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El AVE gallego, una "isla" que perjudica a Zamora

Movimientos en la vecina comunidad para lograr alta velocidad de ancho internacional

Un tren Avril en pruebas, junto a un Alvia comercial en la estación de Zamora JOSE LUIS FERNANDEZ

El AVE a Galicia ha sido un auténtico éxito que está rompiendo todas las expectativas. Un éxito que afecta de forma negativa a Zamora, ya que la fuerte demanda gallega impide muchas veces encontrar billete para viajar a Madrid o en caso de hallar ticket, éste es sumamente caro.

Sin embargo no todo es perfecto en el AVE gallego. El hecho de que la línea de alta velocidad de ancho internacional, la auténtica, sólo llegue hasta Orense y el resto de la red interior de Galicia sea de ancho ibérico ha convertido a la vecina comunidad en una especie de isla dentro de la alta velocidad española. Es cierto que el cambiador de ancho de Orense permite la circulación de trenes en ambos anchos de vías con un sencillo proceso que ni siquiera necesita que el tren se pare por completo, sólo que circule despacio durante poco más de un minuto.

Pero estos trenes no son tan rápidos como los AVE más veloces y de hecho en Galicia solo pueden circular a 220 kilómetros por hora por el trazado de la red ferroviaria. La llegada de los trenes Talgo de última generación, los Avril, permitirá paliar parte de estos problemas, ya que son convoyes con una capacidad de prácticamente el doble de plazas que los actuales Alvia y capaces de circular a una velocidad comercial de 330 kilómetros por hora, lo que permitirá absorber más demanda de viajeros y acortar el tiempo de viaje a la capital de España.

Pero no soluciona todos los inconvenientes de los anchos de vía diferentes. Así, esta situación impide, por ejemplo, que otros operadores entren en la línea de Madrid a Galicia, ya que solo Renfe dispone de material con posibilidad de cambio de ancho de eje mientras otras compañías, como Ouigo o Ilsa no disponen de este tipo de vehículos, con lo cual el corredor no puede, de momento contar con operadores que entren en competencia.

Mientras ADIF no es partidaria de cambiar el ancho de vía gallego, debido a lo caro del proceso y a que debe salvar otros inconvenientes (por ejemplo qué hacer con el resto de trenes de ancho ibérico), desde la Xunta sí se vería con buenos ojos esta opción, así como desde Europa que, según informa la prensa gallega, estaría más abierta a redes interoperables, sobre todo desde la guerra de Ucrania, para evitar problemas de abastecimiento.

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