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La Opinión de Zamora

Sucesos en Zamora

"Compré el speed porque eran las fiestas de mi pueblo": Ahora este zamorano puede acabar en Topas

La fiscalía acusa al zamorano de tráfico de drogas y exige a la Audiencia que le imponga 4 años de cárcel

El agricultor durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial. EMILIO FRAILE

"Compré el speed porque eran las fiestas de mi pueblo, pero me dieron más de lo que pedí", en concreto, 9,36 gramos netos, "para consumir en tres o cuatro días" que podrían llevarle directamente a Topas durante 4 años, pena de prisión que exige la Fiscalía Provincial para este agricultor zamorano por un delito de tráfico de drogas.

El imputado, de iniciales M.A.V., que ha detallado que pagó "90 euros, entre 10 o 15 por gramo" de anfetas frente al coste real de 245 euros que estiman los expertos, ha reiterado que sus suministradores en Zamora capital "me dieron más de los 6 o 7 gramos que había pedido y, por eso, me cobraron menos" de lo que cuesta, al tiempo que ha asegurado a preguntas de la fiscal que "es habitual que te hagan precio" cuando se compra droga.

Pero su adicción a las drogas está relacionada con el amplio horario laboral, "14 horas o más", por lo que, "a diario, alguna vez me meto una "raya" para aguantar porque son muchas horas seguidas en el campo", cosechando para otros o para sí mismo, explicó en el juicio que ha celebrado la Audiencia de Zamora.

La policía analiza diferentes drogas en una imagen de archivo. Emilio Fraile

Esa ha sido su principal línea de defensa ante los magistrados, a los que ha explicado que también consume drogas "cuando tomo alcohol" y que utiliza "más el speed que las anfetaminas".

Su adicción a los estupefacientes se extiende también, en ocasiones, a la cocaína, ha puntualizado, aunque no ha podido precisar si había consumido el día anterior al 14 de mayo de 2021, cuando fue detenido por la Policía Nacional en Zamora capital hasta donde se desplazó desde su pueblo para adquirir el speed, Aspariegos.

Lo que sí recuerda es que ese día "no había tomado nada porque acababa de comprar", testimonio que se contradice con que el resultado de los análisis que se le practicaron dieron positivo, ha recalcado un policía nacional.

Quiebros para huir a la Policía Nacional

El varón, de mediana edad y sin antecedentes penales, ha negado que tratara de huir en su vehículo al atisbar a una patrulla de la Policía Nacional cuando se aproximaba a la rotonda de la Puerta de la Feria, "me crucé con ellos y vi que me seguían, me puse nervioso", ha manifestado para explicar las extrañas maniobras que realizó, y movimientos que terminaron por delatarle ante los agentes.

""Cambié de carril y aceleré porque los policías se me intentaban cruzar el coche, no pensaba que me iba a seguir. Estaría muy nervioso por lo que había comprado, el speed", ha justificado.

La versión de los agentes ha matizado ese tipo de maniobras extrañas. "Aceleró el vehículo cuando nos vio, adelantó a otro turismo, nos pareció que quería eludirnos", una actitud que incrementó las sospechas de los policías sobre la posibilidad de que M.V.A. tuviera algo que ocultar, explicó uno de los agentes que persiguió al acusado.

El agricultor, en ese momento, "incrementó un poco más la marcha de su automóvil, hizo movimientos raros y aceleró, dio un quiebro en el cruce hacia la calle de Doctor Fléming y, a la izquierda, hacia Don Ramiro y, cuando había bajado ya del coche, le alcanzamos", ha concretado otro agente.

"Temblando y muy nervioso"

Otro de los policías nacionales, que ha corroborado junto a sus compañeros que el imputado trató de huir, ha contado en el juicio que "cuando le interceptamos ya fuera del turismo estaba muy nervioso, temblando", tanto que "fue muy colaborador, contó todos los pasos que dio para comprar la droga", ha agregado otro de los agentes.

Facilitó su teléfono y los contactos a los que había recurrido para adquirir la droga, así como el registro del turismo y "respondió sin problemas a todas las preguntas que le hicimos", ha especificado otro policía que ha prestado testimonio. El hombre llevaba encima 70 euros y la cantidad indicada de speed.

"Un currante nato"

Los magistrados de la Audiencia han escuchado a amigos del agricultor autónomo que le han calificado de "muy trabajador, baja a Extremadura también", y a personas que contrata desde hace diez años durante los mese de cosecha de verano.

Los testigos vinieron a corroborar que el encausado tiene su ocupación profesional, argumento de la defensa para negar que se dedique al tráfico de drogas. "Me paga bien", hasta 300 euros al mes al margen de la reparación y puesta a punto de la cosechadora, "es un currante nato", ha indicado un amigo.

No obstante, la fiscal ha mantenido la petición de una condena a 4 años de prisión, convencida de que el imputado se dedica al tráfico de drogas, dada la pureza del speed que le incautó al ser arrestado, que es del 20,5%, "no era consumidor de anfetaminas entonces, no se ha establecido el periodo de consumo que pueda acreditar la adicción", lo que la defensa achacó a que llevaba el pelo demasiado corto.

Además, el Ministerio Fiscal indicó que "no existe prueba médica que corrobore la adicción". Y ha aludido a la sentencia del Tribunal Supremo que contempla "la actitud sospechosa para de evitar la acción policial" de los acusados como una prueba más de la conducta delictiva.

La defensa ha solicitado la libre absolución ante la falta de pruebas para lo que se ha basado en que el resultado de los análisis para determinar si su cliente consumió o no drogas "no ha sido ratificado por el técnico que los realizó" en el juicio de hoy, 23 de mayo, "requisito para que se tenga en cuenta", porque no permite interrogar al autor de la prueba, según una sentencia de la Audiencia de Zamora.

El abogado, Miguel Ángel Martín Anero, ha incidido en que la cantidad de speed que llevaba su defendido encima cuando la Policía Nacional le arrestó, los 9,38 gramos, no se considera suficiente ya para que pueda concliurse que se dedicaba a vender drogas, tesis que quiso sostener con que no es una persona conocida por los agentes que persiguen este tipo de delitos en la capital.

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