23 de noviembre de 2009
23.11.2009

La paradoja de Down

El aumento de la edad de maternidad produce más embarazos con alteraciones cromosómicas, aunque nacen menos niños con ellas por la detección prenatal

23.11.2009 | 03:08
Niños con síndrome de Down, en una fiesta de convivencia con estudiantes de un colegio.

El aumento de la edad de las mujeres a la hora de tener hijos aumenta el porcentaje de embarazos con malformaciones cromosómicas, pero ahora nacen menos niños con síndrome de Down que nunca. La razón está clara: cuando se detectan, son pocos los que llegan a término. El hospital «Virgen de la Concha» ha implantado desde hace cinco años el estudio de detección prenatal no invasivo, que permite detectar el riesgo de síndrome de Down sin necesidad de hacer amniocentesis, un método más agresivo. Si en 1985 nacían 75 niños con síndrome de Down cada diez mil recién nacidos, mientras que en la actualidad son 15. En Zamora hay años que no nace ninguno.

Cada vez nacen menos niños afectados por síndrome de Down, no porque haya menos embarazos con alteraciones cromosómicas, sino porque una vez que las parejas conocen la situación de su futuro hijo deciden interrumpir la gestación. Los datos publicados por el trabajo de la doctora María Luisa Martínez Frías del Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas, del que forma parte el Complejo Asistencial de Zamora indican que el numero de niños nacidos con síndrome de Down ha disminuido prácticamente a la mitad en España, tras la ley de plazos que permite el aborto terapéutico en 1985. Las frecuencias son de 14,78 casos por diez mil recién nacidos en el periodo 1980-85, de 10,38 casos por diez mil de 1986 a 2007 y 6,41 casos el pasado año.


«Las cifras son prácticamente iguales en Castilla y León», explica el doctor Víctor Marugán, neonatólogo del hospital «Virgen de la Concha», con datos extraídos del mismo estudio: 14,68 casos por diez mil del año 80 al 85; 11,42 casos de 1986 a 2007 y 7,47 casos el pasado año. En Zamora hay años que no nace ningún niño con síndrome de Down, si bien el escaso número general de partos hace que las estadísticas no sean demasiado significativas.


Marugán explica que esta situación se debe «sin ninguna duda por la interrupción del embarazo que es mayoritaria entre los padres con diagnóstico prenatal de Down». Además si los datos se refieren por edad materna «el mayor y drástico descenso de frecuencia de niños con Down se produce en madres de más de 35 años, que mayoritariamente se hacen la amniocentesis». En madres de esta edad la frecuencia de Down ha pasado de 75 casos por diez mil antes de 1985 a unos quince casos por diez mil o inferior en la actualidad.


El doctor aclara que «otra cosa muy diferente es si contabilizamos los nacidos vivos y los síndrome de Down diagnosticados y abortados», en cuyo caso la «frecuencia global» de síndrome de Down y de otras cromosomopatías «ha aumentado sin duda». Así lo demuestra, efectivamente, un estudio realizado en Asturias y publicado en la revista «Medicina Clínica» que analizó el periodo 1990-2004 en esa comunidad. «Quizás la principal causa de este incremento es al aumento de la edad materna», indica Marugán, que está en 31,5 años en Zamora, si bien alrededor de un tercio de las madres, según indican estudios nacionales, supera los 35 años.


Marugán considera «necesario un mayor estudio de las interrupciones del embarazo por malformaciones y no caer en un manejo simplista y rápido de estas situaciones. Se debe realizar una detallada historia clínica de la pareja y del embarazo, un estudio anatomopatológico minucioso del feto que se aborta y un estudio cromosómico y genético, mediante sangre y tejidos, de ese feto. Sólo de esta manera se puede llegar a un diagnóstico de la malformación y se puede dar una información veraz y un posible consejo genético a esos padres que deciden una interrupción del embarazo por malformaciones». Este estudio permitiría a la comunidad científica «conocer la frecuencia "real" de malformaciones que con el aborto casi han desaparecido».


En Zamora, de los 167 abortos legales del pasado año, no hay ninguno específicamente por «riesgo fetal», aunque diez figuran por «varias causas». La mayoría se han tramitado por «riesgo para la salud materna».


El doctor explica que desde hace cinco años el Servicio de Obstetricia y Ginecología, ofrece a todas las madres, de cualquier edad, la posibilidad del mismo cribado mediante datos analíticos y ecográficos para la detección precoz del Síndrome de Down, que se realiza entre las semanas 10 y 13 de embarazo. «Si aparece alto riesgo de Síndrome de Down se podrá hacer amniocentesis». El programa se implantó cuando la Sociedad Científica de Obstetricia y Ginecología (SEGO), lo recomendó. «Esto ayuda a detectar más casos por medios no invasivos y es de mayor importancia en madres menores de 35 años, ya que la amniocentesis no es inocua y tiene riesgo de aborto. El programa de cribado en nuestra provincia ha tenido una gran aceptación, posiblemente mayor del 90 por ciento de las embarazadas, y muy buenos resultados».


Cierto es que las técnicas de diagnóstico prenatal detectan casos de malformaciones cromosómicas que antes no llegaban a contabilizarse, ya que acababan en un aborto espontáneo.

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