Vivió como fiscal jefe en Soria el asesinato de una mujer a manos de su marido y, tras ser destinado hace año y medio a la Fiscalía de Zamora, desde hace seis meses es el coordinador en materia de violencia de género en la provincia. Proteger a la mujer es su seña de identidad y no tiene pelos en la lengua a la hora de expresar con dureza un mensaje: «La mujer debe denunciar, no tiene por qué aguantar el más mínimo maltrato, sea del tipo que sea».

-¿Cómo evoluciona Zamora en materia de violencia de género?

-Las dos últimas estadísticas de 2009 y 2010 son muy similares, sin ningún incidente grave salvo lesiones menores y amenazas. En lo que respecta a 2011, durante estos tres meses no ha habido muchos asuntos en tramitación, en torno a una veintena, lo que apunta a que las estadísticas seguirán la misma tendencia de ejercicios anteriores.

-¿Qué tipos de casos son los más denunciados en Zamora?

-En casi en la misma proporción nos encontramos el quebrantamiento de medidas de alejamiento, amenazas y lesiones que no constituyen delito. Sobre estas últimas, cuando es constitutivo de delito se aplica otro artículo legal que es más grave.

-En muchas ocasiones se habla del perfil de la mujer maltratada. ¿Existe unas características en común entre las víctimas?

-Yo no percibo un perfil concreto para estas mujeres. Por desgracia, cualquiera puede ser víctima del maltrato. Lo que sí he percibido a lo largo de mi trayectoria como fiscal es que la mujer más avanzada en edad tiende menos a denunciar, quizá por la educación que han recibido y porque aguantan lo que no deberían. Tardan más en denunciar y cuando lo hacen, muchas reconocen que llevan años sufriendo maltrato, sin embargo, en muchos casos ya ha pasado más de cinco años y ha prescrito.

-¿Puede la mujer confiar en la justicia?

-Por supuesto. Yo alentaría a la mujer a que denuncie ante cualquier maltrato verbal y, por supuesto, físico. Es una lacra que no tienen por qué aguantar así que les animo a que ante cualquier amenaza, por pequeña que les parezca, lo denuncien. Cualquier acto a excepción de un insulto, que sería una falta, constituye un delito. También es verdad que en la primera condena el maltratador no se va a ir a prisión pero al ser delito, al segundo acto que cometa ya tendrá que ir a la cárcel.

-¿Es el código penal suficientemente duro al respecto o abogaría por alguna reforma del texto jurídico?

-El código es bastante estricto pero yo apostaría por modificar aquello relativo al cumplimiento de las medidas de alejamiento para que éstas se ejecuten una vez transcurrida la pena privativa de libertad. Sería el único aspecto que yo considero susceptible de cambio ya que podemos encontrarnos con individuos con varias condenas, entre ellas, la de malos tratos, que al salir de la cárcel ya han cumplido la orden de alejamiento durante ese transcurso de tiempo. Yo considero que debería empezar a contar a partir de su libertad.

Pontevedra

Gallego de nacimiento, Antelo Bernárdez lleva parte de su vida ligado al mundo de la Justicia y durante varios años fue fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Soria. Tras presentarse a la vacante en la Fiscalía de Salamanca en febrero de 2002, el Ministerio Fiscal decidió optó por enviar a Antelo a Zamora hace ya año y medio. Durante los últimos seis meses, el profesional permanece centrado en las labores de coordinación de violencia de género en la Fiscalía zamorana.