.

Rodeada, por terciopelos azules que forman parte del dosel de esta virgen que tiene San Vicente, se encuentra una talla de la Inmaculada efectuada en el siglo XVIII, restaurada recientemente por Juan Carlos Álvarez, una imagen "típica del barroco" que presenta un manto azul y la luna a sus pies, de autor desconocido.

"Estaba muy sucia, carecía de unos de los cuernos de la luna y tenía un ojo estropeado", describe el sacerdote Miguel Ángel Hernández Fuentes, quien señala en el detonante de la muestra ha correspondido a la mejora de esta imagen, costeada una parte por la parroquia y otra por el convenio existente con la Diputación.

Esta imagen "posiblemente proceda de Santa María La Nueva porque en el año 1864 en ella se fundó las Hijas de María y la utilizaron como imagen suya de devoción", indica el prelado.

Dos años más tarde, desde la asociación de fieles pidieron a Ramón Álvarez que la retocara y presidió lo cultos de las Hijas en San Vicente, cuando Santa María dejó de ser parroquia, a finales del XIX, pasando a ocupar incluso su altar principal, donde ahora se encuentra la Virgen de la Concha.

Tras pasar por el museo parroquial estuvo hasta su restauración en Santa María La Nueva porque es "un templo dedicado a María sin ninguna imagen de Ella" y quizá "ahora retorne", estima el sacerdote que indica que "todavía algunos recuerdan cómo la iglesia de San Vicente por la Inmaculada y su octava se vestía de azul".

Más piezas

La muestra se completa con una Inmaculada sin restaurar del siglo XVII. Al lado de la Virgen de las Espadas se exhibe la talla que habitualmente no está al culto, que llegó al templo en el año 1654 por la creación en San Vicente de una cofradía en su honor.

"En su acta de fundación se dice que se construirá un retablo en la que se colocará y se situó, cuando todavía estaban los ábsides románicos, en el dedicado al Evangelio" describe el párroco de San Vicente. "Es una imagen con cierto gusto italiano" que no presenta un óptimo estado, pero es historia de la devoción de la ciudad hacia la Inmaculada.

También pueden contemplarse dos tallas en madera policromada de Santa Bárbara, que se festeja el 4 de diciembre en plena novena de la Inmaculada. La de mayor tamaño es del siglo XVII y la más pequeña del XVIII, y las han restaurado los profesionales Patricia Ganado y Juan Carlos Álvarez, respectivamente.

La pintura tiene cabida a través de dos óleos sobre lienzo del siglo XVII y por un retrato del obispo Tomás Belestá.

La presencia del cuadro obedece a que este prelado promovió que se utilizaran los colores azules, asociado el culto a la Inmaculada, en la Diócesis de Zamora, e incluso "él mismo regaló el dosel del Tránsito, que es azul y compró un terno, capa, casulla y dos dalmáticas, y regaló 21 capas para la Catedral de Zamora" enumera el sacerdote e historiador.

Belestá, bautizado en San Vicente y prelado de la ciudad entre 1881 y 1892, pidió a las parroquias que "todas tuvieran sus vestiduras azules y si no las tenían, les instó a que encargaran a las Siervas de San José, que por entonces acaban de instalarse en la ciudad, y se dedicaban a bordar y coser" rememora Miguel Ángel Hernández.

"Sin pecado" también reúne libros litúrgicos, en concreto un epistolario de 1675 y un epistolario y evangeliario de 1884, de la parroquia, abiertos ambos por páginas centradas a la advocación que protagoniza la exposición.

El público también permite contemplar objetos devocionales como una novena, fechada en 1896, un devocionario de las Hijas de María de 1945 así como medallas de las Hijas de María.

La exposición, la primera de este tipo que alberga el templo de San Vicente, puede verse hasta el 8 de diciembre de martes a sábado, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 19.00 horas.