Exterior de las instalaciones en la avenida de Galicia. | Jose Luis Fernández

Aspecto actual del edificio. | José Luis Fernández

La Junta de Castilla y León espera poder trasladar la actividad del Centro de Adultos al antiguo matadero a lo largo del presente curso. De hecho, pese a que las clases arrancarán este mes de septiembre en el Centro Integrado de Formación Profesional, otrora conocido como CEI, la mudanza se podría realizar antes de que concluya el año si los planes de la Consejería de Educación salen como están previstos. El Ayuntamiento de Zamora terminó su parte de las obras el pasado mes de junio y desde entonces está pendiente la recepción por parte de la administración regional. Una cuestión que podría quedar finiquitada una vez concluya la vorágine de la vuelta al cole en la que se encuentra inmerso el departamento capitaneado por Rocío Lucas.

Han pasado casi treinta años desde que se pusiera encima de la mesa el proyecto para la conversión del antiguo matadero en sede del Centro de Adultos y de la Biblioteca Municipal. A día de hoy, todo parece listo para que se abran finalmente las puertas y estas instalaciones de la avenida de Galicia regresen a la vida después de un importante letargo. La parte correspondiente a la actividad educativa, que gestionará la Junta de Castilla y León, podría comenzar a operar en cuestión de semanas. Esa es la idea que tiene entre manos la Consejería de Educación, según ha podido concretar este diario, aunque todo estaría pendiente de la recepción de las instalaciones en un acto en el que también estaría involucrado el Ayuntamiento de Zamora.

En lo tocante a la Biblioteca Municipal, el Consistorio se encuentra actualmente en la búsqueda de mobiliario para poder acelerar su puesta en marcha. Así figura en la Plataforma de Contratación del Estado, donde aparece la licitación para tal fin con un presupuesto base de 34.950. Estas instalaciones vendrían a sustituir el local donde actualmente se presta este servicio para el barrio de San José Obrero, en una entreplanta situada en la avenida de Galicia habilitada gracias al nacimiento, tiempo atrás, de la Fundación Cesáreo Fernández Duro, integrada por el Ayuntamiento de Zamora y por la desaparecida Caja Zamora.

La puesta en marcha de este complejo supone dar carpetazo a un proyecto que ha consumido casi tres décadas. En el año 1993, el Ayuntamiento lanzó un concurso de ideas con el objeto de poner en nuevo uso los edificios del antiguo matadero de Zamora, exentos de actividad desde mediados del siglo pasado. Tras una serie de vicisitudes que afectaron a los proyectos iniciales, los cuales sufrieron recortes incluso antes de empezar, en septiembre de 2008 comenzaron las obras, adjudicadas a la empresa Cadarso XXI, con un plazo de ejecución de 18 meses y un presupuesto inicial de 1.579.792 euros aportados por la Junta y el Ayuntamiento tras rubricar un convenio para tal fin.

Los problemas surgidos durante la realización de las obras terminaron con la paralización de los trabajos y la rescisión del contrato con Cadarso XXI. Esto obligó a sacar una segunda licitación para la conclusión de las obras, que fue adjudicada a la gallega Casamore, aunque en este medio tiempo las instalaciones fueron pasto de los vándalos, lo que encareció los trabajos. Aquella adjudicación se retrasó un año y medio, tiempo en el que se produjeron robos y ocupaciones que mermaron aún más el estado de las instalaciones. En agosto de 2014 se aprobó en Junta de Gobierno una partida de 400.000 euros para finalizar las obras, pero nunca se intervino más allá del vallado del entorno para evitar más daños.

El penúltimo “trago” del agujero del matadero se produjo en el año 2016, ya con Francisco Guarido al frente del Ayuntamiento de Zamora, con el desembolso de 255.889 euros como devolución de fianza del proyecto de segunda reforma. Ahora, todo eso ya es historia y el matadero espera actividad.