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Gloria de Castro participa en un estudio de la homosexualidad en el franquismo

La zamorana analiza el vocabulario con el que se referían a los presos homosexuales en los documentos de la colonia de Tefía

Gloria de Castro, la primera por la izquierda, en la presentación del volumen Cedida

La filóloga y criminóloga Gloria de Castro Prieto ha participado en un estudio “‘El infierno penal de los homosexuales durante el franquismo: la colonia agrícola penitenciaria de Tefía” que ha publicado Ediciones Universidad de Salamanca.

En el trabajo efectuado a partir del estudio de los expedientes de peligrosidad conservados en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas de Gran Canaria sobre el un campo de concentración que durante la dictadura franquista que servía para la reclusión de presos comunes y políticos, y para la reeducación de homosexuales varones, por un grupo de expertos aborda la Ley y el marco normativo, las sentencias, los informes de los peritos y las terapias aplicadas, los relatos o los datos relativos a las condenas.

Los datos sobre la Colonia de Tefía se guardan en 189 expedientes de los internos conservados en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas y de entre ellos, 83 corresponden a homosexuales, y constituyen el material exhaustivamente estudiado que sirve de base a los estudios de la publicación que ha coordinado Guillermo Portilla Contreras, catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Jaén.

La aportación de la zamorana ha consistido en analizar los términos despectivos que utilizaban para referirse a estos hombres encarcelados en el centro por decisión “de la policía, de los médicos o de los vecinos... si los etiquetaban estaban condenados” remarca la zamorana.

De Castro, en su contribución, desgrana desde lo general a lo particular. “Desde la propia ley de peligrosidad” y se les calificaba de “exhibicionista” “incorregibles”, “invertidos” pederastas pasivos” y se les insultaba con vocablos tales como “sirvienta” o “freganchín’ por trabajar en prostíbulos, “feminoides o afeminado unos términos terroríficos y malsonantes”, subraya la filóloga. “Afortunadamente los tiempos han cambiado, pero algunas etiquetas todavía siguen pegadas en la piel”, sostiene. Entre las conclusiones que extrae figura que la situación “ha cambiado, pero mientras que el colectivo tenga que salir a la calle para reivindicar sus derechos nos falta mucho por hacer”.

El equipo del que ha formado parte Gloria de Castro lo completan Julio Fernández García, de Derecho Penal de Universidad de Salamanca; Juan M. Terradillos, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Cádiz y la abogada Cristina Ventura Alameda.

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