Los planos descartan que la Cueva Árabe fuera una bodega y apuntan a una sinagoga
Una recreación prueba que el edificio estuvo en origen por encima del nivel de la calle, que creció por las riadas

Varios visitantes salen de la Cueva Árabe. / Foto L. O. Z.
José María Sadia
Lo que hoy se denomina Cueva Árabe -una construcción subterránea situada en el número diez de la plaza de Santa Lucía- no fue en origen ni una bodega ni tampoco una cueva. Esta es la principal conclusión de los planos elaborados por José Ignacio Sánchez, profesor en la Escuela de Arquitectura de Valladolid. "No es una bodega porque la bóveda está por encima de la cota de la calle", asevera el profesor Jesús Jambrina, promotor de la investigación sobre un edificio que, según la recreación, no fue subterráneo cuando se construyó.
La ubicación actual con respecto al nivel de la calle en la plaza de Santa Lucía se explica por "la sedimentación" producida a lo largo de siglos de inundaciones en los Barrios Bajos. "Se sabe que alrededor de Santo Tomé -iglesia románica ubicada a escasa distancia del lugar- hay un metro de sedimentos", ejemplifica Jesús Jambrina. Pese a la imagen que muchos zamoranos tienen de la Cueva Árabe -fue local de hostelería hasta hace pocos años- el estudio que Jambrina realiza con varios profesores de la Universidad de Valladolid probaría que el espacio "fue un edificio en sí mismo" y "no la parte baja o interior de otro", como ocurre en la actualidad.

Los planos descartan que la Cueva Árabe fuera una bodega y apuntan a una sinagoga
Si no fue cueva ni bodega, ¿qué pudo ser? Esta es la pregunta clave en la investigación que trata de desentrañar si el espacio fue siglos atrás una de las sinagogas de la ciudad. A favor de esta tesis se sitúa la documentación de los siglos XV y XVI que habla de un templo judío entre las iglesias de San Leonardo y Santa Lucía. En concreto, un texto citado por varios autores habla de la apertura en 1505 de una carnicería "donde estaba la sinagoga vieja", es decir, en la judería vieja de la ciudad. Una prueba más: la singular y esmerada decoración de ladrillo de la bóveda, un caso único en la zona.
A partir de ahora, los impulsores del estudio quieren precisar la utilidad de dos elementos del interior del edificio. Uno de ellos es "un posible hejal, donde se colocaba la Torá (libro de la ley de los judíos". "Siempre se coloca orientado al este, como es el caso de la Cueva Árabe", explica Jambrina. El otro, es "un pequeño pozo" que "habría que excavar para detectar si se trata de un baño ritual, un mikve", aclara.
De cualquier modo, se trata de la primera ocasión en que se realiza una recreación virtual de la conocida como Cueva Árabe. "No hay documentación relativa a este edificio anterior al siglo XIX, de donde procede una descripción de las casas de la plaza de Santa Lucía", asevera Jambrina. La consecuencia de esta circunstancia es que "toda la información que podamos obtener será a partir del tipo de la construcción, de la decoración o de algún tipo de objeto hallado en el interior", añade.
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